La cultura huasteca es un rico y antiguo pueblo que ha tenido la suerte de pervivir hasta nuestros días. Con una historia y tradiciones muy rica, los huastecos o teenek han sabido combinar su cosmovisión con las nuevas influencias europeas desde la llegada de Hernán Cortés.

A continuación veremos esta rica cultura, su historia y origen, sus características más llamativas, cómo eran antaño y qué costumbres siguen manteniendo vivas.

¿Qué es la cultura huasteca?

La cultura huasteca es el nombre con el que se conoce al pueblo teenek, una cultura de origen maya que se asienta en la región cultural de la Huasteca, repartida entre varios estados de México. A diferencia de lo que ha sucedido con otros pueblos prehispánicos, los huastecas o teenek han conseguido sobrevivir al paso del tiempo, manteniendo su lengua, tradiciones e identidad étnica, pero incorporando a su cultura influencias europeas.

El nombre de huasteca no proviene del idioma de este pueblo, sino del náhuatl, concretamente de la palabra “cuextécatl”, la cual podría tener dos significados: o bien “caracol pequeño”, en caso que venga de “cuachalolotl”, o bien “guaje”, un tipo de leguminosa, teniendo como origen etimológico la palabra “huaxitl”.

Se cree que esta cultura tiene unos 3.000 años de antigüedad, desarrollando sus rasgos más distintivos cerca del 750 d.C. Una de las prácticas más llamativas de los ancestros de los actuales huastecos es la deformación craneal como indicador de estatus dentro de la jerarquía política. Además de ello, también se mutilaban los dientes y se perforaban nariz y orejas. Otra de las características más llamativas de esta antigua cultura fue la de que tenían una configuración política similar a la de las antiguas polis helénicas.

Historia de esta civilización precolombina

La cultura huasteca es muy antigua. Los actuales huastecos son descendientes de algunos pueblos mayas, originalmente asentados al sur de México. Se cree que el mayor momento de esplendor huasteca debió ser mucho antes del surgimiento del Imperio Azteca en Mesoamérica.

Tiempos ancestrales

Hallazgos arqueológicos han demostrado que la cultura huasteca llegó a la zona del golfo de México en algún momento del extenso período comprendido entre 1500 a.C. y 900 a.C. Estos primeros huastecas eran colonos de procedencia maya, originarios del sur de las actuales tierras mexicanas.

Antes de la llegada de los conquistadores españoles las tierras mexicanas eran regiones étnicamente diversas. Así, en el sur y el suroeste se encontraban los propios huastecos, junto con tepehuas, totonacos y otomíes. Al norte y al noroeste convivían nahuas, chichimecas, guachichiles y pames.

El nombre que se les dio a las tierras huastecas ancestrales fue el de Xiuhcoac, que es de donde proviene el nombre en castellano de la Huasteca. Esta palabra, de origen náhualt, significa “serpiente de turquesas”.

Conquista azteca

Antes de la llegada de los españoles y de su conquista de América, el Imperio Azteca ya inició esta tendencia. Los mexicas, bajo el mando del tlatoani (rey) Moctezuma Xocoyotzin, comenzaron una campaña en 1454 para conquistar la región de Xiuhcoac.

Esta guerra fue larga, durando incluso hasta después de la llegada de los españoles al Nuevo Mundo en 1492 y finalizando en 1506, cuando el sucesor de Moctezuma, el rey Ahuizotl, pudo derrotar a los habitantes de la zona.

Desde entonces, la Huasteca quedó dominada por los mexicas, lo cual fomentó el intercambio cultural entre huastecos y aztecas.

Llegada de Hernán Cortés

La dulce victoria que había logrado el Imperio Azteca poco le duró. En 1521 los españoles conquistan Tenochtitlán, capital mexica, provocando el fin de la época dorada de dominio azteca y el colapso de esta civilización.

Aprovechando el caos que acababan de generar en la administración azteca, los conquistadores europeos enviaron expediciones para someter a los pueblos de la costa del golfo e iniciar la colonización de sus territorios.

