Depresión estacional: síntomas, causas y tratamiento

¿Qué es el trastorno afectivo estacional y qué emociones genera? Aparece cada año en la misma época.

Trastorno afectivo estacional
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¿Qué es la depresión estacional? Es una depresión que aparece y desaparece cada año en la misma época, casi siempre en otoño o invierno, y que los manuales diagnósticos denominan trastorno depresivo con patrón estacional, aunque también se conoce como trastorno afectivo estacional. No se trata de una simple tristeza por el frío o los días cortos: sus síntomas son los de una depresión y pueden interferir de forma importante en la vida diaria.

Con la llegada del otoño, muchas personas notan que les cuesta más levantarse, que tienen menos energía o que les apetece menos quedar con otros. En la mayoría de los casos son cambios leves y pasajeros. En otros, sin embargo, el bajón se repite año tras año con una intensidad que va mucho más allá del cansancio invernal. En este artículo veremos en qué se diferencia la depresión estacional de la tristeza propia de estas fechas, cuáles son sus síntomas y causas, y qué tratamientos han demostrado ser útiles.

¿Qué es exactamente el trastorno afectivo estacional?

El trastorno afectivo estacional no es un diagnóstico independiente, sino un especificador: una etiqueta que se añade a un trastorno del estado de ánimo cuando sus episodios siguen un patrón estacional. En el DSM-5, el manual de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, se aplica a la depresión mayor y al trastorno bipolar.

Para hablar de patrón estacional, los episodios deben empezar y terminar en épocas concretas del año de forma repetida. En los dos últimos años tiene que haber habido al menos dos episodios con ese patrón y ninguno fuera de él. Además, a lo largo de la vida de la persona, los episodios estacionales deben ser claramente más numerosos que los no estacionales. Por último, no debe existir una causa evidente ligada a la estación, como quedarse sin trabajo cada invierno.

El patrón más habitual es el invernal: la depresión comienza en otoño o invierno y remite en primavera. Con menos frecuencia ocurre lo contrario, y los episodios depresivos aparecen en verano. En el trastorno bipolar, los episodios de manía o hipomanía tienden a aparecer en primavera o verano. La depresión estacional es más frecuente en mujeres y en países con menos horas de luz en invierno, y suele debutar en la edad adulta temprana.

¿Es normal estar más triste en otoño e invierno?

Sí, es relativamente común notar algo menos de energía o de ánimo cuando los días se acortan, y no siempre es un problema de salud. La diferencia con la depresión estacional está en la intensidad, la duración y el impacto en la vida diaria.

La llamada «tristeza invernal» suele ser leve: la persona está más perezosa o melancólica, pero sigue trabajando, quedando con amigos y disfrutando de lo que le gusta. En la depresión estacional, en cambio, el malestar se mantiene la mayor parte del día durante al menos dos semanas, cuesta cumplir con las responsabilidades y desaparece el interés por actividades que antes resultaban agradables. Si estos cambios se repiten cada año y te limitan, conviene consultarlo con un profesional.

¿Cuáles son los síntomas de la depresión estacional?

Los síntomas son los de un episodio depresivo, con algunos rasgos propios según la estación. Para el diagnóstico deben estar presentes al menos cinco síntomas durante un mínimo de dos semanas, y uno de ellos tiene que ser el estado de ánimo deprimido o la pérdida de interés o de placer.

  • Estado de ánimo triste, vacío o desesperanzado la mayor parte del día.
  • Anhedonia, es decir, pérdida de interés o de la capacidad de disfrutar.
  • Cambios importantes en el apetito o el peso.
  • Dormir mucho más o mucho menos de lo habitual.
  • Sensación de lentitud o, al contrario, de inquietud.
  • Cansancio y falta de energía.
  • Sentimientos de culpa o de inutilidad.
  • Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
  • Pensamientos recurrentes de muerte o de suicidio.

En el patrón invernal predominan el exceso de sueño, el aumento del apetito, sobre todo de alimentos ricos en hidratos de carbono, el aumento de peso y la tendencia a aislarse. En el patrón de verano son más típicos el insomnio, la falta de apetito, la pérdida de peso, la inquietud, la ansiedad y la irritabilidad.

