En un mundo cada vez más competitivo, muchas veces se pone énfasis en la importancia de saber lidiar con la carga de trabajo.

En este artículo veremos algunos consejos útiles para aumentar nuestra eficiencia trabajando y saber gestionar adecuadamente el workload durante el día a día, y también una reflexión sobre hasta qué punto la solución siempre debe pasar por las soluciones individuales.

Estrategias para gestionar la carga de trabajo

Sigue estas pautas para mejorar tus posibilidades de saber desenvolverte bien ante las responsabilidades del día a día en el contexto laboral.

1. Duerme bien

Se ha comprobado que el simple hecho de dormir menos de 6 horas al día durante una semana y media hace que la mayoría de las personas tengan los mismos problemas cognitivos y de concentración que aquellos que llevan dos días sin dormir. Esto tiene implicaciones claras a la hora de trabajar: se rinde significativamente menos.

Además, dormir poco hace que aumenten mucho las probabilidades de desarrollar un exceso de ansiedad.

2. Fíjate horarios muy concretos

En la mayoría de los casos, la costumbre de no llevar horarios o de llevarlos solamente "de cabeza" es enemiga de la productividad. Lo mejor es concretarlos casi hasta el último detalle, para poder comprometerse mejor con ellos.

3. No subestimes el poder de los descansos

Aunque parezca paradógico, en la mayoría de los casos fijarse unos minutos de descanso aproximadamente cada hora puede hacer que terminemos antes de trabajar. El motivo es que nos permite concentrarnos mejor, y además nos plantea momentos concretos en los que reposar, algo que nos lo pone más fácil evitar las distracciones y los momentos en los que sin darnos cuenta nuestra mente se pone a divagar.

4. Adopta hábitos de comunicación asertiva

En ocasiones, perdemos mucho tiempo por culpa de malentendidos. Es importante estar muy seguro de estar haciendo lo necesario en todo momento, y esto pasa por ser directos a la hora de plantear las dudas que nos surjan.

5. Si puedes, delega

El punto en el que podemos delegar responsabilidades es uno de los momentos clave de cualquier líder que trabaje en un entorno organizacional: fiarse de la capacidad de otras personas tiene sus riesgos, pero muchas veces es necesario para poder afrontar bien la carga de trabajo.

Esto es en sí más trabajo, pero a medio y largo plazo, se agradece.

6. No subestimes la importancia del espacio de trabajo

Pequeños detalles como unas luces fluorescentes que parpadean mucho, sillas incómodas o una mala distribución de las mesas peden hacer que a medio plazo sea muy incómodo trabajar, incluyendo problemas que en ocasiones llegan a ser médicos. Por eso, para lidiar bien con el workload, es importante diseñar espacios de trabajo teniendo en mente criterios surgidos de la ergonomía y de la psicología del trabajo.

El problema del síndrome de Burnout

Una de las claves para saber gestionar correctamente la sobrecarga de trabajo es saber distinguir entre situaciones en las que las estrategias de planificación y la adopción de nuevos hábitos pueden ser la solución, y aquellos casos en el que la raíz del problema es simplemente que hay demasiado trabajo.

Porque más allá de las frases motivadoras y de la creencia de que lo único necesario para llegar al éxito es el esfuerzo, existen los trastornos psicolóicos facilitados por una situación laboral precaria y que, lamentablemente, es muy frecuente incluso en los países más ricos.

Por eso hay que aceptar la posibilidad de que ciertos puestos de trabajo estén mal planteados, algunas empresas solo pueden funcionar a base de explotar a los trabajadores hasta hacerles perder la salud, y no se puede esperar que las decisiones que tomamos individualmente sean siempre la llave para solucionar por completo problemas que son de naturaleza colectiva, y no personal. Así pues, para saber cuándo tienes un problema de síndrome de Burnout que solo puede solucionarse dejando de trabajar tanto, plantéate estos aspectos de tu manera de ejercer laboralmente:

  • ¿Tu trabajo te produce un estado de ansiedad casi constante, durante varias semanas?
  • ¿Notas que en tu contexto de trabajo sueles sentir fatiga?
  • ¿Los problemas para concentrarte te llevan a rendir mucho menos de lo que podrías estar rindiendo?
  • ¿Sientes una desconexión emocional con respecto a tu trabajo?

Si la respuesta a la mayoría de estas preguntas es sí, es probable que estés experimentando síndrome de Burnout.

Si, además, sientes la necesidad de dormir poco para poder cumplir con tus objetivos laborales, apenas dedicas tiempo a comer bien, trabajas tanto que no te puedes permitir breves descansos de aunque sea un cuarto de hora y sientes un miedo importante a que te asignen mucho trabajo de manera repentina, merece la pena que te plantees por qué deberías seguir trabajando en esas condiciones, dado que adoptar hábitos más sanos en cuanto a rendimiento y organización no hará que el puesto de trabajo siga siendo dañino.

No hay que olvidar que la salud mental no está desconectada del contexto material que nos rodea, y que si los documentos de 150 páginas a rellenar en una sola tarde seguirán existiendo aunque modifiquemos nuestro comportamiento, lo que debe cambiar es el puesto de trabajo, no nosotros.

En cualquier caso, la psicología es relevante en ambos casos. Por un lado, ayuda a las personas a adoptar estrategias útiles para gestionar su tiempo y a ser más resistentes ante la ansiedad y el estrés, y por el otro lado propone modelos de intervención en la manera de trabajar de las empresas, desde cambios en el workflow hasta actividades para mejorar la cohesión grupal y evitar la aparición de problemas causados por la falta de comunicación y de confianza, por ejemplo.

Referencias bibliográficas:

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  • Vázquez Beléndez, M. (2002). Psicología del Trabajo y de las Organizaciones: Aproximación Histórica. Universidad de Alicante.