El tratamiento psicológico para el estrés: los 5 tipos de terapia usados

¿Cómo es el tratamiento psicológico para el estrés? Veamos sus propuestas y características.

Mario Arrimada

Mario Arrimada

El tratamiento psicológico para el estrés

En el siglo XXI la ansiedad, la depresión y el estrés se han disparado en cuanto al número de personas que padecen alguna de estas afecciones relacionadas con la salud mental que pueden afectar considerablemente a la calidad de vida, por lo que resulta de suma importancia que se apliquen tratamientos psicológicos que permitan su abordaje de manera eficaz.

Un tratamiento psicológico para el estrés se utiliza con el fin de tratar aquellos trastornos mentales que se encuentran relacionados de forma específica con el estrés y, al mismo tiempo, suelen haberse desarrollado por la exposición del paciente a algún suceso o situación estresante o traumático.

En este artículo se explicarán algunos de los tratamientos psicológicos que han sido desarrollados para el abordaje de trastornos que se encuentran asociados de manera específica con el estrés.

Los principales tratamientos psicológicos para el estrés

Estos son los tratamientos psicológicos más utilizados ante los problemas de estrés.

1. El entrenamiento en inoculación del estrés (EIE)

Un tratamiento psicológico para el estrés es el programa conocido como entrenamiento en inoculación del estrés y está fundamentado en el aprendizaje, por parte de los pacientes, de estrategias y habilidades para el afrontamiento y el manejo de la ansiedad sufrida en relación al estrés postraumático que pueden padecer personas que han sido víctimas de violación.

Cabe destacar que este tratamiento psicológico para el estrés traumático no está especialmente enfocado en los pensamientos o recuerdos asociados al trauma que padecen los pacientes, sino que está centrado en la enseñanza y en el entrenamiento de habilidades de afrontamiento, llevándose a cabo a través de un programa con una duración de 10 a 14 sesiones aproximadamente.

Nos encontramos ante un tratamiento psicológico para el estrés postraumático que se divide en tres grandes fases: la fase educativa, la fase de entrenamiento y la fase de generalización.

Psicoterapia ante el estrés

En la primera fase, la psicoeducativa, el psicoterapeuta tiene el objetivo de dar toda la información necesaria sobre los mecanismos del trastornos de estrés postraumático (TEPT) en base a modelos que expliquen este trastorno desde la perspectiva de las teorías de aprendizaje y las características de los mecanismos de afrontamiento del estrés.

La fase segunda, de entrenamiento, es donde los pacientes aprenden y entrenan una serie de estrategias de afrontamiento para las respuestas ansiosas (p. ej., técnicas de respiración, relajación muscular progresiva, reestructuración cognitiva y técnicas de visualización, entre otras).

Por último, la fase de generalización, que es el momento en que los pacientes deben poner en prácticas esas habilidades de afrontamiento, que han entrenado en la segunda fase, en la vida cotidiana y realizando una serie de tareas que el psicoterapeuta les haya encomendado con el fin de poner en práctica esas habilidades y técnicas que han estado entrenando durante el tratamiento.

2. La terapia centrada en el presente (TCP)

La terapia centrada en el presente es un tratamiento psicológico para el estrés, cuyo principal objetivo es que el paciente consiga comprender cómo el estrés ha llegado a influir en la forma actual interaccionar con otras personas de forma desadaptativa, con el fin de que pueda aprender nuevos modos más adaptativos y funcionales dentro de sus relaciones interpersonales a la vez que tiene un mayor control sobre sí mismo.

Por otro lado, además de utilizarse esta terapia con el fin de mejorar las relaciones interpersonales de cada paciente, se usa para que el paciente aprenda a natural los síntomas, de manera que le generen una menor ansiedad, así como también para fomentar el aumento de su autoconfianza y su sentido del dominio sobre su vida y las situaciones a las que se enfrenta en el día a día.

Este tratamiento psicológico para el estrés se trata de un tipo de intervención que se encuentra explicada detalladamente en un manual que ha sido desarrollado con ese fin y se recomienda que se lleve a cabo mediante una frecuencia de una sesión cada semana, con una duración de 1 hora y 30 minutos.

Este tratamiento también incorpora técnicas como la activación comportamental, la reestructuración cognitiva o las técnicas de exposición. Además, otro de los objetivos de esta terapia es guiar al paciente para que se centre en el aquí y el ahora, con el fin de que sea capaz de enfocarse en sus estados cognitivos y emocionales, para que pueda desarrollar habilidades de introspección para poder identificarlos y hablar sobre ellos en terapia.

Una vez conseguido, se debe entrenar al paciente para que aumente su tolerancia a estados estresantes, con el fin de que no busque vías de escape que pudieran ser perjudiciales.

3. La terapia EMDR

La terapia EMDR o “Eye Movement Desensitization and Reprocessing” (desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares es un tratamiento psicológico para el estrés postraumático que ha sido reconocido como uno de los tratamientos de primera elección para este trastorno por varías guías de gran relevancia (p. ej., la organización mundial de la salud (OMS), la American Psychological Association (APA), entre otras).

