Podemos definir a las hormonas como un grupo de mensajeros químicos que, junto con los neurotransmisores y las feromonas, influyen de forma directa en el funcionamiento de órganos y tejidos a cierta distancia del lugar donde han sido generadas. Todo ser pluricelular sintetiza hormonas, incluyendo las plantas.

A pesar de que muchas de las más importantes se sintetizan en las glándulas endocrinas, casi todos los órganos presentes en animales producen algún tipo de hormona. Estas moléculas biológicas tan interesantes son estimuladas o inhibidas por otras hormonas, concentraciones plasmáticas de iones o nutrientes, neuronas y actividad mental y cambios ambientales, entre otros factores.

Así pues, se produce una especie de “cascada bioquímica” que responde a estímulos tanto intrínsecos como extrínsecos al individuo. Hoy venimos a hablarte de la hormona adrenocorticotrópica, una de las más importantes en lo que al estrés y el manejo de situaciones límite se refiere. No te lo pierdas.

¿Qué es la hormona adrenocorticotrópica?

Desde un punto de vista fisiológico, la hormona adrenocorticotrópica/adrenocorticotropa (ACTH) es una hormona de naturaleza polipeptídica, producida por la hipófisis, que estimula a las glándulas suprarrenales, las cuales regulan la respuesta al estrés mediante la síntesis de corticosteroides y catecolaminas.

La ACTH es producida por la glándula pituitaria o hipófisis, una glándula endocrina presente en vertebrados (situada en la base del cerebro) que segrega las hormonas encargadas de regular la homeostasis y el crecimiento, pues estas inhiben o promueven la síntesis de otras sustancias hormonales en distintos órganos del cuerpo. A continuación, veremos las propiedades químicas de este curioso polipéptido.

Estructura química

La hormona adrenocorticotrópica es un polipéptido, es decir, un tipo de molécula formado por la unión de 10 a 50 aminoácidos, las estructuras basales de las proteínas. En concreto, la ACTH está compuesta por 39 aminoácidos, cuya secuencia no cambia entre especies. Esta es la siguiente:

Ser-Tyr-Ser-Met-Glu-His-Phe-Arg-Try-Gly-Lys-Pro-Val-Gly-Lys-Lys-Arg-Arg-Pro-Val- Lys-Val-Tyr-Pro-Asp-Ala-Gly-Glu-Asp-Gln-Ser-Ala-Glu-Ala-Phe-Pro-Leu-Glu-Phe.

Cada uno de estos diminutivos hace referencia a un aminoácido concreto, siendo los dos primeros la serina y la tirosina, por ejemplo. Cabe destacar que, de los 39 aminoácidos formadores de este polipéptido, solo 13 de ellos tienen una función biológica clara y conocida.

Mecanismo de acción

Vamos a tratar de mantener las cosas simples, pues describir una ruta metabólica puede ser una tarea verdaderamente complicada. La hormona liberadora de hormona adrenocorticotropa (CRH) es liberada por el hipotálamo, región del cerebro situada por debajo del tálamo.

La CRH estimula a la glándula pituitaria, anteriormente descrita, a liberar la ACTH. Esta es liberada por el torrente sanguíneo y viaja a la corteza adrenal (situada en los riñones), donde estimula a ciertas glándulas a sintetizar cortisol y andrógenos. Curiosamente, el cortisol tiene una actividad inhibitoria, pues su presencia en sangre disminuye la producción de CRH por parte del hipotálamo, produciéndose así una actividad retroactiva negativa.

CRH (hipotálamo) → ACTH (pituitaria) → Cortisol y andrógenos (glándulas suprarrenales)

El estrés tanto físico como psicológico promueve la síntesis de ACTH, lo que se traduce en más cortisol circulante. Esto se trata de un mecanismo adaptativo claro: ante una situación de peligro, es necesario movilizar todos los compuestos posibles para que la respuesta de defensa sea lo más efectiva. Explicamos este mecanismo en las siguientes líneas.

Funciones de la hormona adrenocorticotrópica

Hemos definido someramente la estructura química y la ruta metabólica de la ACTH. En este punto, es momento de diseccionar las funciones de esta curiosisima hormona:

  • Responder a situaciones de estrés.
  • Combatir las infecciones que se dan en nuestro cuerpo.
  • Regular los niveles de azúcar en sangre.
  • Mantener la presión arterial.
  • Regular el metabolismo, es decir, la relación entre el gasto y consumo de energía en el individuo.