La conquista hispánica sobre los territorios mexicas no fue tarea sencilla, y más en tierras huastecas. El propio Hernán Cortés tuvo que ponerse al mando de un ejército compuesto por indígenas aliados para conseguir vencerlos el mes de octubre de 1522.

A partir de ese momento la región de la Huasteca quedó bajo dominio español, ordenando Cortés que se levantaran nuevos asentamientos y repartiendo grandes extensiones de terreno entre sus oficiales.

Los colonos españoles, quizás empujados por el mito de las Siete Ciudades de Cíbola, fueron a tierras huastecas en búsqueda de oro. Sin embargo, quedaron decepcionados al ver que en la Huasteca no abundaban los metales preciosos, así que comenzaron a esclavizar a los nativos como método para aumentar sus riquezas.

Esto no le gustó a la Corona española, que había prohibido el comercio de esclavos, sin embargo, este tipo de negocio era algo muy frecuente en la región. Los esclavos eran vendidos y enviados al Caribe, haciendo que la región perdiera población.

Afortunadamente para los huastecas y el resto de pueblos amerindios, la Corona intervino definitivamente en 1527, expropiando las tierras que Hernán Cortés había repartido. Se asentaron nuevos colonos españoles y el trato hacia los indígenas mejoró notablemente.

Rasgos distintivos

Aunque el pueblo huasteco sigue existiendo a día de hoy, cabe destacar algunas diferencias con respecto a sus antepasados prehispánicos.

Extensión geográfica

La cultura huasteca original abarcó el norte de los actuales estados mexicanos de Veracruz, este de Hidalgo, noreste de Puebla, sureste de San Luís Potosí y parte de Tamaulipas y Querétaro. Por la costa, el territorio huasteco comprendía desde Tuxpan hasta Pánuco.

Los límites territoriales por el norte estaban marcados por los ríos Guayalejo y Tamesí, aunque también se han encontrado restos de posibles asentamientos huastecas a poca distancia de la actual Ciudad Mante. Teayo, en Veracruz, era la referencia de la frontera suroeste.

Modificaciones corporales

Una de las características antropológicas más llamativas de los huastecas ancestrales es su práctica de la deformación craneana, atribuido a celebraciones rituales y de estatus político. Estas deformaciones eran una costumbre extendida entre los caciques huastecas, quienes eran la clase gobernante de esta cultura.

Además, se perforaban las orejas para adornarlas con elementos de hueso y concha, algo parecido a las modernas dilataciones y otros piercings.

Idioma

El idioma huasteco es la lengua más característica de este pueblo, aunque también usan el náhuatl y el español.

El autoglotónimo, es decir, la palabra que usan los huastecas para referirse a sí mismos y a su idioma es el de “teenek”, que como se puede ver no se parece en nada a cómo nos referimos a ellos en español. Esta palabra significa en su idioma algo así como “hombres de aquí”.

En cambio, la palabra que se usa para referirse a los aztecas en otras lenguas procede del náhuatl, como hemos dicho anteriormente. PONER ALGO MÁS

Esta lengua es de raíz maya, pero se cree que empezó a diferenciarse del resto de lenguas de la familia hace miles de años. Hasta hace poco compartía subrama con la lengua chicomuselteca, extinta en la década de 1980.

En la actualidad este idioma tiene poco menos de 200.000 hablantes, se habla en los estados de San Luis Potosí, Veracruz y Tamaulipas y llama bastante la atención el hecho de que se encuentre alejada del gran dominio lingüístico del resto de las lenguas mayas, es decir, el sureste de México, Guatemala y El Salvador.

La primera descripción de esta lengua accesible a los europeos fue escrita por Andrés de Olmos, misionero franciscano conocido por su labor como filólogo, no únicamente de esta lengua, sino también del náhuatl y el totonaco.

A continuación veremos algunas palabras en este idioma:

Los numerales: p’opo, ou (0), jún (1), tsáb (2), óx (3), tse’ (4), bó’ (5), akak (6), búk (7), waxik (8), belew (9) y laju (10.)