Si quieres hacerte una idea orientativa de tus síntomas, puedes realizar nuestro test de depresión PHQ-9. Ten en cuenta que no diagnostica: solo ayuda a valorar si conviene consultar con un profesional.

¿Por qué se produce la depresión estacional?

Su causa exacta no se conoce, pero la hipótesis más aceptada es que la reducción de luz solar en otoño e invierno altera los ritmos biológicos en personas con mayor vulnerabilidad. Se considera un trastorno multicausal, en el que intervienen factores biológicos y psicológicos.

El principal mecanismo estudiado es el desajuste del reloj interno o ritmo circadiano. La luz de la mañana ayuda a sincronizarlo, y cuando escasea, el reloj biológico puede desfasarse respecto al horario de la persona. En relación con esto, algunos estudios han observado que en invierno la secreción de melatonina, la hormona que favorece el sueño, se prolonga más en las personas con depresión estacional.

También se ha estudiado el papel de la serotonina, un neurotransmisor implicado en la regulación del estado de ánimo, cuya actividad parece variar con las estaciones. Otra línea de investigación apunta a los niveles bajos de vitamina D, que el organismo produce sobre todo con la exposición al sol. Ninguna de estas hipótesis explica por sí sola el trastorno, y la evidencia sobre la vitamina D sigue siendo poco concluyente.

Síntomas del trastorno afectivo emocional

Entre los factores psicológicos, se han relacionado con la depresión estacional los rasgos de personalidad, como un mayor neuroticismo, y los pensamientos negativos sobre el invierno («no soporto que anochezca tan pronto», «en invierno no hay nada que hacer»). Al tratarse de estudios correlacionales, no se puede afirmar si esos pensamientos contribuyen al trastorno o son una consecuencia de él.

¿Cómo se trata la depresión estacional?

Los tratamientos con más respaldo son la terapia de luz, la terapia cognitivo-conductual y, en algunos casos, los antidepresivos. La elección depende de la gravedad de los síntomas, de la historia de la persona y de sus preferencias, y debe hacerse con un profesional.

1. Terapia de luz o fototerapia

La fototerapia es uno de los tratamientos más utilizados para el patrón invernal. Consiste en sentarse cada mañana frente a una lámpara especial de unos 10.000 lux, durante unos 30 minutos, desde el inicio de los síntomas hasta la primavera. La mejoría suele notarse en una o dos semanas. Aunque se considera segura, debe usarse con supervisión profesional, ya que puede causar dolor de cabeza o molestias oculares y no está indicada sin control médico en personas con enfermedades oculares, con fármacos que aumentan la sensibilidad a la luz o con trastorno bipolar, por el riesgo de desencadenar un episodio de hipomanía.

2. Terapia cognitivo-conductual

La terapia cognitivo-conductual adaptada a la depresión estacional trabaja con los pensamientos negativos asociados al invierno y fomenta la realización de actividades agradables y significativas durante los meses oscuros. En un ensayo clínico dirigido por Kelly Rohan, de la Universidad de Vermont, esta terapia logró una mejoría similar a la de la fototerapia durante el primer invierno. En el seguimiento posterior, las personas que la habían recibido tuvieron menos recaídas, lo que sugiere que sus efectos pueden ser más duraderos.

3. Tratamiento farmacológico

Cuando el médico o el psiquiatra lo consideran necesario, se pueden prescribir antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) o el bupropión, que en algunos países está aprobado para prevenir episodios de depresión estacional si se empieza a tomar antes de la temporada de riesgo.

Los suplementos de vitamina D se han estudiado como tratamiento, pero los resultados son contradictorios, por lo que no se recomiendan como única medida.

¿Qué puedo hacer si noto que mi ánimo empeora cada otoño?

Lo más útil es actuar pronto: consultar con un profesional antes o al inicio de la temporada en la que suelen aparecer los síntomas permite empezar el tratamiento a tiempo. Mientras tanto, algunos hábitos pueden ayudarte a sobrellevar mejor los meses de menos luz.

Intenta salir al exterior por la mañana, aunque esté nublado, y mantener horarios regulares de sueño y comidas. El ejercicio físico, el contacto con otras personas y reservar tiempo para actividades que te resulten agradables también contribuyen a proteger el estado de ánimo. Estas medidas complementan, pero no sustituyen, el tratamiento cuando hay una depresión.