A grandes rasgos, estas son las funciones de la hormona adrenocorticotrópica, pero todas estas bases se sustentan en procesos fisiológicos específicos. Por ejemplo, el cortisol y otros glucocorticoides promueven eventos como la hiperglucemia, es decir, la presencia de concentraciones elevadas de azúcar en sangre. Los niveles de glucosa altos en una situación de peligro responden a un mecanismo evolutivo claro, pues así los músculos tienen más cantidad de energía inmediata para quemar en actividades físicas demandantes, como huir de un peligro.

Por otro lado, los glucocorticoides también provocan la lipólisis, mediante la cual los lípidos grasos del tejido adiposo se movilizan a otros tejidos del organismo para servir como una fuente energética inmediata. El catabolismo de proteínas y la reabsorción ósea también tienen la misma finalidad.

Por otro lado, los andrógenos promueven la espermatogénesis y tienen ciertos efectos anabólicos sobre músculos y huesos. El resumen es el siguiente: el cortisol y los andrógenos (y por consiguiente el ACTH) son mecanismos que promueven nuestras respuestas ante situaciones de peligro, pues movilizan nutrientes para que nuestros tejidos puedan actuar de forma rápida y eficaz.

Patologías asociadas

Por desgracia, y como todo tejido en el cuerpo humano, existen ciertas disfuncionalidades que pueden desencadenar una presencia excesiva o deficiente de la hormona adrenocorticotrópica. A continuación, te mostramos unas cuantas de forma somera.

1. Enfermedad de Addison

Es un trastorno que ocurre cuando las glándulas suprarrenales no sintetizan suficientes hormonas. Los niveles altos de ACTH se correlacionan con esta patología en ciertos pacientes, en los cuales se puede observar dolor abdominal, diarrea crónica, oscurecimiento de la piel, deshidratación, mareos, debilidad extrema y disminución de peso, entre otros muchos signos clínicos más.

2. Hiperplasia renal congénita

La hiperplasia renal congénita es otra de las enfermedades que se puede detectar por la concentración de hormona adrenocorticotrópica en sangre. Al igual que en la enfermedad de Addison, las glándulas suprarrenales reducen la síntesis de alguna de las siguientes hormonas: cortisol, los mineralocorticoides, como la aldosterona, que regulan los niveles de sodio o potasio; o los andrógenos. En muchos casos de hiperplasia renal congénita existe una deficiencia de cortisol y una sobreproducción de andrógenos.

3. Síndrome de Cushing

A diferencia de la anterior patología, este síndrome se produce cuando el cuerpo se expone a altas concentraciones de cortisol durante mucho tiempo. Los signos clínicos y síntomas pueden variar dependiendo de la cantidad de la hormona presente en sangre pero, entre ellos, encontramos los siguientes: aumento de peso y depósitos de tejido adiposo, estrías pronunciadas en la piel del abdomen, muslos, mamas y brazos, fiel fina, cicatrización lenta y acné.

¿Qué sucede ante niveles demasiado bajos de ACTH?

Unos niveles reducidos de hormona adrenocorticotrópica en sangre se traducen en una síntesis deficitaria de cortisol en las glándulas suprarrenales. Esto promueve un estado de hipoglucemia (recordemos que la hormona promueve la liberación de glucosa en sangre), debilidad y fatiga.

Por otra parte, la disminución de síntesis de ACTH se traduce generalmente en una menor proporción de andrógenos, lo que se manifiesta sobre todo en mujeres, con una líbido disminuida y falta de vello axial púbico. En hombres el efecto no es cuantificable, pues se sintetiza una gran cantidad de andrógenos testiculares no relacionados de forma directa con las glándulas suprarrenales.

La prueba de la ACTH en sangre se realiza cuando se sospecha de la falta o exceso de cortisol en el torrente sanguíneo del paciente. Los niveles normales de esta hormona por la mañana son, aproximadamente, 9 a 52 pg/mL (2 a 11 pmol/L). Debido al ritmo circadiano del ser humano, los niveles de estas hormonas (cortisol y ACTH) son mucho más altos durante la mañana y van disminuyendo a lo largo del día, alcanzando un mínimo durante la noche. Como podrás ver, el cansancio no es solo mental, sino que responde a un proceso fisiológico regulado por intermediarios hormonales.

Resumen

La hormona adrenocorticotrópica es esencial para comprender las respuestas al estrés de los seres vivos, pero también tiene muchas más funciones. Sin ir más lejos, los andrógenos también se encuentran ligados a ella, razón por la cual el pelo púbico, la líbido, la espermatogénesis y otros procesos relacionados con el género y el sexo están condicionados por ella.

Espacios como este ponen en evidencia que el cuerpo no es más que una cascada de reacciones, sean estas hormonales, nerviosas o basadas en compuestos químicos. Al final, podemos trazar un mapa con un origen y un fin claro, en este caso la respuesta a situaciones estresantes y ciertos componentes sexuales.

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