Y algunas frases básicas:

Buenos Días: tajk'anenek Buenas Tardes: waklanenek Hasta la vista: tayej ku tsu'uxin Sí (está bien): alwa its No: ibaj, yaba' Gracias: k'aknamalits tam, jalbinchi yán No entiendo: yab u exbayal Bienvenidos: alwa kix ulits; alwa' ultaláb Yo hablo huasteco: naná' in káw tének;naná' in t'ilom tének ¿Cómo te llamas?: ¿janta' bij?

Economía

En base a los restos arqueológicos, se ha observado que los primeros habitantes de la zona que dominaron la agricultura fueron los otomíes, una cultura que se asentó a orillas del río Pánuco.

Los huastecos llegaron a la región sobre el 1.500 a.C, destacando por su producción de recipientes de arcilla. Aún así, la principal actividad económica de este pueblo era la agricultura, y sigue siéndolo en la actualidad, junto con la ganadería y la elaboración de elementos de madera.

Agricultura

Ya el hecho de que los mexicas llamaran a la región huasteca como Tonacatlapan, que significa “tierra de comida”, nos viene a decir cómo de próspera era la agricultura huasteca. La causa de ello era la gran fertilidad de la región, que permitía el cultivo de diversidad de plantas alimentarias.

Entre los cultivos que más producían tenemos el maíz, las calabazas, los frijoles, los chiles, la yuca y las batatas, y usaban una agricultura de temporada, cuando comenzaban las lluvias. Antes de plantar, tenían la costumbre de quemar las tierras de cultivo.

Caza y recolección

Aunque de agricultura bastante desarrollada, la recolección de plantas silvestres era también una práctica común entre los huastecas. Este pueblo aprovechaba lo que la naturaleza le ofrecía, como chiles pequeños, frutos silvestres, miel, sal, mariscos y animales que cazar..

Alfarería

La cerámica huasteca fue importante para la región, especialmente cuando se vieron influenciados por otras culturas del área maya principal y las del centro del moderno estado de Veracruz. Los huastecas producían esta cerámica y la comercializaban. Este comercio llegaba hasta el río Bravo, al norte, y hasta Zempoala al sur.

Tradiciones y costumbres

A diferencia de lo que le ha ocurrido a muchas de las culturas precolombinas los huastecas han conservado sus raíces, aunque evolucionando con el contacto de las culturas europeas.

Es gracias a esta consevración de su cultura, pese a las influencias europeas, que es posible conocer más o menos como era su cultura ancestral.

Xantolo

El Xantolo, o fiesta de los muertos, es de las celebraciones más importantes para la cultura huasteca, en consonancia con el resto de México.

El día 1 de noviembre se celebran velatorios con incienso, y se alzan altares rezándole a los difuntos y recordándolos ponienod fotos de ellos. Al día siguiente, el 2 de noviembre, los familiares de los fallecidos decoran sus tumbas con vivos adornos florales.

Los huastecas creen que es durante el mes de noviembre cuando sus difuntos vienen y los acompañan durante todo ese tiempo. Es por ello que el último día del mes adornan los altares con flores secas y frutas para despedir a los fallecidos.

Huapango

El huapango procede de tiempos de la época colonial. Los españoles trajeron consigo su música y sus danzas, las cuales fueron aprendidas por los indígenas, mezclándolas con sus tradiciones y estilos musicales y creando uno nuevo. Más tarde, los esclavos procedentes de África también aportaron sus composiciones, creándose de esta mezcla un vivo estilo musical: el Son Huasteca.

Ritos de curación

Una de las costumbres prehispánicas de los huastecas son los ritos de curación. Estos son llevados bajo la guía de curanderos quienes, de acuerdo con las creencias ancestrales huastecas, se comunican con los “baatsik”, unos entes sobrenaturales que son capaces de robar el alma humana. Cuando se roba el alma humana, de acuerdo a las creencias huastecas, es cuando empieza el cuerpo a enfermar.

