Las drogas son sustancias adictivas que pueden generar una gran dependencia en la persona que las consume.

En este artículo haremos una breve descripción de lo que son las drogas, para adentrarnos posteriormente en cómo funcionan un tipo de ellas: las drogas estimulantes. Concretamente, hablaremos de las dos drogas estimulantes más frecuentes: la cocaína y las anfetaminas. Analizaremos sus características más destacadas, su mecanismo de acción, los trastornos asociados a ellas y qué efectos producen en nuestro organismo.

¿Qué son las drogas?

Las drogas son sustancias que, al introducirse en el organismo, actúan sobre el sistema nervioso central (SNC), alterando o modificando su funcionamiento.

Se trata de sustancias que fácilmente pueden provocar diferentes alteraciones psicológicas, tales como el trastorno por consumo (donde el consumo de la droga es excesivo, interfiriendo en el funcionamiento habitual de la persona) y dos tipos de trastornos inducidos por la propia sustancia; la intoxicación y la abstinencia (síndrome de abstinencia).

Pero... ¿qué tipos de drogas existen? En el DSM-5 (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales), encontramos la siguiente clasificación de las drogas:

  • Alcohol
  • Cafeína
  • Alucinógenos (fenciclidina y otros)
  • Cafeína
  • Cannabis
  • Inhalantes
  • Opiáceos
  • Sedantes/hipnóticos/ansiolíticos
  • Estimulantes (cocaína, anfetaminas y otras)
  • Tabaco
  • Otras sustancias

Es decir, según el manual, encontramos hasta 10 tipos diferentes de drogas, en función de sus características y efectos.

Como vemos, dentro de las drogas estimulantes encontramos: la cocaína, las anfetaminas y otras. Es por ello que en el presente artículo hablaremos de la cocaína y las anfetaminas, por ser las drogas estimulantes más habituales.

Las drogas estimulantes

Las drogas estimulantes son un tipo de drogas que, como su propio nombre indica, estimulan la actividad del sistema nervioso central (SNC); es decir, son drogas excitatorias que intensifican la actividad cerebral.

Por otro lado, entre los efectos de las drogas estimulantes encontramos una mayor agudeza de la mente, así como el incremento de la energía y la atención, junto con un aumento de la presión arterial y de la velocidad de la respiración y del corazón.

En cuanto a su mecanismo de acción, las drogas estimulantes aumentan los niveles de tres tipos de neurotransmisores cerebrales: la dopamina, la serotonina y la noradrenalina (todos ellos monoaminas).

Ahora sí, vamos a hablar de las drogas estimulantes mencionadas:

1. Cocaína

La cocaína es una de las drogas estimulantes que existen. Así, se trata de una droga que excita o estimula el sistema nervioso central (SNC), a través de un mecanismo de acción que consiste en aumentar los niveles de dopamina, serotonina y noradrenalina en el cerebro. Concretamente, lo que hace la cocaína es bloquear la recaptación neuronal de estos tres neurotransmisores cerebrales.

Esta droga produce una serie de cambios psicológicos y comportamentales importantes, que se manifiestan a través de tres fases: la fase de subida (con síntomas como la euforia, la energía desbordante…), la fase de bajada (síntomas depresivos) y la fase de resaca.

1.1. Vía de consumo

La cocaína se puede consumir de diferentes modos, es decir, tiene diferentes vías de consumo. Las más habituales son: vía intravenosa, fumada o esnifada. En los dos primeros casos, su progresión por el cuerpo es más rápida; en el tercer caso (esnifada), su progresión es más gradual.

1.2. Patrón de consumo

El patrón de consumo asociado a la cocaína, lógicamente, varía de una persona a otra. El patrón episódico implica un uso separado de la misma, de dos o más días, con “atracones” de por medio. El patrón diario, en cambio, implica un aumento progresivo del consumo de la sustancia.

