Hoy en día una gran parte de la población conoce o ha oído hablar del trastorno por déficit de atención con hiperactividad o TDAH, un trastorno del neurodesarrollo que se caracteriza por problemas para mantener la atención y la presencia de hiperactividad e impulsividad.

Sin embargo, lo que no suele ser tan conocido es que en el fondo estos problemas (por cierto involuntarios y fuera del control del menor, no siendo algo voluntario) se vinculan con enlentecimiento en el desarrollo del frontal, que rige las funciones ejecutivas entre las que se incluyen capacidades como la inhibición conductual.

Aunque siempre se van o se deberían priorizar enfoques psicoeducativos y psicológicos, en ocasiones suelen recetarse fármacos que activan las áreas frontales, facilitando un mejor control de la situación en casos en que se considera necesario. Uno de estos fármacos es el Rubifen, sobre el que vamos a hablar a lo largo de este artículo.

¿Qué es Rubifen?

Rubifen es el nombre de un psicofármaco, una sustancia con propiedades psicoactivas de carácter estimulante en grado moderado, que se emplea fundamentalmente en el tratamiento del trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

Se trata de uno de los fármacos sintetizados en base al metilfenidato, su principio activo, que a su vez es un producto emparentado con las anfetaminas. Actúa provocando la activación de áreas del cerebro que en aquellas personas a las que se les receta suelen estar hipoactivadas. Es por ello que aunque sea estimulante en personas con determinados trastornos del neurodesarrollo de hecho suele provocar que estén más calmados.

Aunque se emplea con frecuencia en niños, por lo general no se llega a su utilización a menos que otros tipos de terapia (no farmacológica) fallen, y debe realizarse un control periódico del estado de salud cardiovascular y del crecimiento debido a los posibles efectos secundarios y problemas que pueden surgir a través de su consumo. Sin embargo, en algunos casos puede ser necesario y facilitar un mejor desarrollo psicosocial, concretamente en los casos más extremos y en los que la funcionalidad está muy limitada.

Asimismo, el uso de fármacos de este tipo está sujeto a una fuerte controversia debido al sobrediagnóstico de los trastornos que justifican su uso, aplicándose en ocasiones a personas que en realidad no lo hubiesen necesitado. Es por ello imprescindible realizar una valoración exhaustiva antes de dictaminar el uso de Rubifen y fármacos similares, especialmente cuando hablamos de niños, en etapa de crecimiento.

Rubifen puede encontrarse en diferentes presentaciones, principalmente cápsulas y comprimidos sea de liberación inmediata o prolongada. Por lo general tiene una duración de entre dos y cuatro horas y se elimina mayoritariamente por vía renal, aunque en menor medida también por vía fecal.

Lamentablemente el Rubifen es también conocido por ser empleado como droga estimulante, dando lugar a situaciones de abuso y dependencia con facilidad a pesar de comercializarse únicamente con receta. De hecho en ocasiones es llamada “la cocaína de los pobres”, y ello puede llegar a tener severas repercusiones sobre la salud cuando se usa de modo recreativo.

Principales indicaciones

Rubifen es un fármaco cuya principal indicación terapéutica es el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, si bien como hemos indicado sólo se emplea si otras estrategias fallan. Es necesario tener en cuenta sin embargo que tampoco puede ser utilizado por todos los niños con esta problemática, ya que si se presentan determinados síntomas el uso de este fármaco podría empeorarlos (por ejemplo tics y manierismos). Se emplea en niños de más de seis años, no siendo indicado para menores de dicha edad o adultos con TDAH.

Puede sorprender que un trastorno conocido por la impulsividad y la hiperactividad tenga como fármaco una sustancia activadora y estimulante, pero esto es debido a que en TDAH algunas zonas del cerebro están hipoactivadas (especialmente el prefrontal) y funciones como la inhibición de la conducta, la planificación o incluso la atención y la concentración no se han desarrollado todavía de manera neurotípica. Así, el Rubifen activa estas áreas, facilitando el control de los impulsos.

