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Modelos de psicopatología: 3 maneras de entender los trastornos mentales

Resumen de los diferentes modelos de psicopatología que describen los problemas de salud mental.

Mario Arrimada

Mario Arrimada

Modelos de psicopatología

Aunque no hay una definición unánime para explicar el concepto conocido como psicopatología, dentro de la clínica, alude al área de la psicología y la medicina que se encarga del estudio de los síntomas y/o de los trastornos psicológicos que podrían estar de una serie de conductas y/o pensamientos poco comunes o inadaptados con el fin de realizar una nosografía o clasificación y descripción de los trastornos psíquicos.

Para que haya una correcta evaluación, diagnóstico y un tratamiento adecuado de las diferentes psicopatologías, existen diversos modelos de psicopatología con ese cometido.

Los diferentes modelos de psicopatología, aunque tienen diferentes perspectivas a nivel teórico sobre lo que es una conducta anormal, siguen unos mismos criterios para detectar posibles psicopatologías, aunque los diferentes criterios tienen diferentes grados de relevancia en cada uno de los modelos que hay.

En este artículo se explicará brevemente en qué consisten los principales modelos de psicopatología y también se verán los criterios comunes que tienen estos modelos.

Criterios generales de los modelos de psicopatología

Los principales criterios empleados en los diferentes modelos de psicopatología poseen mayor o menor relevancia según la concepción que tengan cada uno de lo que es una psicopatología.

Los siguientes criterios sirven para delimitar la psicopatología de la normalidad y a la vez para comprenderlas. Para cualquiera de los modelos de psicopatología es importante tener en cuenta todos estos criterios para poder explicar cuándo una persona padece cualquier tipo de patología a nivel psicológico.

1. El criterio estadístico

Este criterio de los modelos de psicopatología se basa en cuantificar los hechos a nivel psicológico mediante el uso de técnicas estadísticas y su normal distribución en la población, como es la de la campana de Gauss.

Este criterio tiene en cuenta que una psicopatología sería aquello que se desvíe de la normalidad; en otras palabras, lo que sea poco frecuente dentro de la población, por lo que se vean pocos casos similares.

Al mismo tiempo considera que una alteración a nivel psicológico es producida por defecto o por exceso de alguna característica normal, de manera que las diferencias entre la psicopatología y la normalidad son cuantitativas y, por ende, lo psicopatológico es aquello que resulta poco infrecuente pero que tiene los mismos elementos que lo que se considera que se encuentra dentro de la normalidad.

2. El criterio interpersonal o social

Siguiendo de este criterio de los modelos de psicopatología las conductas normales y saludables serían aquellas que posibilitan a una persona adaptarse al entorno siguiendo los modelos habituales y esperables dentro de su sociedad y su cultura sobre el comportamiento correcto que deben llevar los diferentes miembros pertenecientes a las mismas, lo que podría considerarse como una normalidad adaptativa.

Por tanto, se consideraría una conducta como anormal cuando no se ajusta a los modelos de comportamiento socioculturales, lo que dificulta la integración del individuo dentro de la sociedad.

Sin embargo, este criterio no está exento de limitaciones, puesto que la sociedad cambia constantemente y las normas podrían cambiar al mismo tiempo, siendo evidente que hay algunas conductas que hace 50 años eran consideradas como algo normal y ahora no y viceversa. También cabe destacar que este no es un criterio único, sino que se suele tener en cuenta en conjunto con los demás, por lo que una conducta que no se ajuste a las normas sociales por sí sola no es suficiente para diagnosticar una psicopatología.

Siguiendo este modelo, el psiquiatra estadounidense Harry Sullivan propuso un criterio consensual en el que la psicopatología dependía de las normas de la sociedad, es decir, del consenso que hubiera dentro de una sociedad determinada en un momento concreto.

