Las 3 fases de la pareja

Estas son las principales etapas por las que pasa una relación de pareja.

Las fases de la pareja

La pareja es evolutiva, porque a través de la vida se da un proceso en el que se pueden señalar tres etapas fundamentales en ella: la primera es de confluencia, la segunda se denomina divergencia-convergencia, y la tercera etapa es la de convivencia.

El paso de un estadio al otro no se da sin crisis, lo cual está inserto en el proceso vital. Veámoslo en este artículo.

Las principales etapas de la pareja

Aquí encontrarás un breve resumen de los estados que pueden atravesar las relaciones de pareja si se les da el tiempo suficiente.

1. Etapa de Confluencia (o enamoramiento)

Se llama así haciendo referencia a que es como la confluencia de dos ríos que se unen para formar uno solo. La mayor experiencia confluyente del ser humano es la experiencia del amor, ya que en ella se pierde el sentido de la individualidad.

En esta primera etapa se da una irrupción de la sentimentalidad y destrucción de los límites “individualizantes” entre la experiencia y lo real, con un marcado acento en lo estético y lo subjetivo. La confluencia es la respuesta compensatoria a la soledad existencial que deja la ruptura con el padre y la madre, fenómeno típicamente adolescente.

Características:

  • Es obsesiva: no puede ser más que el otro y nadie más.

  • Idealización del otro: se ve al otro como quisiéramos verlo, con las cualidades, valores y características que quisiera ver en el modelo ideal de pareja que cada persona ha creado.

  • Contacto deficiente con la realidad: los sueños se convierten en realidad; la fantasía y la magia hacen ver las cosas como no son, pero de todos modos se ven "como si fueran realidad".

  • Es irracional: no acepta lógica o razones ni argumentos que pongan en evidencia las deficiencias o las limitaciones de la relación.

  • Se torna posesivo: el enamoramiento vuelve a los miembros de la pareja: agresivos, posesivos, absorbentes, exclusivos y exclusivistas.

  • Generosidad sin límites: se dan los cambios más profundos y más rápidos que se puedan imaginar, siempre por el afán de agradar al otro y conquistarlo.

  • Se da una verdadera identificación: ambos se sumergen dentro del otro y piensan, aman, sienten y reaccionan juntos además de adaptarse mutuamente a los gustos, aficiones, anhelos y exigencias.

  • Cada uno se muestra desde su proyecto existencial: a todo se le pone alma, corazón y sentimiento con un toque de trascendencia; y al mismo tiempo se experimenta lo material, lo carnal, lo sexual y lo audaz. Lo satisfactorio y placentero.

Problemas de esta fase:

  • Es efímera y transitoria y cuando acaba, hay que volver al tiempo, al espacio, a la realidad.

  • Cómo produce un placer tan intenso, presenta una evasión de la responsabilidad individual y produce la sensación de querer poseer al otro.

  • En esta fase no se siente la carga. Es una relación simbiótica en donde no se necesita a nadie.

¿Cuándo se acaba esta primera etapa?

Esta etapa de confluencia tiende a acabarse cuando el más fuerte se aburre dominando, y el más débil se resiente y acumula reacciones negativas de repulsión al dominio. Así, entran en crisis y se rompe con la situación de dependencia y dominio.

Factores de crisis

Veamos los principales aspectos que hacen que la relación entre en crisis en esta fase.

En primer lugar, por la conciencia de la realidad propia. La conciencia de las propias limitaciones hacen cambiar la imagen que se tenía de sí mismo al sentirse incapaz e impotente. Esta conciencia de la propia limitación o debilidad pone en crisis la relación confluente y aparece frecuentemente la tendencia a conseguir un "amante" con la cual se reiniciaría la etapa de confluencia, con el agravante de que, en esta relación, la etapa confluente tiende a perpetuarse por la carencia de vínculo jurídico estable.

En segundo lugar, por la conciencia de las limitaciones del otro: al aparecer claramente las limitaciones, reacciones, impulsos o vacíos del otro, se crea la conciencia del “cambio” en el otro.

En tercer lugar, por la conciencia de las exigencias del mundo y el contexto. Los requerimientos económicos del sostenimiento del hogar, las exigencias afectivas, profesionales, de tiempo, los niños, la educación, la salud, etc., hacen despertar a la pareja confluente y los pone en crisis relacional, inculpándose mutuamente: "Es que tú despilfarras…", "es que tú ya no tienes tiempo…".

También puede ocurrir por la conciencia de las aspiraciones frustradas. La conciencia amarga de las aspiraciones que no han realizado, ahora se convierten en la conciencia de haber creído en utopías.

Finalmente, por las frustraciones sexuales: Gracias a estas frustraciones se experimenta rigidez, insensibilidad, distancia, por lo que alguno se niega a tener relaciones con el otro, el que a su vez se siente desilusionado, decepcionado. Esto le da a la pareja una mutua sensación de incomprensión y rechazo, “ya no me acepta como antes”, “somos diferentes”, y ahora son incompatibles en gustos, aficiones, e interés, lo que conduce a percibirse engañados y desilusionados.

Alternativas:

  • Reconocer que somos individuos y que, por lo tanto, hay una frontera entre el Yo y el Tú. Un profundo respeto a la individualidad del otro Yo.

  • Ahora es cuando es necesaria la comunicación auténtica, explícita, sincera, sin esperar que el otro adivine mis inquietudes y mis interrogantes.

  • Actitud para ver al otro con respeto, reconocimiento y profunda comprensión.