1.3. Prevalencia

Según el DSM-5, alrededor del 0,3% de los sujetos mayores de 18 años presenta un trastorno por consumo de cocaína, situándose el intervalo de edad de mayor consumo en 18-29 años. Por otro lado, se observa un mayor consumo de esta droga estimulante en los hombres (0,4%), si lo comparamos con el consumo en las mujeres (0,1%).

1.4. Síndrome de abstinencia a la cocaína

Los síndromes de abstinencia asociados a las diferentes drogas estimulantes producen una serie de síntomas que pueden causar un gran malestar en la persona que lo padece. En el caso de la cocaína (al tratarse de una droga estimulante), los síntomas que aparecen en tal síndrome son opuestos: es decir, aparecerán síntomas esencialmente depresivos.

Concretamente, en el síndrome de abstinencia a la cocaína, se produce un patrón trifásico, que consiste en tres fases. En la primera fase (fase del crash), aparece disforia aguda, con un descenso a un estado de ánimo depresivo, junto con ansiedad. También aparecen otros síntomas asociados, tales como: agitación, fatiga, agotamiento, hipersomnolencia, anorexia, etc.

En la segunda fase, se produce la abstinencia propiamente dicha, con la reducción de los síntomas disfóricos previos. En esta fase, los sujetos responden con más abstinencia ante estímulos ambientales condicionados (como por ejemplo sitios donde el sujeto suele consumir la droga).

Finalmente, en la tercera y última fase del síndrome de abstinencia a la cocaína, se produce un estado de excitación en el sujeto; su duración es indefinida, y en ella aparece un deseo irresistible intermitente, asociado a múltiples estímulos condicionados, como por ejemplo: estados de ánimo, lugares, personas, polvo blanco, espejos, etc.

2. Anfetaminas

Otra de las drogas estimulantes que podemos encontrar son las anfetaminas. Las anfetaminas, al igual que la cocaína, son compuestos con efectos reforzantes y estimulantes para el cerebro y el organismo.

Junto a la cocaína y otras sustancias, las anfetaminas se incluyen en el DSM-5 en el grupo de las drogas estimulantes. Por su parte, la CIE-10 (Clasificación Internacional de las Enfermedades), las incluye en el grupo de “otros estimulantes”, junto a la cafeína.

En cuanto a su mecanismo de acción, las anfetaminas actúan principalmente induciendo la liberación de las monoaminas (es decir, la serotonina, noradrenalina y dopamina, tres tipos de neurotransmisores cerebrales). Es decir, igual que la cocaína, las anfetaminas actúan sobre estos tres mismos neurotransmisores, aunque de diferente manera.

En comparación con la cocaína, estas drogas estimulantes producen un efecto más duradero en el organismo, y es por ello que se necesita una frecuencia menor de administración de las mismas.

2.1. Prevalencia

En cuanto a la prevalencia del trastorno por consumo de anfetaminas, esta es ligeramente menor que en el caso de la cocaína, situándose, según el DSM-5, alrededor del 0,2% en sujetos de más de 18 años.

Además, los sujetos con diagnóstico de trastorno por consumo de anfetaminas se sitúan sobre todo en la franja de edad de los 18 a los 29 años (0,4%), siendo más prevalente su consumo entre los varones (vs. las mujeres).

2.2. Trastornos asociados

Igual que ocurre con la otra de las drogas estimulantes, la cocaína, las anfetaminas pueden derivar en diferentes trastornos. Podemos hablar de dos grandes grupos de trastornos: los trastornos inducidos por el consumo de la sustancia (trastorno por consumo), y los trastornos inducidos por la propia sustancia (intoxicación y abstinencia).

Así, las anfetaminas (y/o su consumo) pueden producir todos estos trastornos.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
  • OMS (2000). CIE-10. Clasificación internacional de enfermedades, décima edición. Madrid. Panamericana.
  • Stahl, S.M. (2002). Psicofarmacología esencial. Bases neurocientíficas y aplicaciones clínicas. Barcelona: Ariel.