El sistema nervioso central es una estructura biológica que encarga de percibir los estímulos procedentes del mundo exterior, procesar dicha información y transmitir los impulsos a nervios y músculos, haciendo que estos permitan a la persona realizar toda clase de movimientos.

Pero cuando algo interfiere en el buen funcionamiento de este sistema, llevar a cabo cualquier movimiento corporal puede convertirse en algo realmente complicado. Una de estas condiciones especiales en la que la persona ve limitada su capacidad de movimiento es la hemiparesia, en la que el sujeto ve reducida su movilidad corporal solamente en una mitad de su cuerpo.

¿Qué es la hemiparesia?

La hemiparesia no es definida como una enfermedad, sino, más bien, como una condición neurológica de causas variables que dificulta el movimiento de una mitad del cuerpo. Concretamente, la hemiparesia hace referencia a la disminución de la fuerza motora o la parálisis parcial que afecta a un brazo y una pierna del mismo lado del cuerpo.

Esta disminución del movimiento no llega a constituir una parálisis, y es considerada un grado menor que la hemiplejía, la cual sí produce parálisis total. Cuando esta merma en el movimiento afecta a la cabeza y el rostro puede no ser demasiado evidente.

Tipos de hemiparesia

La hemiparesia puede agruparse en diferentes tipos según las causas de aparición, por lo que existen diferentes tipos conforme el grado de debilidad muscular y de sus causas.

1. Hemiparesia del lado derecho

Esta hemiparesia viene provocada por una lesión en el hemisferio izquierdo del cerebro, por lo que la persona verá menguada su movilidad muscular de la parte derecha de su cuerpo.

2. Hemiparesia del lado izquierdo

Cuando la lesión cerebral ocurre en el hemisferio derecho, es el lado izquierdo del cuerpo el que se ve afectada por esta disminución de la movilidad muscular.

3. Hemiparesia infantil

La hemiparesia infantil es la que afecta a bebés o niños y niñas pequeños, y habitualmente se da por problemas en la médula espinal o por daños cerebrales desde el nacimiento.

Causas

Como se menciona en el punto anterior, las causas de la hemiparesia son variadas. El particular debilitamiento muscular puede estar causado por lesiones en la médula espinal afectando a los nervios que inervan los músculos y causando la debilidad de estos.

Este daño en la médula espinal incluye lesiones causadas por un trauma, como la que pudiera ocasionar un accidente de coche. Igualmente, las enfermedades tales como la esclerosis múltiple y algunos tipos de cáncer también pueden causar lesiones en la médula espinal que interfieren con la actividad de los nervios.

El daño cerebral también puede desembocar en un decaimiento de la fuerza muscular, siendo la apoplejía una de las razones más frecuentes que hace que una persona pueda sufrir de hemiparesia. Además, esta debilidad muscular es uno de las principales señales de que una persona va a sufrir un ictus.

Diagnóstico

Cuando un paciente acude al centro de salud con hemiparesia, el primer paso es determinar el germen de la debilidad muscular. Para detectar con precisión la ubicación de la lesión son necesarios los estudios médicos de formación de imágenes; asimismo, es necesaria una entrevista con el paciente de recogida de información y así elaborar una historia clínica con el fin de identificar los factores de riesgo más evidentes.

Tratamiento

Para frenar los efectos de la hemiparesia y reducir las consecuencias que estas tiene en el cuerpo es primordial resolver y/o tratar la parte afectada que la ha causado. De esta forma, como un efecto rebote, esta debería mejorar e incluso solucionarse.

Otra intervención muy común y con notables resultados positivos es el tratamiento físico mediante ejercicios de fisioterapia, en los que se obliga a trabajar y mover directamente las zonas que se han visto afectadas por esta disminución de la movilidad.

Con este tratamiento el paciente restaura el control que tiene sobre sus músculos, fortalece su masa muscular y su capacidad motora. La persona afectada por la hemiparesia puede también servirse de la ayuda de aparatos, como andadores o aparatos ortopédicos, que ayuden a complementar el tratamiento; y que hagan soporte de la ejecución de sus actividades diarias y a mover la zona afectada con mayor y mejor desarrollo de la actividad.

No existe una acotación de tiempo mínimo para la recuperación parcial o total de la hemiparesia, puesto que la recuperación depende de la intensidad del tratamiento que se lleve a cabo, del grado de debilitamiento muscular o de las causas que han provocado la afectación.

Habitualmente, la hemiparesia puede ser solucionada en su totalidad, quedando, a lo sumo, secuelas menores que pueden armonizarse perfectamente con el ritmo de vida normal de paciente.

El Concepto Bobath

Uno de los posibles tratamientos para la hemiparesia es el Concepto Bobath por medio de la fisioterapia y de la terapia ocupacional.

El Concepto Bobath se refiere que un enfoque terapéutico enfocado a la solución de problemas en la evaluación y tratamiento de paciente con trastornos o problemas de la función, el control postural y el movimiento, debido a lesiones del sistema nervioso central; incluyendo aquí la hemiparesia.

Esta es una terapia que se basa en la facultad que tiene el cerebro para reorganizarse a partir de estímulos sensoriales periféricos, buscando que las zonas cerebrales intactas compensen las funciones que eran realizadas por las partes del cerebro lesionadas.

El atractivo principal del Concepto Bobath es favorecer el funcionamiento del lado afectado del cuerpo tanto como sea necesario, y así adaptar sus movimientos de manera consonante con el lado menos afectado del cuerpo; buscando equilibrar el cuerpo en cuanto a funcionalidad y movilidad.

Otra esencia característica de este método es la modificación de los patrones de movimiento anormales resultado de la propia lesión, facilitando la actividad de forma funcional y siguiendo los hitos del neurodesarrollo neurofisiológico de la persona.

Otro punto a favor del Concepto Bobath es que este no exige regímenes estrictos de tratamiento que deban ser seguidos seguidos de forma rigurosa, sino que abastece a la persona de elementos que puede aplicar según las necesidades y respuestas individuales, involucrando así al paciente en su propia recuperación.