Veamos qué se sabe sobre estas curiosas neuronas.

El cerebro es uno de los órganos más importantes para la mayoría de seres vivos, puesto que se encarga de permitir el funcionamiento de los diferentes sistemas y coordinarlos entre sí con el fin de lograr la supervivencia y la adaptación al medio. Este órgano lleva mucho tiempo siendo estudiado, habiéndose explorado y analizado innumerables veces cada uno de sus recovecos.

Pero aunque algunos podrían pensar que siendo algo tan analizado poco puede descubrirse ya, lo cierto es que sigue siendo mucho lo que desconocemos de él. De hecho, aún hoy en día se siguen haciendo sorprendentes descubrimientos respecto al órgano rey que nos permiten explorar y comprender en mayor medida cómo funciona el encéfalo y cómo es capaz de generar tanta variabilidad de conductas y habilidades.

Un ejemplo de ello se ha producido este mismo año, en la que se ha descubierto un nuevo tipo de célula nerviosa: las neuronas escaramujo, de las cuales vamos a hablar brevemente a lo largo del presente artículo.

¿Qué son las neuronas escaramujo?

Reciben el nombre de neuronas escaramujo, neuronas rosa de mosqueta o neuronas rosehip (su nombre original en inglés) un nuevo tipo de neuronas que ha sido hallado recientemente por un equipo internacional conformado por expertos de la Universidad de Szeged y el Allen Institute for Brain Science.

El descubrimiento ha sido comunicado y publicado este mismo mes de agosto, y se realizó de manera accidental mientras se analizaban los tejidos cerebrales de dos sujetos fallecidos que habían donado sus cuerpos a la ciencia. Ambos centros descubrieron la presencia de este tipo de neuronas, colaborando posteriormente para estudiarla: mientras que los húngaros analizaban su forma y propiedades los americanos hacían lo propio con su genética.

Las neuronas escaramujo son un tipo de neurona que ha sido encontrado en la primera capa de la neocorteza, en su área más superficial, y cuyo nombre proviene principalmente de su morfología (ya que recuerda a dicha planta). Se caracterizan por ser relativamente pequeñas y poseer una gran cantidad de dendritas altamente ramificadas, si bien dichas ramificaciones se encuentran compactadas. Poseen también botones axonales con forma de bulbo de rosa de mosqueta. Por el momento se han hallado en la corteza sensorial y son relativamente poco prevalentes, suponiendo sólo alrededor del 10% de la capa I de la neocorteza..

Son interneuronas que tienen conexiones muy específicas con neuronas situadas en la tercera capa de la corteza, y concretamente se ha visto que hacen conexión con las células piramidales. Además su conexión es muy precisa, conectándose únicamente en partes concretas de las neuronas piramidales. Asimismo se ha visto que tienen un comportamiento inhibitorio, siendo neuronas GABAérgicas que probablemente controlan la transmisión de la información de manera muy específica. A nivel genético se ha podido observar que tienen un perfil genético que por el momento sólo se ha hallado en humanos y que permiten la activación una serie de genes muy específicos.

¿Cuáles son sus funciones?

El descubrimiento de las neuronas escaramujo o rosehip es extremadamente reciente, no conociéndose aún cuál es su función exacta. Sin embargo, a falta de una mayor investigación, por las áreas en las que se han encontrado y por las conexiones que realizan con otras neuronas es posible especular e hipotetizar sobre algunas posibles funciones.

Por ejemplo, el hecho de que su actuación sea inhibitoria y que sean GABAérgicas pueden hacer pensar en que tienen la misión de controlar de forma muy precisa la información, pudiendo generar un mayor control de la transmisión de la información de tal forma que se bloqueen las señales innecesarias. El hecho de que aparezcan en la parte más externa y filogenéticamente más novedosa del cerebro puede estar vinculada a elementos como la conciencia, las funciones cognitivas superiores o el procesamiento preciso de la información sensorial.

¿Sólo en humanos?

Uno de los aspectos que más ha sorprendido de este tipo de neurona es el hecho de que su descubrimiento solo se ha producido en seres humanos, no poseyéndolas por ejemplo las muestras de ratones que se han estudiado. Ello podría estar indicando la existencia de un tipo de célula nerviosa distintiva en el ser humano, algo que según los expertos podría ayudar a explicar la existencia de diferencias cognitivas entre nosotros y otras especies animales.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el hecho de que no esté documentada su existencia en otros seres no implica que no exista, pudiendo deberse a que simplemente aún no se analizado o descubierto en ellas. Al fin y al cabo las neuronas escaramujo se acaban de descubrir en personas: no sería descabellado que no se hubieran observado o se hubieran pasado por alto en otras especies. Sería de utilidad valorar, por ejemplo, si animales con conductas inteligentes como los simios o los delfines los poseen.

Vías de investigación futuras

El descubrimiento de estas neuronas tiene implicaciones de gran relevancia para el ser humano, y nos puede ayudar a explicar aspectos de nuestra psique que aún desconocemos.

Por ejemplo, se plantea el estudio de cerebros de personas con diferentes enfermedades neurológicas y psiquiátricas de cara a valorar si las neuronas escaramujo están presentes en ellos o pudieran tener algún tipo de alteración. Otras posibles vías de investigación serían la de explorar si existe algún tipo de relación entre las neuronas escaramujo y la autoconciencia, la metacognición o las capacidades mentales superiores.

Referencias bibliográficas:

  • Boldog, E., Bakken, T.E., Hodge, R.D., Novotny, M., Aevermann, B.D., Baka, J., Bordé, S., Close, J.L. Diez-Fuertes, F., Ding, S.L., Faragó, N., Kocsis, A.K., Kovács, B., Malter, Z., McCorrison, J.M., Miller, J.A., Molnár, G., Oláh, G., Ozsvár, A., Rózsa, M., Shehata, S.I., Smith, K.A., Sunkin, S.M., Tran, D.N., Venepally, P., Wall, A., Puskás, L.G., Barzó, P., Steemers, F.J., Schork, N.J., Scheuermann, R.H., Lasken, R.S., Lein, E.S. & Tamás, G. (2018). Transcriptomic and morphophysiological evidence for a specialized human cortical GABAergic cell type. Nature Neuroscience, 21: 1185-1195.