Aunque no es una indicación aprobada, este fármaco también se ha empleado en ocasiones para tratar casos de narcolepsia, incluso en sujetos adultos.

Mecanismo de acción

El Rubifen, y el metilfenidato en general, ejerce su actividad a través de un mecanismo de acción activador que tiene efectos en el tronco del encéfalo y en la corteza.

Este mecanismo de acción no acaba de ser comprendido por completo, pero basa su funcionamiento en la inhibición de la recaptación de la dopamina y la noradrenalina y en la estimulación de su síntesis. Esto es, al impedir que éstas monoaminas sean recaptadas por la neurona presináptica hacen que la dopamina y la noradrenalina permanezcan en el espacio sináptico y por lo tanto puedan ser utilizadas. Los niveles de estos dos neurotransmisores aumentan, lo que provoca que también aumente la actividad cerebral. Este fármaco parece especialmente relevante en sus efectos sobre el prefrontal, algo que contribuye a mejorar el funcionamiento de las funciones ejecutivas y la atención.

Además de ello también tiene un efecto menor sobre la serotonin, incrementándola levemente, algo que puede ser utilizado para un mejor control de los síntomas de trastornos como la narcolepsia.

Efectos secundarios

Aunque Rubifen es un fármaco efectivo para tratar los síntomas del TDAH, su consumo puede acarrear una serie de efectos secundarios desagradables e incluso riesgos.

Entre los distintos efectos secundarios podemos encontrar disminución del apetito, insomnio, cefalea, disminución de peso, náuseas y vómitos eritemas, disminución del crecimiento o tics. También puede generar labilidad afectiva o incluso en algunos casos manía. Además de ello pueden surgir habla y movimientos descontrolados, confusión, espasmos, problemas de habla, visión borrosa, aumento de la irritabilidad o estreñimiento.

Otros efectos secundarios menos frecuentes pueden incluir agitación, taquicardia, sequedad, priapismo o disfunción eréctil, confusión, problemas cardiovasculares, discinesia y convulsiones, si bien estos revisten mayor gravedad y pueden precisar de atención médica. Por último puede reducir el número de células sanguíneas, provocar inflamación arterial, problemas hepáticos y alteraciones del pensamiento. Muy raramente puede llegar a causar infartos y accidentes vasculares. Es por todo ello que es necesario que en caso de emplearse debe llevarse un control médico del sujeto.

Contraindicaciones

Rubifen puede ser efectivo, pero no puede ser tomado por cualquiera: existen sectores de población que lo tienen contraindicado al poder ser peligroso para ellos.

Deben evitar su consumo personas con alergia o hipersensibilidad al metilfenidato, aquellas que padezcan glaucoma de ángulo estrecho o personas con antecedentes de problemas cardiovasculares o cerebrovasculares. También debe evitarse en caso trastorno de la Tourette o de tics, ya que como posible efecto secundario pueden llegar a potenciarse los tics y movimientos estereotipados. Aquellos que sufren problemas tiroideos o anorexia nerviosa (dado que el fármaco reduce la sensación de hambre). Asimismo está contraindicado en trastornos psicóticos, bipolaridad o en sujetos que tengan pensamientos suicidas. También deberían evitarlo pacientes con problemas renales o hepáticos, hipertensión arterial o dificultades para tragar.

Embarazadas y lactantes también lo tienen contraindicado, dado que se han visto transmisiones del fármaco en la leche así como casos de toxicidad respiratoria en bebés y fetos. También se recomienda evitar su consumo durante la pubertad, pues puede provocar problemas de crecimiento, y también menores de seis años.

Referencias bibliográficas:

  • Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (2017). Prospecto: Rubifen 20 mg comprimidos. [Online]. Disponible en: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/p/65153/Prospecto_65153.html#2-qu-necesita-saber-antes-de-que-usted-o-su-hijo-empiecen-a-tomar-rubifen

  • Soutullo Esperón, C. y Álvarez Gómez, M. J. (2014). Tratamiento farmacológico del TDAH basado en la evidencia. Pediatría Integral, XVIII 9: 634-642.