Este curandero tiene la misión de recuperar el alma robada y, de esta forma, curar a la persona. Estos rituales se tienen que hacer obligatoriamente en lengua huasteca, dado que los baatsik no entienden otro idioma. El proceso de curación dura tres días.

Tras recuperar con éxito el alma, el paciente recibe las limpiezas terapéuticas. Estas se hacen de una forma un tanto curiosa: los curanderos frotan su cuerpo con ramas, huevos y con pollos… vivos. Todo esto se hace ante las imágenes de saltos colocadas en un altar.

Esta tradición ha sido mezclada con influencias españolas, notándose en el hecho de que los santos pertenecen al santoral católico. Además, en esa fase del ritual los rezos se efectúan en español.

Organización política histórica

El sistema de gobierno huasteco era de base teocrática y caciquista, es decir, la religión era el elemento legitimador del poder combinado con la figura del cacique, la clase gobernante. Cada una de las ciudades huastecas importantes estaba gobernada por un cacique. Estas ciudades eran más o menos independientes, del estilo de las ciudades-estado griegas de la antigüedad. Tan solo se unían en épocas en las que la presencia de una amenaza externa pusiera en peligro el orden preestablecido.

La organización política de esta cultura era totalmente jerárquica, estando al frente de la misma los caciques los sacerdotes y los militares. Por debajo de ellos se encontraba la clase social formada por nobles y guerreros. Debajo de estas clases altas se encontraban los comerciantes y artesanos. Finalmente, en el último escalón de la estructura política huasteca se encontraban los campesinos.

El título de cacique era hereditario, pasando al primogénito varón o descendiente adulto más cercano. En caso de que el heredero no tuviera la edad adecuada, los huastecos nombraban una especie de regente. En caso de que no se tuviera a ningún heredero, se elegía a un personaje importante de la comunidad.

Mitología

Hoy en día, la mayoría de los huastecas son católicos, sin embargo, sus antepasados tenían una rica religión politeísta. Pese que la religión original está, a efectos prácticos, extinta, perduran algunos de sus elementos en la peculiar versión del cristianismo católico que practican los huastecas.

Los dioses huastecas originales podían tener forma humana, animal o de cosas. La mayoría de estos dioses estaban relacionados con aspectos cotidianos de la cultura huasteca, desde la vida y la muerte, el Sol y la Luna, la agricultura, las enfermedades, la cultura, el nacimiento...

Entre los dioses que podemos destacar de los huastecas, algunos exclusivos de esta cultura y otros provenientes de los aztecas, tenemos a Tlazoltéotl, la diosa de las cosechas, Teteoinan, la madre de los dioses, Xochiquetzal, la diosa del amor y las flores, Cipac, el dios que enseñó a los hombres cómo cultivar maíz, y Ehécatl, el dios del viento del norte y portador de las lluvias.

En cuanto a su forma de concebir cómo era el Universo, los huastecas tenían una peculiar cosmovisión. Para ellos, el mundo había sido creado en un tiempo en el que, antes de todo, solo había habido mar y oscuridad. Los dioses tomaron un pez y lo dividieron en dos partes, haciendo que una de esas mitades fue lo que se convirtió en la Tierra, y la otra mitad fue lo que se convirtió en el Cielo.

A su vez, los huastecos consideraban que el cosmos constaba de tres planos diferentes:

  • En el inferior se encontraban las deidades f´rias y los muertos.
  • En el intermedio, o plano terrestre, vivían los humanos y los animales.
  • En el superior, era donde se encontraban los dioses de naturaleza caliente.

Referencias bibliográficas

  • Stresser-Pean, G. (2001) Tamtok. Sitio arqueológico huasteco. Volúmen I. Instituto de Cultura de San Luis Potosí, COLSAN, CONACULTA, Centro Francés de estudios mexicanos y centroamericanos.
  • Stresser-Pean, G. (2000) San Antonio Nogalar. La sierra de Tamaulipas y la frontera noreste de Mesoamérica. Centro de Investigaciones y estudios Superiores en Antropología Social, COLSAN, Universidad Autónoma de Tamaulipas, Centro Francés de estudios mexicanos y centroamericanos.