¿Conoces el efecto Golem? ¿Sabes qué relación tiene con el efecto Pigmalión o con la profecía autocumplida? ¿Y con los estereotipos? ¿Cómo se ha estudiado este efecto?

Si quieres averiguar la respuesta a estas preguntas, y sobre todo, si te apasiona la psicología social pero también la educativa… ¡no dudes en leer el artículo hasta el final!

Efecto Golem: ¿en qué consiste?

El efecto Golem, también denominado efecto Pigmalión Negativo, consiste en un fenómeno que podemos encuadrar dentro de la psicología social. Este fenómeno psicológico consiste en lo siguiente: el hecho de poner unas expectativas muy bajas sobre alguien (o sobre uno mismo), conduce a un peor desempeño de la persona.

¿Por qué ocurre esto? ¿Cómo se explica? Lo veremos a lo largo del artículo y a través de un ejemplo muy claro.

Antes, pero, decir que el efecto Golem se ha estudiado no solo des del punto de vista de la psicología social, sino también desde la psicología educativa y organizacional. Un poco más adelante hablaremos de las primeras investigaciones que tuvieron como objeto de estudio el efecto Golem, de la mano de Leonore Jacobson y Robert Rosenthal.

Así, en otras palabras, lo que ocurre en el efecto Golem, es que una persona puede llegar a condicionar a otra y hacerle creer que no es capaz de hacer algo, disminuyendo así su autoestima. Este efecto, pero, muchas veces sucede de forma inconsciente. Sin embargo, las consecuencias para la persona que ha sido “prejuzgada” pueden ser muy negativas, porque estarían limitando su potencial.

Para entender un poco mejor este fenómeno, pensemos en un ejemplo en el ámbito educativo.

Ejemplo

Si un profesor pone énfasis en que un alumno es incapaz de desarrollar una serie de tareas, o de aprobar su asignatura, es muy probable que este alumno se estanque y realmente se cumpla esta “profecía negativa”.

Así, en el efecto Golem, las expectativas de los profesores hacia sus alumnos se basan en poca información y surgen de forma automática; estas expectativas hacen que de forma indirecta e inconsciente muchas veces, estos actúen de forma coherente con dicho resultado negativo; es decir, su comportamiento en parte puede estar propiciando el resultado negativo de su alumno.

Esto no quiere decir que los profesores sean responsables del fracaso escolar de algunos de sus alumnos, ni mucho menos, sino que sus conductas podrían influir en este resultado porque ya van con la expectativa previa de que fracasarán.

En esto consiste el efecto Golem, que se puede extrapolar a otros ámbitos y situaciones más allá del ámbito académico, por ejemplo cuando tenemos las expectativas muy bajas sobre alguien y estas se cumplen (en el trabajo, en las relaciones personales, etc.).

Su relación con el efecto Pigmalión y la profecía autocumplida

El efecto Golem tiene mucho que ver con otros dos fenómenos de la psicología social: la profecía autocumplida y el efecto Pigmalión.

El efecto Pigmalión consiste justamente en lo contrario al efecto Golem, y es que el hecho de poner unas altas expectativas sobre alguien (concretamente, sobre su rendimiento), influye positivamente en su rendimiento, de manera que este mejora. Es por esta razón por la que el efecto Golem también se denomina efecto Pigmalión Negativo, porque consiste en el efecto contrario.

De esta manera, tanto en el efecto Pigmalión como en el efecto Golem, se sostiene que nuestras creencias en relación a los demás, influyen en su rendimiento. Todo esto también tiene mucha relación con las expectativas, y de aquí podemos enlazar ambos fenómenos directamente con el fenómeno de la profecía autocumplida.

La profecía autocumplida, por su parte, hace referencia al hecho de que predecir o creer en algo de carácter psicológico, facilita que se cumpla, porque acabamos desarrollando comportamientos que así lo facilitan. Es decir, el hecho de creerlo acaba siendo la causa de que se produzca.

¿Qué dicen las investigaciones?