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  • Antequera, J. (2018) Manual CEDE de preparación PIR: Psicología Clínica Vol.1. CEDE: 5ªEdición.
  • Gatón, M.A., González, M.A. y Gaviria, M. (2015) Trastornos afectivos estacionales, “winter blues”. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría.
  • American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5.ª ed.). American Psychiatric Publishing.
  • Rohan, K. J. et al. (2015). "Randomized trial of cognitive-behavioral therapy versus light therapy for seasonal affective disorder: Acute outcomes". American Journal of Psychiatry.
  • Rohan, K. J. et al. (2016). "Outcomes one and two winters following cognitive-behavioral therapy or light therapy for seasonal affective disorder". American Journal of Psychiatry.

Preguntas frecuentes

Es una depresión que aparece y desaparece cada año en la misma época, generalmente en otoño o invierno. Los manuales diagnósticos la denominan trastorno depresivo con patrón estacional, y también se conoce como trastorno afectivo estacional. No es un diagnóstico independiente, sino un especificador que puede aplicarse a la depresión mayor y al trastorno bipolar.

Los episodios deben comenzar y terminar en épocas concretas del año de forma repetida. En los dos últimos años debe haber habido al menos dos episodios con ese patrón y ninguno fuera de él. Además, a lo largo de la vida, los episodios estacionales deben ser claramente más numerosos que los no estacionales y no debe existir una causa evidente ligada a la estación, como quedarse sin trabajo cada invierno.

La tristeza invernal suele ser leve: puede haber más pereza o melancolía, pero la persona mantiene su trabajo, sus relaciones y el disfrute de actividades habituales. En la depresión estacional, el malestar se mantiene la mayor parte del día durante al menos dos semanas, dificulta cumplir responsabilidades y se pierde el interés por actividades antes agradables. La diferencia principal está en la intensidad, la duración y el impacto en la vida diaria.

Los síntomas son los de un episodio depresivo: estado de ánimo triste, vacío o desesperanzado; pérdida de interés o placer; cambios en apetito, peso o sueño; cansancio, lentitud o inquietud. También pueden aparecer culpa o inutilidad, dificultades para concentrarse o decidir y pensamientos recurrentes de muerte o suicidio. Para el diagnóstico deben estar presentes al menos cinco síntomas durante dos semanas como mínimo, incluyendo ánimo deprimido o pérdida de interés o placer.

En el patrón invernal predominan dormir en exceso, aumento del apetito —especialmente de alimentos ricos en hidratos de carbono—, aumento de peso y tendencia al aislamiento. En el patrón de verano son más frecuentes el insomnio, la falta de apetito, la pérdida de peso, la inquietud, la ansiedad y la irritabilidad.

La hipótesis más aceptada relaciona la reducción de luz solar en otoño e invierno con una alteración de los ritmos biológicos en personas con mayor vulnerabilidad. Se han estudiado el desajuste del ritmo circadiano, la prolongación de la secreción de melatonina en invierno, las variaciones estacionales de la actividad de la serotonina y los niveles bajos de vitamina D, aunque ninguna hipótesis explica por sí sola el trastorno y la evidencia sobre vitamina D es poco concluyente. También se han relacionado el mayor neuroticismo y los pensamientos negativos sobre el invierno, pero son asociaciones correlacionales.

Los tratamientos con más respaldo son la terapia de luz, la terapia cognitivo-conductual y, en algunos casos, los antidepresivos. La fototerapia se utiliza especialmente en el patrón invernal y consiste en exponerse por la mañana a una lámpara especial de unos 10.000 lux durante unos 30 minutos, con supervisión profesional. La elección depende de la gravedad, la historia de la persona y sus preferencias, y debe hacerse con un profesional.

Conviene consultar con un profesional antes o al inicio de la temporada en la que suelen aparecer los síntomas, para poder iniciar el tratamiento a tiempo. Puede ayudar salir al exterior por la mañana, mantener horarios regulares de sueño y comidas, hacer ejercicio, mantener el contacto con otras personas y reservar actividades agradables. Estas medidas complementan, pero no sustituyen, el tratamiento cuando hay una depresión.

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Erin Sánchez. (2022, abril 20). Depresión estacional: síntomas, causas y tratamiento. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/clinica/trastorno-afectivo-estacional-sintomas-causas-tratamiento

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