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Si eres una de esas personas con dificultad para despertar por la mañana, y en la tarde o noche te sientes lúcido y puedes pensar mejor que el resto de las personas que sí madrugaron, quizá tu diferencia no se deba a pereza o malos hábitos (tal y como siempre te han dicho), sino a que tu gen "clock" segrega melatonina a un ritmo diferente al del resto. Ya cuentas con la explicación perfecta.

Búhos y alondras: diferentes ritmos en los ritmos y horarios

Con respecto al sueño, los seres humanos podemos dividirnos entre búhos y alondras, es decir, gente vespertina y gente matutina. 

Las personas matutinas suelen despertar a las ocho horas (o a las horas acostumbradas) de haber comenzado a dormir de forma rápida, y en prácticamente 5 minutos ya se sienten despiertos. A medida que transcurre el día, su rendimiento va decreciendo hasta que ya están tan cansados que se duermen sin poderlo remediar. 

Las personas vespertinas, por el contrario, tardan mucho más en despertar completamente (en ocasiones, hasta más de 1 hora desde que abren los ojos hasta que se sienten preparados para afrontar el día). Sin embargo, sus capacidades cognitivas aumentan a medida que pasa el día, sintiéndose lúcidos y ágiles mentalmente hasta unos minutos antes de ir a dormir, con una buena capacidad de atención y memoria ¿Son estas diferencias debidas a hábitos y educación, o existe un factor genético determinante?

La melatonina marca la diferencia entre ser vespertino o matutino

Parecer ser que la diferencia está en la melatonina, una sustancia que se segrega durante el sueño y que induce los estados profundos de sueño y descanso

En el año 1997, el investigador Joseph Takahashi descubrió el gen "clock", encargado de codificar una proteína que regula los ritmos circadianos del sueño y también la forma en la que la melatonina es segregada. A través de estas investigaciones, se descubrió que la distinta forma que tiene la proteína de actuar en unos organismos y otros, hace que algunas personas segreguen melatonina especialmente en las primeras horas del sueño (con lo cual, descansan antes, se despiertan antes, y también se terminan por cansar y dormir antes) y otras segregan la sustancia en las últimas horas del sueño (de tal forma que se despiertan de forma somnolienta, tardan en despiertar, y su rendimiento mejora hasta nuevamente dormir casi cuando aún están lúcidos). 

Las personas vespertinas, entonces, no son contrarios a madrugar. Sencillamente, aprovechan su mayor estado de lucidez de tal forma que terminan por retrasar su momento de sueño. Realmente, ambas personas acostumbran a dormir la misma cantidad de horas, solo que gestionan sus energías de forma diferente.

La sociedad está pensada para los que se levantan pronto

¿Vivimos en un mundo adaptado a esta diferencia? En absoluto. Vivimos en un mundo claramente matutino, ajustado a las necesidades matutinas (debido a creencias culturales, imposiciones laborales, etc.). Las escuelas están diseñadas para los niños matutinos, de tal forma que se juzga a los niños que pasan las dos primeras horas de clase aún medio dormidos. En un sentido profesional también ocurre: se estructura el día para trabajar en la mañana y descansar en la tarde, cuando las personas vespertinas son más eficaces y eficientes si descansan en la mañana y tienen actividad en la tarde y noche.

Estos descubrimientos nos pueden ayudar a conocernos más y mejor, además de considerar estas diferencias para crear un modelo educativo más justo y una sociedad adaptada a cómo somos, con nuestras diferencias, en lugar de tener que sacrificar nuestras diferencias para ajustarnos nosotros a una sociedad diseñada solo para unos pocos. Si eres una persona matutina, quizá ahora comprendas un poco mejor al vespertino. Si eres una persona vespertina, ya tienes tu explicación perfecta. Nadie más podrá llamarte perezoso o acusarte de tener malos hábitos. Gracias por querer conocerte.

Vespertinos, matutinos e inteligencia

¿Guarda alguna relación el ser vespertino o matutino con la inteligenciaEn un artículo anterior vimos que sí. Te recomiendo que lo leas, te vas a sorprender.