Nuestro nivel de vida actual y las exigencias a las que el ambiente nos somete día a día nos obligan a desarrollar diferentes tipos de capacidades con el fin de poder adaptarnos al medio. Tanto en el mundo laboral como en la vida cotidiana, existen una serie de competencias que son de gran utilidad para ello, tanto a nivel social como cultural, psicofisiológico y psicológico.

Respecto a estas últimas, que se aplican a casi todos los ámbitos vitales, os presentamos una serie de 35 competencias psicológicas que deberían potenciarse por su elevada utilidad en diversos ámbitos vitales.

¿Qué es una competencia?

Ser competente en algo supone tener la capacidad de llevar a cabo de forma eficiente la acción requerida, estemos hablando de actuaciones a nivel físico o mental.

Existen competencias psicológicas de muy diversos tipos que desarrollamos en mayor o menor medida a lo largo de nuestro crecimiento personal. En este artículo veremos las principales

35 competencias psicológicas a reforzar

Detectar debilidades personales y mejorarlas a través de la potenciación de competencias psicológicas es una buena manera de mejorar tanto nuestra calidad de vida como nuestro rendimiento laboral simplemente introduciendo algunos hábitos en nuestro día a día. Elige las que creas que se adaptan mejor a tu caso.

1. Empatía

Ser competente en ponerse en el lugar del otro es fundamental a la hora de establecer una convivencia efectiva. Ello nos permite tener en cuenta cómo ven el mundo los demás y poder actuar teniendo en cuenta esa percepción.

2. Capacidad de análisis

La comprensión de los diferentes sucesos y fenómenos es el primer paso para poder establecer diferentes estrategias y modos de responder a ellos. Para ello resulta de gran utilidad ser capaz de descomponer cada problema en los diferentes elementos que lo configuran, especialmente cuando se trata de problemas complejos.

3. Capacidad de síntesis

Una vez se analiza cada componente de un problema es fundamental ser capaz de reintegrar toda la información disponible sobre un tema. Se trata de la capacidad de vincular ideas relacionadas entre sí.

4. Capacidad de automotivación

El funcionamiento psicológico humano se ve influido en gran medida por la capacidad de permanecer activados e interesados por lo que hacemos. Es por ello que resulta de gran utilidad potenciar la capacidad de automotivarse y establecerse metas y objetivos que nos ilusionen.

5. Conciencia emocional

Las emociones son una parte integral del ser humano que tiene gran importancia para explicar su comportamiento e influyen en gran medida en su bienestar. La capacidad de identificar qué sentimos y qué nos lo provoca permite que podamos entendernos mejor a nosotros mismos y ajustar nuestra conducta y actitudes respecto a la realidad.

6. Autogestión o regulación emocional

Ser capaz de gestionarlas, ponerlas en perspectiva o adecuarlas al contexto en el que estamos supone una gran ventaja.

7. Autonomía emocional

Se entiende como tal la capacidad de sentir y tener en cuenta las emociones propias y ajenas por uno mismo, sin que dependan de influencias externas. El sujeto es responsable de sus propias emociones.

8. Trabajo en equipo

Vivimos en sociedad. Prácticamente en cualquier momento estamos de algún modo en contacto con alguien de forma directa o indirecta, pudiendo afectar cada una de nuestras acciones a diferentes personas. Ser capaces de aunar esfuerzos con otros nos puede permitir lograr con mayor facilidad diferentes objetivos, al aprovecharse los recursos y competencias personales de cada individuo.

9. Gestión del estrés y resistencia psicológica

Estamos en una época caracterizada por un estilo de vida estresante y lleno de compromisos y competitividad. Ser capaz de gestionar situaciones en las que estamos bajo fuertes presiones es algo muy requerido a nivel laboral, a la vez que nos ayuda a ser capaces de sobreponernos a las diversas circunstancias que vivimos y reaccionar de una forma adaptativa.

10. Flexibilidad mental

Una competencia psicológica de gran importancia para nuestra correcta adaptación es la capacidad de tener un cierto nivel de flexibilidad mental. Ello supone ser capaz de captar otros puntos de vista, pensamientos y modos de hacer, y aceptarlos como válidos. Se trata de ser capaz de valorar otras perspectivas al margen de la propia y poder introducir cambios en nuestro modo de ver el mundo sin encerrarse en nuestras ideas originales.

11. Capacidad comunicativa

Podemos saber muchas cosas, pero en un ente social como el ser humano puede ser muy importante ser capaz de expresarse. De este modo otras personas pueden ser conscientes de lo que intentamos transmitir y actuar en consecuencia a ello. Entrenar este tipo de competencias supone mejorar a su vez nuestras habilidades sociales.

