¿Existe la adicción a la cafeína?

¿Es cierto que podemos sufrir adicción al consumo de cafeína? Veamos qué muestra la ciencia.

Erin Sánchez

Erin Sánchez

11 mayo, 2022 - 23:47

Existe la adicción a la cafeína

La cafeína se considera una droga, puesto que actúa modificando el estado del sistema nervioso, en concreto aumentó la activación del organismo. Ahora bien... ¿Significa eso que al consumir esta sustancia podemos volvernos adictos?

En este artículo hablaremos de si existe la adicción a la cafeína, qué trastornos vinculados con esta sustancia existen y qué consejos podemos seguir para evitar problemas al tomar productos como el café.

¿Qué es la cafeína?

La cafeína es una sustancia que se clasifica dentro del grupo de xantinas, categoría en la que se engloban también la teobromina, relacionada con el cacao, y la teofilina, vinculada con el té. Por otro lado, la cafeína tiene efectos psicoactivos, lo que quiere decir que actúa como estimulante del organismo, concretamente del sistema nervioso. Se puede encontrar en distintos alimentos como el té o los refrescos, aunque el más conocido y destacado es el café.

Asimismo, también se ha utilizado como componente de fármacos, con el propósito de conseguir distintas funciones: estimular el sistema nervioso, producir vasoconstricción o actuar como diurético. La acción concreta que realiza la cafeína consiste en actuar como antagonista de los receptores de adenosina. La adenosina tiene acción sedante e inhibitoria del sistema nervioso central. Por este motivo, la cafeína, al actuar como antagonista, limita (inhibe) la acción de la adenosina.

¿Existe realmente la adicción a la cafeína?

La cafeína es considerada una droga, siendo una de las más consumidas a nivel mundial. De hecho, se calcula que entre un 80 a 85% de adultos la consumen. Si se toma con moderación, esta sustancia puede tener efectos positivos en el sujeto; el más destacado es el aumento de la concentración y capacidad de alerta, dada su función estimulante, observándose también útil como diurético, porque ayuda a disminuir la retención de líquidos.

El problema ocurre cuando la cafeína es consumida en exceso, pudiendo comportar intoxicación y síndrome de abstinencia, e incluso derivar en trastornos mentales como alteración del estado de ánimo o de la conducta alimentaria, psicosis o ansiedad.

Los síntomas vinculados con la intoxicación por cafeína varían según la cantidad de sustancia consumida diariamente: tras consumir 100 mg diarios se puede observar inquietud, nerviosismo, excitación, insomnio, alteración de la ingesta y diuresis, que consiste en incontinencia urinaria; al aumentar la toma a 1 g por día los síntomas se vuelven más intensos y podemos referir contracciones musculares, logorrea, descrita como incontinencia verbal y aceleración del pensamiento, aumento de la frecuencia cardiaca, agitación psicomotora, y falta de sensación de fatiga.

Adicción al café

La versión más reciente del Manual Diagnóstico de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM 5) ha descrito dos trastornos vinculados con la cafeína: por intoxicación y por abstinencia. Considera intoxicación los síntomas producidos tras consumir recientemente cafeína (una cantidad superior a 250 mg), aunque esta puede variar según las características del sujeto y la frecuencia con la que tome cafeína. Para hacer el diagnóstico se deben cumplir 5 o más de los síntomas ya mencionados como inquietud, diuresis, logorrea o taquicardia. Asimismo, deben hacerse presentes cambios psicológicos o comportamentales desadaptativos, disfuncionales para el sujeto.

Otro trastorno que podemos diagnosticar es la abstinencia por cafeína, esta puede aparecer al dejar de consumir cafeína o reducir la dosis tras un consumo prolongado de la sustancia. Los síntomas típicos del síndrome de abstinencia son contrarios a los síntomas producidos por la sustancia. Así, se deben cumplir tres o más síntomas para poder diagnosticar la abstinencia a la cafeína, como: fatiga y somnolencia, disminución del estado de ánimo o dificultad para concentrarse, entre otros.

Pese a la sintomatología mencionada vinculada con la cafeína, no podemos considerar que esta droga genere trastorno por consumo, que consiste en patrones desadaptativos que produce malestar o deterioro en la calidad de vida de la persona.

