La comunicación entre personas no siempre es un proceso fluido y fácil de llevar a cabo. Esto puede convertirse en un problema, especialmente con los más pequeños: con los/as hijos/as. ¿Tienes la sensación de que te cuesta comunicarte con ellos? ¿Sientes que no te explican todo lo que te gustaría saber?

En este artículo encontrarás algunas pautas que intentan dar respuesta a la siguiente cuestión: “¿cómo comunicarme mejor con mis hijos?”. Se trata de ideas clave que pueden ser tomadas como una pequeña guía para que tu comunicación con ellos gane en calidad, confianza y transparencia.

Cómo comunicarme mejor con mis hijos

Como verás, intentaremos dar respuesta a la cuestión de “cómo comunicarme mejor con mis hijos”, a través de 7 pautas psicopedagógicas. Deberemos tener en cuenta que éstas deberán adaptarse a la edad mental, edad cronológica y momento evolutivo de cada niño o niña, así como a sus características personales:

1. Ponte en su lugar (en dos sentidos)

La primera pauta parece sencilla, aunque no lo es. Se trata de ponerse en su lugar, desde dos puntos de vista: el psicológico (utilizando la empatía) y el físico (sentándose a su lado, poniéndote a su altura).

El segundo puede parecer un aspecto sin importancia, aunque no lo es; es muy importante que el niño o el adolescente se sienta comprendido y escuchado, y esto se consigue no solamente con el lenguaje verbal, sino también con el no verbal (de ahí la gestión de nuestro espacio físico con él).

Igual que los adultos, los niños responden mucho por sensaciones, y estas pueden conectaros si entre vosotros la distancia física es menor; es por ello que te recomendamos que te pongas a su altura, y desde ahí, le hables.

En cuanto a la otra vertiente comentada, la empatía, ésta resultará esencial para mejorar tu comunicación con ellos, ya que a través de ella tu hijo se sentirá más comprendido y escuchado. Así que, ponte en su lugar, intenta conectar con lo que siente en cada momento, y tiéndele la mano.

2. Busca espacios de comunicación (y tiempo)

Otro aspecto importante, y a tener en cuenta, a fin de mejorar la comunicación con tus hijos, es buscar y fomentar espacios de comunicación con ellos. Esto incluye no solo buscar espacios físicos agradables y tranquilos para hacerlo, sino también momentos (tiempo). Al fin y al cabo, lo mejor que le podemos regalar a nuestros hijos es nuestro tiempo.

Una buena idea es buscar un día fijo a la semana para hacerlo, crear ese espacio, por ejemplo antes o después de cenar, donde el objetivo será compartir las experiencias del día, el estado emocional, posibles preocupaciones, satisfacciones, necesidades, etc.

Este espacio también puede ser compartido por los otros miembros de la familia. Lo importante es comunicarse y que la conversación fluya, desde el respeto, la aceptación y el amor.

3. Utiliza un lenguaje concreto

La siguiente pauta acerca de cómo comunicarte mejor con tus hijos es utilizar un lenguaje directo, específico y concreto.

A los niños (sobre todo cuando son más pequeños) no les resulta sencillo comprender el lenguaje abstracto; es por ello que muchas veces podemos sentir que “no nos entienden”, o incluso que “no nos escuchan”. Esto tiene fácil solución; prueba por utilizar un lenguaje más concreto con ellos, con ideas más directas, sin preámbulos ni “ornamentos”.

Esto te resultará especialmente útil cuando tengáis que hablar de límites, de pautas, de comportamientos que esperas de él/ella, de buenos hábitos, de obligaciones, etc.

En el terreno más emocional, por contra, siempre podremos aumentar un poco el nivel de abstracción en nuestro lenguaje, porque además es importante que no dejen de aprender este tipo de lenguaje y vocabulario (especialmente a medida que se hacen mayores).

4. No des nada por supuesto; pregunta

Con frecuencia y, de forma errónea, damos por supuestas muchas cosas que en realidad no son como las concebimos inicialmente. Esto nos sucede a todos y hasta cierto punto es algo normal; sin embargo, este hecho puede llegar a dificultar la comunicación con nuestros hijos, ya que, al suponer cosas que no son, muchas veces no preguntamos, y se acaban generando malentendidos.

Así que la siguiente pauta es esta: pregunta siempre que lo necesites, y no des nada por supuesto.

Esto te ayudará a promover una comunicación más real con ellos, más efectiva, transparente y fluida. Además, facilitará que ellos también te pregunten cuando tengan dudas sobre alguna temática en cuestión.

5. No le juzgues y evita las riñas

El siguiente consejo debe especificarse; no se trata de no reñir nunca a tus hijos cuando hay algo que no están haciendo bien (aunque nosotros optamos más por técnicas de psicoeducación, donde se refuerce lo que sí hacen bien y se ofrezcan alternativas de comportamiento cuando existe una conducta inapropiada).

Lo que se trata, pues, es de evitar tender a la riña “por sistema”, y de evitar juzgar el comportamiento de nuestros hijos. Habrá cosas que nos nos gustarán, que pensaremos que pueden hacer mejor, e incluso nos pondrán a prueba y nos retarán… pero, en estos casos sobre todo, debemos intentar mantener la calma.

6. Ofrécele alternativas

En relación a la pauta anterior, ¿qué alternativas a la conducta de juzgar podemos utilizar con ellos? Por ejemplo, hacerles ver que su comportamiento no está siendo el adecuado (cuando esto sucede), a través del diálogo y del intercambio, no a través de la autoridad, el castigo o la riña.

Los niños, como todos, necesitan conductas alternativas para mejorar su comportamiento actual; es por ello que no basta con reñir o castigar, y que se debe procurar usar estrategias que fomenten un cambio real y profundo en ellos. Así que, no te limites a decirles “no hagas esto”, y utiliza frases como “haz esto otro” [X cosa].

7. Acuérdate de cuando eras niño/a

Acuérdate de tu infancia, de tu adolescencia… ¿Qué esperabas de tus padres? ¿Sentías que podías hablar con ellos, o te sentías con frecuencia hablando “contra un muro”?

¿Qué hubieras deseado que hubiese sido diferente, para abrirte más con ellos? Todas estas cuestiones te pueden conectar con la situación actual, y te pueden ayudar a empatizar con tus hijos. ¿Eres demasiado entrometido/a o invasivo/a a veces? ¿Te muestras distante con frecuencia?

Haz este pequeño ejercicio de reflexión para que, a través de estas preguntas y respuestas, intentes pensar en cómo mejorar tu comunicación con ellos: recuerda que, además de padre o madre, puedes intentar ser su “amigo” y un apoyo para ellos.

Referencias bibliográficas:

  • Comeche, M.I. y Vallejo, M.A. (2016). Manual de terapia de conducta en la infancia. Dykinson. Madrid.
  • Ramírez, M.A. (2005). Padres y desarrollo de los hijos: prácticas de crianza. Estudios pedagógicos (Valdivia).
  • Servera, M. (2002). Intervención en los trastornos del comportamiento infantil. Una perspectiva conductual de sistemas. Pirámide. Madrid.