12. Creatividad y pensamiento lateral

Establecer nuevos modos de actuar ante problemas concretos, sin depender de opciones preestablecidas, supone la posibilidad de obtener nuevos resultados a la vez que permite que nos desarrollemos como individuos e incluso como especie. Desarrollar la creatividad y ser competente en crear estrategias novedosas resulta pues de gran utilidad.

13. Capacidad de decisión

En la vida debemos tomar decisiones y evitar que la duda nos bloquee. Si bien hemos de intentar tener en cuenta las diferentes perspectivas y opciones, al final hemos de actuar. La capacidad de decisión es un elemento imprescindible en nuestra vida diaria, si bien para algunas personas puede ser algo complejo. Pero como todas las competencias anteriores y siguientes, puede entrenarse y optimizarse con la práctica.

14. Capacidad de planificación y visión de futuro

Todo acto tiene sus consecuencias, y ser capaz de visualizar los efectos tanto de nuestras conductas como de los fenómenos ambientales permitirá que podamos empezar a elaborar estrategias de acción preventivas.

15. Capacidad de improvisación

Si bien en la anterior competencia mencionada hablábamos de la importancia de ser capaz de prevenir diferentes aspectos de la realidad, no siempre podemos estar preparados para lo que nos vaya a ocurrir. Por ello es necesario ser capaz de elaborar rápidamente algún curso de acción ante sucesos inesperados, improvisando con el fin de salir bien parados de fenómenos sorprendentes o novedosos.

16. Capacidad de selección de la información

En la actualidad tenemos prácticamente cualquier tipo de información al alcance de un solo click. Podemos acceder a numerosas fuentes de conocimiento, algunas de las cuales no son del todo fiables o incluso siéndolo ofrecen información que puede ser contradictoria. Es por ello que ser capaz de seleccionar las informaciones resulta de gran utilidad.

17. Asertividad

Cuando nos ocurren determinadas cosas o estallan conflictos entre personas, es posible reaccionar de diferentes formas. Una pasividad conformista o una imposición de la propia voluntad puede no solo no solucionar el problema actual sino exacerbarlo o incluso generar otros en el futuro. Una de las actitudes que más nos va a ayudar en la mayoría de las ocasiones es la asertividad, que nos permite defender nuestros derechos y opiniones de forma clara y eficiente sin por ello vulnerar los derechos o la integridad de los demás.

18. Capacidad de reflexión

Nuestros impulsos son parte de nosotros y es recomendable evitar una represión total de ellos. Sin embargo, ello no implica dejarse arrastrar por ellos continuamente. Debemos ser capaces de poner un término medio y actuar de una forma que permita la convivencia con los demás seres humanos a la vez que se busca la mejor alternativa posible de conducta para lograr la adaptación. Entrenar esta cualidad no implica la represión del instinto, sino que seamos capaces de actuar racionalmente.

19. Disciplina

Se entiende como disciplina al establecimiento de un código de comportamiento y conducta que nos permite mantener un orden y actuar de manera organizada y sistemática. Ser capaz de mantener la disciplina hará que seamos personas confiables y que podamos alcanzar objetivos más complejos.

20. Pensamiento crítico

Cada uno de nosotros tiene su propia agenda, intenciones y deseos. Lo que se nos comunican los demás o las cosas que vemos pueden estar sesgadas por diferentes aspectos. Ser capaz de analizar los razonamientos que llevan a una determinada afirmación nos permite dudar de la información que recibimos y forjarnos una idea propia respecto a la realidad de una forma más objetiva.

21. Fuerza de voluntad y persistencia

Si bien es necesario ser flexible y tener en cuenta diferentes perspectivas sobre un mismo tema, es importante que si tenemos claros nuestros objetivos podamos ser capaces de alcanzarlos. La disciplina y la automotivación son aspectos que se derivan de la fuerza de voluntad. Ser competente en fijar y perseguir con persistencia nuestros objetivos nos ayudará a cumplir nuestras metas y sentirnos más satisfechos con nosotros mismos y nuestra vidas.

22. Sentido de la autoeficacia

Creer en las propias posibilidades es algo necesario en un mundo tan competitivo. Las expectativas sobre el propio desempeño deben motivarnos para continuar adelante. Percibirnos como poco eficaces nos puede provocar frustración y sufrimiento, además de disminuir nuestra motivación y rendimiento. De hecho, se puede generar un efecto Pigmalión que provoca que acabemos teniendo el rendimiento que esperábamos tener.

23. Espontaneidad

Si bien ser reflexivo es de gran utilidad en muchos aspectos, en ocasiones puede llevarnos a ser excesivamente rígidos y a dejar de lado nuestra auténtica naturaliza. Es necesario ser competente en ser nosotros mismos, haciendo cosas que nos apetezcan a pesar del miedo a las posibles consecuencias.