La terapia EMDR se fundamenta en gran medida sobre la hipótesis acerca de que una trastorno de estrés postraumático ha sido desarrollado en gran parte a causa de un procesamiento incompleto de esas experiencias vividas que se encuentran relacionadas con el suceso perturbador o traumático y/o por un almacenamiento disfuncional en la memoria de dicha experiencia vivida, porque se ha producido una alteración de la capacidad de esa persona para mantenerlas integradas en su memoria de una forma adaptativa.

La EMDR es un tratamiento psicológico para el estrés postraumático que se divide en 8 fases con el fin de abordar los síntomas derivados de las situaciones estresantes que no han sido procesadas correctamente. Dichas fases son las que se enumeran a continuación: recogida de la historia del paciente, preparación, evaluación de los recuerdos traumáticos, desensibilización, instalación, examen corporal, cierre y revaluación. Cabe destacar que la EMDR busca el procesamiento de los aspectos somáticos, emocionales y cognitivos al mismo nivel.

4. La terapia de debriefing psicológico

Este tratamiento psicológico para el estrés se utiliza con el objetivo de prevenir y poder paliar las consecuencias a nivel psicológico de los sucesos traumáticos que han vivido personas que trabajan en primera línea (por ejemplo, los trabajadores sanitarios durante la pandemia por el coronavirus, los soldados del ejército que están en una misión internacional, el personal que trabajó en primera línea para ayudar a los afectados por la erupción del volcán de la Palma en 2021 o cualquier otro trabajador cuyo oficio le expone a situaciones potencialmente estresantes que pueden llegar a resultar traumáticas).

Este tratamiento ha sido desarrollado con el fin de ayudar a esas personas que han estado en primera línea a** enfrentarse a los olores, pensamientos, olores, recuerdos, emociones y sensaciones físicas que fueron asociadas a un incidente estresante y/o traumático**. Asimismo, se utiliza en un tiempo aproximado de 24 a 72 horas después de que se haya estabilizado el incidente, pudiendo llegar a realizarse sesiones de terapia psicológica de seguimiento si fuera necesario.

Ante un suceso de esta índole, es importante proporcionar asistencia psicológica a todos los afectados; no obstante, sería adecuado que se separe a los afectados en función del nivel de exposición y afectación que hayan tenido por incidente sufrido.

Vamos a enumerar las fases de la terapia de debriefing psicológico, siendo estas las siguientes: fase de introducción, relato de los hechos, pensamientos e impresiones, reacciones a nivel emocional, normalización, planificaciones de cara al futuro y de afrontamiento y, por último, la disolución del grupo.

Asimismo, cabe destacar que esta terapia sirve como intervención urgente ante casos de personas que hayan sufrido acontecimientos traumáticos en primera línea; sin embargo, es importante que acudan a terapia durante el tiempo que necesiten si así lo precisan.

5. La terapia de procesamiento cognitivo

La terapia de procesamiento cognitivo se trata de un tratamiento psicológico para el estrés basado en una intervención mayoritariamente cognitiva para ayudar a personas que estén sufriendo un TEPT y para abordar también los sentimientos de culpa asociados a este trastorno psicológico. Asimismo, teóricamente está basada en teorías socio-cognitivas relacionadas con el TEPT y se utilizan para entender cómo es interpretado el suceso traumático por la persona y también de qué manera lo afronta.

Por otro lado, la terapia de procesamiento cognitivo trata de ayudar a las personas que sufren TEPT a recuperar la sensación de control y dominio sobre sus vidas y, durante la intervención, se usa técnicas psicológicas como la reestructuración cognitiva con el fin de abordar el sistema de creencias que tenga la persona asociado al evento traumático y también las circunstancias relacionadas con el mismo.

Este tratamiento psicológico para el estrés se realiza a lo largo de 12 sesiones y pueden llevarse a cabo las sesiones tanto de forma grupal como individual, utilizándose algunas técnicas como las que se enumeran a continuación: psicoeducación, diálogo socrático, narrativa escrita del trauma, entre otras.

  • Echeburúa, E. & Amor, P.J. (2020). Trastornos asociados a traumas y estresores. En A. Belloch, B. Sandín y F. Ramos (Coords.). Manual de psicopatología: Volumen II (pp.109-133). Madrid: McGraw-Hill.
  • Pastor, J.M. & García-Dantas, A. (2021). Tratamientos psicológicos para los trastornos específicamente asociados con el estrés. En E. Fonseca (Coord.). Manual de tratamientos psicológicos: Adultos (pp. 411-435). Madrid: Ediciones Pirámide.
Mario Arrimada

Mario Arrimada

Psicólogo

Mario Arrimada es Graduado en Psicología en la Universidad Pontificia de Salamanca y dispone de un Máster de Actualización en Intervención Psicológica y Salud Mental en la Universidad a Distancia de Madrid. Varios cursos de formación, entre ellos el de Experto en Trastornos de la Personalidad con la Asociación Española para el Fomento y Desarrollo de la Psicoterapia, de Experto en Mindfulness y de Experto en DSM5 y CIE11, ambos en la UDIMA.

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