Uno de los métodos que se pueden utilizar para evaluar la memoria autobiográfica, y por tanto la amnesia retrógrada, es la técnica de Crovitz, basada en la asociación libre de palabras utilizada por pioneros de la psicología como Galton y Jung. En este artículo analizaremos el método de Crovitz y la relación entre la edad y la memoria autobiográfica.

¿Qué es la técnica de Crovitz? ¿En qué consiste?

La técnica de Crovitz es una prueba psicológica que se utiliza para evaluar la memoria autobiográfica, principalmente en personas con algún tipo de demencia. Fue desarrollada por Herbert F. Crovitz y Harold Schiffman en 1974; los autores se basaron en el método de asociación libre de palabras, que había sido creado por Francis Galton y popularizado por Carl Jung.

Este sencillo test consiste en presentar al sujeto de evaluación una serie de palabras. La persona tendrá que relatar un recuerdo personal de cualquier momento de su vida que asocie a la palabra estímulo. Si bien es complicado llevar a cabo valoraciones cuantitativas de los resultados, estos pueden ser útiles para analizar la memoria autobiográfica a grandes rasgos.

El número y las características de los recuerdos del sujeto se compara con los de su grupo normativo por tal de detectar indicios de deterioro cognitivo, o bien de descartarlos. En este sentido es importante tener en cuenta que la calidad de la memoria varía en función de la edad en que se codificó un recuerdo concreto; hablaremos de esto a continuación.

Aunque muchos expertos defienden la consistencia de esta técnica, distintos estudios han alertado sobre las debilidades de la técnica de Crovitz. Más allá de las dificultades relacionadas con la cuantificación de los resultados, se sabe que determinados tipos de palabra favorecen la recuperación de recuerdos con contenidos emocionales o de periodos específicos.

Desarrollos de la técnica de Crovitz

Distintos autores han reconceptualizado o perfeccionado la técnica creada por Crovitz y Schiffman. Por ejemplo, Robinson actualizó el método especificando dos instrucciones: “Piense en una experiencia de su propia vida a la que esta palabra le recuerde” y “Siga pensando hasta que recuerde un evento concreto asociado con la palabra”.

Por su parte, Karis llevó a cabo un procedimiento en el cual indicaba a los sujetos que escribieran cualquier recuerdo que les viniera a la cabeza al leer la palabra estímulo, especificando que estos podían ser muy específicos (“como haber roto una ventana un día en particular”) o generales (“como lavar las ventanas todos los sábados por la mañana”).

Memoria en función de la edad de codificación

Por lo general las personas recordamos bien los eventos que han sucedido recientemente. La calidad de los recuerdos disminuye de forma muy marcada a medida que retrocedemos en el último año de vida, más o menos; la memoria para los eventos previos empeora más lentamente a partir de este punto.

En consecuencia, cuando se representa gráficamente la curva del recuerdo en función de la edad de codificación observamos una fuerte caída en los últimos meses de vida que toma finalmente forma de asíntota. Sin embargo, ciertos factores ejercen efectos evidentes sobre el funcionamiento normal de la memoria autobiográfica.

Así, la técnica de Crovitz y otros métodos similares pueden ser útiles para evaluar la presencia de amnesia retrógrada, que se define como una gran dificultad para recordar sucesos que tuvieron lugar antes de una lesión cerebral determinada, como las que son propias del síndrome de Korsakoff y de las demencias, especialmente de la de Alzheimer.

Otro hecho llamativo es que las personas de edad avanzada, sobre todo las que presentan signos de deterioro cognitivo, recuerdan en mayor medida sucesos biográficos que se produjeron cuando tenían entre 10 y 30 años, aproximadamente, en comparación con los sucedidos en los años posteriores. Se ha denominado a este periodo “pico de la reminiscencia”.

Historia del método de asociación de palabras

Francis Galton, considerado uno de los pioneros de la estadística (y un firme defensor de las controvertidas ideas eugenésicas), desarrolló a finales del siglo XIX una técnica de evaluación psicológica consistente en presentar palabras a un sujeto; a continuación éste verbalizaba una o dos ideas relacionadas con los términos dados por el evaluador.

Si bien Galton no utilizó la asociación de palabras de forma específica para evaluar la memoria autobiográfica, otros autores la adoptaron para este propósito y para otros distintos. Es especialmente célebre la aplicación que hizo el psicoanalista Carl Jung como método de análisis del inconsciente, inspirado por la asociación libre (o “regla fundamental”) freudiana.

La asociación de palabras ha sido empleada por psicólogos pertenecientes a ramas muy distintas de nuestra ciencia. Así, además de los usos clínicos que hemos descrito, este método ha recibido cierta atención por parte de los investigadores de mercado puesto que puede ayudar a evaluar las reacciones de los consumidores a eslóganes, nombres de marcas, etc.

Referencias bibliográficas:

  • Crovitz, H. F. & Schiffman, H. (1974). Frequency of episodic memories as a function of their age. Bulletin of the Psychonomic Society, 4(5): 517-518.
  • Rubin, D. C. (1986). Autobiographical Memory. Cambridge, Reino Unido: Cambridge University Press.