Un repaso a las características de este síndrome neurológico. Amenclinicsphotos ac.

El síndrome sensitivo puro se produce tras un infarto cerebral en el tálamo, una estructura de vital importancia para filtrar la información sensorial, y provoca, entre otros síntomas, una parálisis y una pérdida de la sensibilidad en la mitad del cuerpo.

En este artículo te explicamos en qué consiste el síndrome sensitivo puro, cuáles son sus principales causas, qué síntomas provoca y cuál es el tratamiento a seguir.

¿Qué es el síndrome sensitivo puro?

El síndrome sensitivo puro es uno de los síndromes lacunares clásicos mejor definidos por el médico Charles M. Fisher, uno de los primeros neurólogos en estudiar y contribuir al entendimiento de los accidentes cerebrovasculares, sobre todo los relacionados con enfermedades de la arteria carótida y los infartos lacunares.

En la práctica clínica, se entiende por síndrome lacunar a todo aquella manifestación clínica en la que se produce un infarto cerebral de tipo lacunar.

Este tipo de infartos se caracterizan por la presencia de diminutas lesiones (no mayores de 15 mm de diámetro) provocadas por la oclusión de pequeñas ramas de las arterias perforantes del cerebro.

El síndrome sensitivo puro constituye el 7% de los infartos lacunares y las personas que lo sufren manifiestan síntomas sensoriales, persistentes o transitorios, que afectan a la mitad del cuerpo..

Causas

Se sabe poco de la frecuencia con la que se presentan las distintas formas del síndrome, que incluyen: el síndrome hemisensitivo completo (con una afectación sensorial que abarca todo el eje facio-braquio-crural, esto es, la cara, el brazo y la pierna de un lado del cuerpo); y el síndrome hemisensitivo incompleto (menos específico y con diferentes variantes clínicas).

La causa más habitual del síndrome sensitivo puro incluye el infarto lacunar en el tálamo, aunque también puede ser secundario a hemorragias intracerebrales o a una lesión cortical, de la cápsula interna, parietal, mesencefálica o pontina (relacionado con la protuberancia o puente, estructura localizada en la base del cerebro).

No existe aún demasiada información respecto a los distintos tipos de infartos lacunares que pueden provocar el síndrome sensitivo puro, así como las diferencias entre los accidentes cerebrovasculares de tipo lacunar y no lacunar.

Con todo, los estudios realizados apuntan a que en un 80-90% de los casos, la causa del síndrome sensitivo puro es el infarto lacunar; y en el restante 10% de casos, las causas serían variadas, entre ellas los infartos aterotrombóticos, las hemorragias intracerebrales primarias y otro tipo de infartos de etiología desconocida.

Síntomas

El síndrome sensitivo puro causa una serie de síntomas sensoriales que suelen afectar a la cara, el brazo y la pierna de un lado del cuerpo (hemi-hipoestesia facio-braquio-crural).

Entre los síntomas más habituales se incluyen: la hipoestesia (reducción de la sensibilidad) aislada sin compromiso motor, la parálisis de un lado del cuerpo o hemiplejia, la disartria (dificultad para articular sonidos y palabras), el nistagmo (movimiento incontrolable e involuntario de los ojos) y defectos visuales o cognitivos (alteraciones en las funciones ejecutivas, como la fluencia semántica o la memoria verbal a corto plazo).

Este síndrome lacunar también puede asociarse a un dolor de tipo neuropático, y se pueden ver afectadas la sensibilidad epicrítica (que permite discriminar tanto la calidad como la localización de un estímulo sensorial), la sensibilidad protopática (opuesta a la epicrítica) o ambas.

Otro tipo de síntomas como las parestesias (entumecimiento y hormigueo en el cuerpo, principalmente las extremidades) suelen ser infrecuentes, al igual que la pérdida propioceptiva aislada, que implica la capacidad de conocer la posición relativa del cuerpo y de los músculos en todo momento.

La hipoestesia que se produce en el síndrome sensitivo puro puede ser faciobraquial, facio-braquio-crural, facio-crural o tronco y crural, con topografía talámica frecuente, y la que se presenta en los dedos se puede asociar a lesiones corticales parietales. Otros patrones con este mismo síntoma también se han asociado a lesiones en el tronco del encéfalo.

Tratamiento

Una de las máximas a la hora de tratar el síndrome sensitivo puro y, en general, cualquier tipo de infarto lacunar, es intervenir a tiempo. Esto significa que el tratamiento debe ser urgente, ya que las primeras horas tras el accidente cerebrovascular son cruciales, y una diferencia de horas puede suponer que el paciente sobreviva o no.

Tras el infarto, se debe llevar lo antes posible a la persona al hospital más cercano para iniciar cuanto antes el tratamiento (dentro de las primeras 3 horas tras la lesión), generalmente mediante el uso de fármacos anticoagulantes que eliminen la oclusión y permitan que el riego sanguíneo vuelva a fluir con normalidad. En ocasiones se requiere cirugía cerebral, pero no es lo habitual.

Una vez intervenido, el paciente deberá comenzar una rehabilitación que incluye visitar a distintos profesionales de varias ramas sanitarias.

Fisioterapia y seguimiento médico

La función del fisioterapeuta es la de ayudar al paciente a restaurar las funciones motoras, principalmente mediante la realización de ejercicios con las articulaciones afectadas. El profesional debe poner especial cuidado para no generar mayores complicaciones en el cuerpo y las extremidades del paciente, que estarán muy debilitadas tras el infarto.

Por su parte, el médico especialista (el neurólogo, en este caso) se encargará de llevar a cabo un seguimiento de las posibles complicaciones neurológicas y podrá solicitar cualquier tipo de prueba requerida (un TAC, resonancia, etc.).

Rehabilitación neuropsicológica

La función del neuropsicólogo en estos casos es la de rehabilitar las funciones cognitivas superiores que se han visto afectadas. En los infartos lacunares se pueden ver afectadas, por ejemplo, las funciones ejecutivas, que se encargan de la planificación, la revisión y la evaluación de información compleja que sirve al individuo para adaptarse al entorno y alcanzar metas eficazmente.

El neuropsicólogo, mediante la aplicación de programas individualizados y la realización de tareas específicas, ayudará al paciente a restaurar y/o compensar los déficits cognitivos provocados por la lesión, de modo que la persona recupere su autonomía y pueda volver a ser funcional en todos los ámbitos de su vida (familiar, laboral y socialmente).

Terapia ocupacional y psicológica

El principal objetivo de la terapia ocupacional es capacitar al paciente para participar en las actividades de la vida diaria. El trabajo del terapeuta ocupacional es el de facilitar que el individuo, tras el período de recuperación, sea capaz de modificar su entorno para que pueda volver a participar de actividades sociales y comunitarias.

La terapia psicológica servirá al paciente para mejorar las habilidades que se hayan visto mermadas y para recuperarse del daño a nivel afectivo que un trastorno de este tipo provoca en el paciente y su entorno más cercano. El psicólogo debe procurar al paciente las herramientas necesarias para conseguir ese bienestar psicológico y equilibrio vital que toda persona necesita tras un proceso como este.

Referencias bibliográficas:

  • Arboix, A., García-Plata, C., García-Eroles, L., Massons, J., Comes, E., Oliveres, M., & Targa, C. (2005). Clinical study of 99 patients with pure sensory stroke. Journal of neurology, 252(2), 156 - 162.
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  • Grau-Olivares, M., Arboix, A., Bartrés-Faz, D., & Junqué, C. (2004). Alteraciones neuropsicológicas en los infartos cerebrales de tipo lacunar. Mapfre Medicina, 15(4), 244 - 250.