Como hemos visto ya a través de un ejemplo en el ámbito educativo, el efecto Golem se produce en varios ámbitos de la vida, aunque sobre todo en el ámbito académico.

Pero, ¿quién empezó a estudiar el efecto Golem, junto al efecto Pigmalión y a la profecía autocumplida? Fueron Leonore Jacobson, directora de una escuela de San Francisco (California), y Robert Rosenthal, psicólogo, quienes empezaron una serie de investigaciones en torno a estos fenómenos psicológicos.

A través de sus estudios, Jacobson y Rosenthal observaron que, de forma inconsciente, muchos profesores clasificaban a sus alumnos; este hecho influía en el rendimiento de los mismos, ya que, también de forma inconsciente, los profesores facilitaban o dificultaban la puesta en marcha de medios y comportamientos para que sus “predicciones” iniciales se acabaran cumpliendo.

Reflexiones acerca de este fenómeno

A raíz de analizar el efecto Golem, nos puede surgir la siguiente pregunta: ¿se puede frenar este efecto? Aunque resulte difícil, seguramente sí. ¿Cómo? A través de la tarea de detectar estos sesgos previos en las personas (por ejemplo en los profesores) en relación a las capacidades o el posible rendimiento de otras personas, o de los alumnos, en el caso de los profesores.

Es decir, lo ideal sería que los profesores creyeran en todos sus alumnos y que potenciaran y estimularan su rendimiento en la misma medida (aunque siempre habrá alumnos que necesiten mayor atención).

Así que nos encontramos con un tema muy complejo, porque al final todos tenemos expectativas, todos tenemos prejuicios, todos hacemos predicciones en base a ciertos parámetros… y nuestro comportamiento, lo queramos o no, muchas veces va acorde a dichas predicciones, como si inconscientemente quisiéramos “tener razón” (aunque precisamente este comportamiento sea tan irracional).

Relación con los estereotipos

Llegados a este punto, y después de hablar del efecto Golem, de sus características y diferencias con la profecía autocumplida y con el Efecto Pigmalión… puede ser que te haya venido a la mente un concepto muy importante en psicología social: el fenómeno de los estereotipos.

Los estereotipos son aquellas ideas o creencias preestablecidas que tenemos en relación a un colectivo o a ciertos tipos de personas, por ejemplo. Se trata de ideas que nos ha transmitido tanto la sociedad como la escuela, la familia… y que heredamos en nuestro imaginario mental.

Esas ideas suelen ser creencias erróneas, porque intentan definir un grupo de personas según rasgos “típicamente asociados” a estas, sin ningún tipo de fundamento. Un ejemplo de estereotipo sería pensar que “todos los italianos son unos latin lovers”.

¿Qué relación tiene el efecto Goleman con los estereotipos? Básicamente, en cierta manera los estereotipos pueden estar teniendo un papel causal en este efecto (aunque no siempre), ya que en base a ellos creamos ideas en nuestra cabeza en relación a cómo será el rendimiento de una determinada persona.

Por otro lado, igual que ocurre con los estereotipos, cuando se produce el efecto Goleman es porque estamos creando una idea, o realizando una predicción, en base a poca información y casi de forma automática.

Referencias bibliográficas:

  • Babad, E. Y., Inbar, J., & Rosenthal, R. (1982). Pygmalion, Galatea, and the Golem: Investigations of biased and unbiased teachers. Journal of Educational Psychology, 74(4), 459–474.
  • Castillo, R. (2014). El efecto Pigmalión.¿ Hasta qué punto determina nuestro futuro la visión que los demás tienen de nosotros?. Trabajo de Fin de Grado, Facultad de ciencias económicas y empresariales. Universidad Pontífica.
  • Morales, J.F. (2007). Psicología social. Editorial: S.A. McGraw-Hill / Interamericana de España.
  • Rosenthal, R. & Jacobson, L.F. (1968). Teacher Expectations for the Disadvantaged. Scientific American, 218(4): 19-23.