24. Agilidad mental

Tener un pensamiento ágil es fundamental en la actualidad. Pensar y observar las diferentes partes de un problema con una cierta velocidad facilita nuestras reacciones inmediatas a los estímulos ambientales de una manera adaptativa.

25. Capacidad de inferencia

Los datos que obtenemos del ambiente pueden ser analizados y sintetizados con gran eficiencia, pero existe un aspecto muy importante vinculado a la observación que conlleva un cierto nivel de subjetividad y que nos permite hacer predicciones basadas en los datos. Se trata de la capacidad de inferir, de vincular los datos e informaciones obtenidas y sintetizadas con otros aspectos de la realidad con las que se encuentren relacionadas.

26. Responsabilidad

Ser capaz de responsabilizarse de los propios actos es una competencia básica para el buen funcionamiento. Tener en cuenta los efectos de nuestras acciones y hacerse cargo de los daños que pueden causar, repararlos y solventarlos. Y la responsabilidad no se refiere solo a este aspecto, sino también a saber qué se espera de nosotros en base a nuestro rol y actuar en consecuencia. También supone ser capaz de reconocer los propios méritos.

27. Capacidad persuasiva y de influencia

Convencer a los demás de la propia visión y provocar modificaciones en su comportamiento habitual es un tipo de competencia clave en determinados aspectos de la vida. Muy buscada en diferentes nichos de mercado, ser competente en persuadir a los demás nos sirve también para defender nuestros derechos y posturas ante cualquier tipo de abuso externo.

28. Liderazgo

Vinculadas a la persuasión, las competencias en liderazgo suponen la capacidad de ponerse al frente y dirigir el comportamiento propio y ajeno en dirección a un objetivo común. No se trata sólo de influir sino también de ser capaz de organizar, establecer objetivos y métodos de alcanzarlos, motivar a los demás y ayudar a resolver las dudas que puedan surgir.

29. Establecimiento de metas realistas

Las personas necesitamos motivarnos de cara a dotar de sentido a la emisión de conductas. Para ello nos proponemos metas u objetivos. Sin embargo, muchas personas tienen problemas a la hora de establecer qué metas ponerse, exigiendo demasiado o demasiado poco, de manera que o no pueden llegar a cumplirlas o no les suponen demasiado esfuerzo y pierden su capacidad motivacional. Es por ello que debemos entrenarnos en establecer metas ajustadas a nuestras posibilidades, que nos supongan un reto alcanzable y que pueden estructurarse y subdividirse en pequeños pasos que permitan su consecución.

30. Evaluación del contexto

Al margen del manejo de las distintas informaciones que nos rodean, tenemos que tener en cuenta que éstas se encuentran situadas en un contexto determinado. Lo que ocurre tiene una significación diferente dependiendo del lugar, momento y las personas que lo vivan. Es por ello que debemos entrenarnos en contextualizar cualquier información y situación.

31. Aplicación de conocimientos

Si bien el conocimiento teórico es importante, resulta tan importante como éste el ser capaz de llevar a la práctica o aplicar dichas informaciones en la vida real. Entrenar esta competencia supone poner en práctica la teoría, descubriendo o analizando maneras concretas en que los mismos u otros conocimientos se transforman en diferentes conductas y actuaciones.

32. Gestión de los recursos

A la hora de resolver problemas necesitamos tener en cuenta con qué contamos para ello. Debemos ser capaces de reconocer y poder aprovechar todos los elementos que están disponibles, mejorando las posibilidades de éxito de nuestra empresa o proyecto.

33. Delegar

Tenemos que ser responsables de nuestros propios actos, pero también debemos ser conscientes de nuestras limitaciones. En muchos casos vamos a tener que confiar y delegar en otras personas. Saber en quién y de qué aspectos concretos puede ser beneficioso que se encargue otra persona de manera que la tarea se lleve a cabo con éxito también puede llegar a entrenarse con la práctica.

34. Capacidad de atención y focalización

Otra competencia clave es la que tiene que ver con la capacidad de focalizarse en un aspecto concreto. Ello nos permite poder reconocer claramente cuál es nuestro objetivo y los medios de los que disponemos para conseguirlo, ignorando otros elementos que no tienen efecto en él.

35. Proactividad

Tener iniciativa y forjarse nuevos objetivos y vías de mejora es muy importante. Vinculada a la creatividad e innovación, ayuda a mantenerse motivado y gozar de nuevas experiencias, siempre partiendo de la base de la responsabilidad de la propia conducta y habiendo suplido lo básico.