El abuso de ciertos psicofármacos puede ocasionar problemas graves. Unsplash

El uso de medicación antipsicótica dentro del ámbito de la salud mental es uno de los remedios más utilizados a la hora de intervenir en paciente con algún tipo de trastorno o enfermedad en la que existan una serie de síntomas psicóticos. Asimismo, es cada vez más habitual su prescripción para alteraciones del estado de ánimo y trastornos de personalidad.

No obstante, en ocasiones el consumo de esta medicación antipsicótica está asociado a ciertos efectos secundarios, los cuales interfieren con el correcto funcionamiento del sistema nervioso central. Una extraña enfermedad asociada a los efectos de esta medicación es el síndrome neuroléptico maligno, el cual puede acarrear numerosas complicaciones en el organismo e, incluso, la muerte.

Definición del síndrome neuroléptico maligno

El síndrome neuroléptico maligno se trata una extraña afección originada por una respuesta adversa a los efectos de la medicación antipsicótica en primer lugar, o de otros fármacos asociados en segundo. Esta respuesta puede estar causada por la acción del medicamento o por la retirada brusca de este.

Este insólito síndrome se distingue por ocasionar complicaciones como disautonomía, elevación de la temperatura corporal, cambios en el estado de consciencia y llegar a producir la muerte en aquellos casos en los que no se interviene a tiempo.

Este síndrome tiene a afectar en mayor medida a personas de sexo masculino y edad temprana a las que se les administra algún neuroléptico de liberación prolongada. Así como en paciente de Parkinson a los que se les modera la dosis o se anula el tratamiento dopaminérgico usual.

Sintomatología

La sintomatología asociada al síndrome neuroléptico maligno tiende a aparecer a durante los primeros tres días después de que el paciente comience el tratamiento. Estos síntomas se inician con la aparición de sensación de ansiedad la cual se antecede a las alteraciones del estado de conciencia.

Las manifestaciones más características de este síndrome son la hipertermia y la rigidez muscular. En cuanto a la hipertermia la persona puede llegar a sufrir fiebres de entre 38,5º y más de 40º, considerándose este un requisito indispensable para el diagnóstico de esta afección.

Por otra parte, la rigidez muscular puede llegar a causar complicaciones como disartria o dificultad para articular sonidos, problemas de deglución y secreción excesiva de saliva. Así como hipoventilación y asfixia o dificultades para respirar.

Otros de los síntomas hallados en persona que sufren este síndrome incluyen:

  • Taquicardias
  • Diaforesis o sudoración excesiva
  • Palidez cutánea
  • Incontinencia
  • Hipertensión
  • Obnubilación, embotamiento o coma
  • Alteración de los reflejos
  • Convulsiones generalizadas
  • Temblores
  • Fallo renal

Causas de este síndrome

Las principales teorías dentro del estudio del síndrome neuroléptico maligno apuntan a los diferentes efectos que los neurolépticos pueden tener en la correcta articulación del sistema piramidal y en el hipotálamo.

La hipótesis más respaldada por la comunidad científica y médica propone que un descenso en la actividad dopaminérgica del sistema nervioso central puede interferir en el correcto funcionamiento de los núcleos basales y del hipotálamo.

  • La base de esta teoría se sustenta en dos justificaciones:
  • El síndrome se origina tras la administración de medicación antidopaminérgica
  • La dopamina es un neurotransmisor que media en las patologías del sistema nervioso central que incluyen alteraciones en el tono muscular y en la termorregulación

Asimismo, otros síntomas como la rigidez muscular, la lentitud en los movimientos, el mutismo y las sacudidas o palpitaciones son susceptibles de ser causados por una inestabilidad o alteración del sistema dopaminérgico en el hipotálamo.

Finalmente, se ha observado que la administración de fármacos agonista de la dopamina, tales como la bromocriptina, resultan eficaces la hora de disminuir los síntomas asociados al síndrome neuroléptico maligno.

Diagnóstico y diagnóstico diferencial

Existen una serie de criterios firmemente establecidos para el diagnóstico de este trastorno. Estos criterios se clasifican en mayores y menores y la persona debe cumplir, al menos, los tres criterios mayores, o bien dos mayores y cuatro menores.

Criterios mayores

Dentro de los criterios mayores se engloba hipertermia, tensión muscular, aumento de la enzima creatina quinasa (CPK).

Criterios menores

Taquicardias, tensión arterial anómala, aumento de la frecuencia respiratoria, cambios en la conciencia, sudoración y leucocitosis.

No obstante, existen discrepancias dentro de la comunidad médica a la hora de señalar el aumento de la creatina quinasa (CPK) como un criterio de importancia mayor. Desde este punto de vista, se han diseñado una serie de criterios diagnósticos alternativos según los cuales para un diagnóstico efectivo la persona debe padecer estos tres síntomas:

  • Hipertermia o elevación de la temperatura por encima de los 37,5º, sin que exista otra patología que lo justifique.
  • Manifestaciones extrapiramidales graves tales como tensión muscular, disfagia, secreción excesiva de saliva, alteraciones en el movimiento ocular, arqueo de la columna o rechinamiento de dientes.
  • Depresión del sistema nervioso autónomo

Dado que el potencial de mortalidad del síndrome neuroléptico maligno es considerablemente elevado, es necesario descartar cualquier otro tipo de afección o enfermedad, así como actual de la manera más rápida posible.

Para el diagnóstico diferencial se habrá de descartar la posibilidad de que la persona sufra cualquiera de las siguientes alteraciones:

Síntomas originados por el desarrollo de una infección en el sistema nervioso central

  • Catatonia letal
  • Hipertermia maligna producida por medicación anestésica o por relajantes musculares
  • Golpe de calor
  • Atropinismo o intoxicación por sobredosis de medicación anticolinérgica

Tratamiento

En los casos en los que el síndrome esté producido por los efectos de los neurolépticos será necesario, antes que nada, retirar la medicación y proporcionar cuidados de apoyo y auxilio tanto para rebajar la temperatura corporal como para revertir la hipotensión arterial mediante el restablecimiento de líquidos y el uso de medicamentos vasoactivos.

En la mayoría de los casos en los que el síndrome en detectado a tiempo la intervención de soporte es efectiva y basta para que el síndrome remita y conducir al paciente a una recuperación sin ningún tipo de secuela.

  • La medicación de referencia utilizada para tratar el síndrome neuroléptico maligno incluye:
  • Fármacos anticolinérgicos para tratar los síntomas extrapiramidales.
  • Dantroleno sódico para relajar la musculatura y acabar con la tensión muscular
  • Benzodiazepinas para reducir la ansiedad y descender los niveles de agitación
  • Clozapina para restablecer la medicación neuroléptica

Pronóstico y posibles complicaciones

En el momento en que se suspenda la medicación y se comience el tratamiento para el síndrome neuroléptico maligno la evolución de los síntomas debería ser positiva, es decir el paciente debería mejorar progresivamente.

Sin embargo, existen una serie de complicaciones relativamente frecuente que podrían dificultar dicha recuperación. Estas dificultades comprenden:

  • Insuficiencia renal
  • Fallo respiratorio o embolia pulmonar
  • Contratiempos como fallos hepáticos, cardíaco o convulsiones

A pesar de la gravedad de los síntomas y las posibles complicaciones la persona puede llegar a sobreponerse a la enfermedad siempre y cuando esta sea tratada a tiempo. En el caso contrario, la probabilidad de muerte aumenta considerablemente, siendo las causas de muerte más habituales el fallo cardíaco, la neumonía, la embolia pulmonar, la sepsis y el fallo hepatorrenal.