3. El criterio subjetivo

Desde este criterio de los modelos de psicopatología sería la propia persona quien se encarga de hacer la valoración con respecto a su propio estado de salud como normal o si detecta algún problema, en cuyo caso debería expresarlo de forma conductual y verbal al profesional de la salud mental que se encargue de su atención y tratamiento.

En caso de que la persona padezca algún tipo de demencia o algún trastorno del espectro de la esquizofrenia es común que tenga una nula o escasa conciencia de padecerlo, por lo que será bastante complicado que pueda expresarlo.

Dentro de este criterio, es interesante destacar un criterio que sirve como variante a este y que fue propuesto por Kurt Schneider, según el cual la psicopatología sería detectada por medio del sufrimiento personal del paciente.

4. El criterio biológico

Por último, de acuerdo con este criterio de los modelos de psicopatología se concibe la psicopatología según haya o no alguna disfunción o alteraciones en el correcto funcionamiento del organismo, teniendo en cuenta a su vez factores hereditarios, bioquímicos, inmunitarios, etc.

En este caso la nomenclatura de las distintas psicopatologías empiezan por los siguientes prefijos en función de las causas:

  • Con el prefijo “a”, son aquellas psicopatologías en las que hay alguna carencia.
  • Con el prefijo “dis”, están las psicopatologías en las que hay agentes patógenos externos.
  • Con el prefijo “hiper” o “hipo”, cuando se rompe el equilibrio de los procesos o estructuras relacionados.
Modelos de salud mental

Principales modelos de psicopatología

Veamos un breve resumen de los modelos de psicopatología usados en el ámbito de la salud mental.

1. Modelo biomédico

El primero de los principales modelos de psicopatología es empleado desde los tiempos de Hipócrates, siendo quien los desarrolló en relación a su concepto de “patología de los humores” y fue no fue hasta el siglo XIX cuando consiguió asentarse dentro de la comunidad científica, gracias al desarrollo de Kraepelin sobre la clasificación de las enfermedades mentales, en la que relacionaba las enfermedades mentales con problemas orgánicos.

En el siglo XX, con el descubrimiento y la fabricación de los fármacos para tratar enfermedades mentales, este modelo cogió una mayor relevancia y ya en el siglo XIX es cuando más ha terminado de proliferar debido al aumento considerable de las recetas de psicofármacos para paliar enfermedades mentales, incluso por encima de la derivación a profesionales de la salud mental que proporcionan terapia psicológica, a pesar de haber demostrado mejores resultados a largo plazo y sin efectos secundarios.

Según el modelo biomédico, una psicopatología o un trastorno mental son exactamente iguales que cualquier otra enfermedad física, por lo que considera que los trastornos mentales poseen una etiología orgánica, ya sea a nivel cerebral, endocrino, funcional, etc.

El modelo biomédico a su vez desarrolló los siguientes conceptos con led in de agrupar los trastornos psicológicos dentro de categorías diagnósticas:

  • Signo: es el indicador objetivo que permite detectar un proceso anómalo a nivel orgánico.
  • Síntoma: es el indicador subjetivo de una sensación anómala a nivel funcional, orgánico o ambos.
  • Síndrome: es el conjunto de síntomas y signos que permite establecer un cuadro clínico para el diagnóstico.

Desde el modelo biomédico, al considerar las psicopatologías o los trastornos mentales como una enfermedad, los criterios son categoriales (hay o no hay enfermedad), por lo no existe un continuo entre normalidad y psicopatología.

2. Modelo cognitivo

Otro de los modelos de psicopatología es el modelo conductual comenzó a desarrollarse por Wilhelm Wundt y William James a comienzos del siglo XX, con sus investigaciones sobre la conciencia y la actividad mental, y logró aumentar de popularidad en los años 50.

El modelo cognitivo es un modelo de psicopatología en el que cobran suma importancia los fenómenos cognitivos o mentales por encima de la conducta anormal a la hora de establecer el diagnóstico de un trastorno mental, y es por ello que los fenómenos subjetivos son muy relevantes, de manera que el psicólogo se fija tanto en el contenido como el la forma de la información que da el paciente en consulta.