Es importante reconocer que la relación conyugal y la comunicación de la pareja es un proceso. No es que ahora sean diferentes, no es que se hayan engañado, sino que ya se descubrió la verdadera realidad de lo que siempre han sido. El que se acabe la confluencia no es bueno, ni es malo, es simplemente la terminación de una etapa del proceso para seguir otra.

2. Etapa de Divergencia - Convergencia

En el caso de la divergencia, en esta etapa cada uno empieza a individualizarse para asumir cada uno su propia identidad. Se empieza a rechazar la dependencia y a hacer exigencias de reconocimiento de los propios derechos. Es aquí donde se crea en general el conflicto y está en la pareja aprender a usar la comunicación afectiva y desarrollar el autoapoyo para que el conflicto se enfrente con madurez y desde el amor.

En esta etapa hay reclamos, se exige por parte de alguno más ternura, más tiempo, más igualdad. El otro por su parte, expresa su agobio frente a estas exigencias, resalta los descuidos de la contraparte y la manera en que lo absorbe la actitud demandante de su pareja.

Esto además se agrava por la polarización de funciones cuando aparecen los hijos, uno encargado de la crianza y educación, y el otro de la parte económica para brindar estabilidad. En estos roles polarizados, la parte que se hace cargo de la afectividad con los hijos compensa las frustraciones en otros campos, mientras que el que se encarga de la carga económica no tiene este escape y es cuando tiende a aparecer la infidelidad, principalmente para huir de una crisis afectiva.

Las fases de la pareja

El que se encarga del rol afectivo y educativo con los hijos generalmente limita su contacto social y al contactar con una actitud de soledad se convierte en una persona aún más exigente y absorbente. A su vez, el responsable de la parte económica se siente defraudado ante la exigencia, ya que todo su esfuerzo y su trabajo lo ha percibido como un signo de su amor para brindar seguridad y supervivencia.

El que desempeña el rol económico se siente importante y valioso; sin embargo, la contraparte polarizada desarrolla una dependencia económica que siente que coacciona su libertad.

Esta situación conlleva:

  • A una relación paralela: Pocas experiencias comunes. Hay la sensación de que el otro no me entiende.

  • Se acaba la comunicación íntima por el miedo de que el otro me recrimine, o se repliegue sobre sí mismo. Con esto se deteriora el vínculo afectivo y se sienten distantes y muchas veces, extraños.

  • Se evita confrontar las diferencias y la respuesta personal es el silencio. Se esconden detrás de las tareas propias de cada uno.

  • Se ocultan los problemas internos de relación, y se manifiestan los externos: el cansancio, el trabajo, la monotonía, las características peculiares.

  • Cada uno busca, ante el conflicto, afianzarse con su familia, o con sus amigos, y con ello se acentúan las diferencias de las familias que se vuelven rivales.

Aparece el conflicto sexual y las diferencias frente a los valores éticos. Aparece la infidelidad o la agresividad, una quiebra económica o se exacerban problemas de alcoholismo, adicción o hipertrabajo entre otros, con lo que se da un rompimiento de la pareja o la toma de conciencia del resquebrajamiento de la relación conyugal, para buscar una reconciliación o una ayuda profesional.

Cuando se da la convergencia, es la fase en la cual la pareja a través del contacto pleno y la comunicación afectiva empieza a encontrar puntos de convergencia para superar sus conflictos.

Esta es la etapa en la que la pareja adquiere las habilidades para:

  • No dejar pasar las divergencias, y aprender a confrontarse cuando no están emocionalmente perturbados.
  • Ser muy realistas, recordando que las divergencias son el punto de partida para crecer e integrarse de verdad.
  • Confrontar las limitaciones y sus vacíos, para buscar una auténtica complementación.
  • Recordar que el vínculo nace de la superación de los conflictos.
  • No dejar que los conflictos y frustraciones deterioren la confianza y el respeto mutuo.
  • No inmiscuir a los hijos en los conflictos de relación entre ellos.
  • Recordar que no se trata de vivir en un ideal de pareja sino en la realidad, y amar lo que realmente son.

3. Etapa de Convivencia

Es la etapa en la que la pareja profundiza en su amor, recupera la confianza perdida, se reconquistan afectivamente para reconstruir el vínculo afectivo y se preparan para, sí los hay, evolucionar con sus hijos.

Los problemas no han de faltar, pero la pareja ya es capaz de afrontarlos y asimilarlos en un clima de aceptación, de comprensión y de autenticidad. El diálogo se vuelve más profundo, más íntimo; la confianza retorna plenamente y los temores de manifestar las propias opiniones se vuelven habituales.

El conocimiento a profundidad del otro cónyuge, hace que asuma una actitud más flexible y menos rígida frente a él.

Todo esto crea una profunda adaptación del uno hacia el otro, para cambiar lo que se puede cambiar, y aceptar los que no se puede cambiar con sentimientos de respeto por el otro.

No faltarán los conflictos, los motivos de discusión, y las diferencias permanecerán, pero se vive en un clima no recriminatorio, ni de inculpación.

Los esposos que ya han llegado a la etapa de dispersión, se vuelven a sentir solos, pero con alegría, planean de nuevo su convivencia en la soledad de dos.

Ana Pena -Blum

Ana Pena -Blum

Terapeuta Gestalt

Profesional verificado
Barcelona
Terapia online

La pareja es un proceso de vida que nace, crece, se desarrolla y madura convirtiéndose en un "nosotros" de creciente profundidad e intimidad. Solo así, se llega a la estabilidad de la pareja y a la irrevocabilidad del amor, sin miedos ni temores al futuro, para el bien y felicidad de ambos.

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