Este modelo se centra en estudiar el funcionamiento de aquellos procesos de conocimiento que resultan anómalos.

Asimismo, considera al paciente como una persona activa, responsable y autoconsciente, por lo que no está a expensas de lo que ocurra en el ambiente, sino que tiene voluntad propia para actuar por sí mismo.

De acuerdo con el modelo cognitivo, para que una persona goce de una buena salud mental, debe cumplir los siguientes criterios: capacidad de adaptarse a las demandas que se presenten, tener autodeterminación y autonomía, al mismo tiempo que debe tener la capacidad de renovarse en función de los cambios.

3. Modelo conductual

El tercero de los modelos de psicopatología es el modelo conductual, surgido en los años 60, siendo un novedoso paradigma dentro de la psicología gracias al éxito que tenía por aquel entonces la psicología del aprendizaje, al mismo tiempo que emergieron los detractores del modelo biológico utilizado para diagnosticar trastornos psicológicos.

Entre las características del modelo conductual cabe destacar su objetividad, debido a que es un modelo que pone énfasis en fenómenos cuantificables y objetivos, al mismo tiempo que en las relaciones habidas entre la conducta y el ambiente.

Por otro lado, este modelo rechaza el concepto de enfermedad y utiliza los principios de aprendizaje para desarrollar su base teórica, de manera que para este modelo un problema mental es aquel que se puede observar mediante conductas desadaptativas que han sido aprendidas a través de los hábitos desarrollados a lo largo de los años.

Para este modelo la conducta anormal se diferencia de la normalidad de forma cuantitativa, por lo que se mueven a través de un continuo, por lo que no se tiene esa concepción cualitativa de las psicopatologías, en las que se concebía solamente que una psicopatología se podía tener o no.

Frente al diagnóstico médico tradicional, desde el modelo de la conducta se propuso el análisis funcional, que comenzó a utilizarse para realizar un análisis del comportamiento de los pacientes teniendo en cuenta los antecedentes y el contexto, siendo una herramienta muy utilizada en la actualidad, sobre todo dentro de la terapia cognitivo conductual, la que probablemente sea la terapia psicológica más utilizada por los profesionales de las salud mental debido a su éxito terapéutico y a su eficacia para el tratamientos de diversos trastornos mentales.

El modelo conductual además ha puesto empeño en la experimentación, por lo que dentro de este modelo se han realizado numeroso trabajos y teorías científicas que permitan explicar las causas y, en consecuencia, el tratamiento de las conductas que no se ajusten a la normalidad, a través del análisis de diferentes variables, desarrollo de hipótesis y el contraste empírico.

  • Academia de preparación PIR (2019). Manual de Psicopatología. Madrid: APIR.
  • Belloch, A., Sandín, B., y Ramos, F. (2010). Conceptos y modelos en psicopatología. En A. Belloch, B. Sandín y F. Ramos (Coords.). Manual de psicopatología (pp. 35-68). Madrid: McGraw-Hill.
  • Rodríguez, A. (2019). Manual de Psicoterapias. Barcelona: Herder.
  • Vallejo, J. (2015) Introducción (II). Modelos Psiquiátricos. Noción de normalidad psíquica. En J. Vallejo (Coord.). Introducción a la (pp. 81-109). Madrid: Elsevier Masson.
Mario Arrimada

Mario Arrimada

Psicólogo

Mario Arrimada es Graduado en Psicología en la Universidad Pontificia de Salamanca y dispone de un Máster de Actualización en Intervención Psicológica y Salud Mental en la Universidad a Distancia de Madrid. Varios cursos de formación, entre ellos el de Experto en Trastornos de la Personalidad con la Asociación Española para el Fomento y Desarrollo de la Psicoterapia, de Experto en Mindfulness y de Experto en DSM5 y CIE11, ambos en la UDIMA.

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