Por este motivo, diremos que la cafeína se puede clasificar como droga de abuso, pero el riesgo de que la vida del sujeto se vea afectada por una adicción, es decir, que su consumo repercuta en sus obligaciones o responsabilidades, es bajo.

Señales que indican que puedes mostrar adicción a la cafeína

Ahora que conocemos mejor cuáles son los síntomas principales de la intoxicación y de la abstinencia, veamos qué señales en nuestra vida cotidiana nos pueden indicar que sufrimos adicción a la cafeína. Estas se pueden observar pasadas 24 horas sin consumir la sustancia. Es decir, si mostramos síntomas de abstinencia tras dejar de ingerir, podemos considerar que mostramos adicción.

En muchas ocasiones, la abstinencia, el malestar que comporta dejar de consumir la droga, es lo que nos indica que presentamos una adicción, siendo más difícil identificarla mientras estamos consumiendo.

1. Dolor de cabeza

Un síntoma característico del síndrome de abstinencia es el dolor de cabeza. Al entrar en el torrente sanguíneo, la caeína actúa contrayendo los vasos sanguíneos. Por esta razón cuando dejamos de consumir cafeína, al volverse a ensanchar los vasos, podemos notar sensación de tensión y punzadas en la cabeza, vinculándose con migrañas y cefaleas. Este malestar puede ser variable, en cuanto a duración e intensidad, pero se calcula que transcurridos unos 2 o 9 días este remite.

2. Aumento de la sensación de fatiga

Como mencionamos antes, la influencia de la cafeína activa el sistema nervioso, hecho que hace que los sujetos que la consumen se sientan más activos. El efecto de la cafeína como antagonista de la adenosina, relacionada con la sensación de cansancio, hace que tras dejar de consumirla, el cuerpo tenga problemas para acostumbrarse al nuevo estado y nos notemos más cansados y con mayor fatiga. El organismo tardará unos días en volverse a regular y actuar con normalidad sin la necesidad de cafeína.

3. Disminución de la concentración

La disminución de la cafeína y, por tanto, la mayor acción de la adenosina que genera en el sujeto mayor sensación de fatiga, puede derivar en problemas en la concentración, mayor dificultad para mantenerse alerta y poder centrar la atención.

4. Cambio del estado de ánimo

Como ya hemos visto, la cafeína es estimulante del sistema nervioso, comportando así una mayor sensación de energía y vitalidad en el individuo que puede relacionarse con un estado de ánimo más eufórico. Al dejar de consumir cafeína, la menor activación nerviosa con la consecuente sensación de fatiga pueden propiciar un estado de ánimo con tendencia más depresiva, más apagado y con mayor irritabilidad al ver los cambios que se han producido en él.

5. Mayor nerviosismo

Aunque dejar el consumo de cafeína suele comportar mayor sensación de cansancio y fatiga, podemos observar también un comportamiento más ansioso, puesto que el sujeto sentirá la necesidad de consumir. La persona querrá tomar cafeína para tratar de disminuir los síntomas de abstinencia.

¿Cómo disminuir el malestar por síndrome de abstinencia de la cafeína?

Dado el malestar que puede comportar la sintomatología de abstinencia, es recomendable tomar algunas medidas con el propósito de disminuir su intensidad y tratar que se alivien con mayor rapidez. Veremos como la mayoría de propuestas realizadas para lograr superar con mayor facilidad la abstinencia coinciden en apuntar la necesidad de llevar una vida saludable, unos buenos hábitos de vida.

1. Llevar una alimentación variada

Un síntoma que podemos observar durante la abstinencia a la cafeína y que aún no hemos mencionado, es un mayor estreñimiento. Por este motivo pueden sernos de ayuda comer alimentos con fibra o que nos ayuden a una mayor digestión.

2. Practicar deporte

El deporte muestra múltiples beneficios tanto a nivel físico como mental. Nos permite acelerar el metabolismo, ayudando así también a un menor estreñimiento y aportando mayor actividad y energía en el sujeto. Paradójicamente, el deporte aumenta nuestro nivel de energía, combatiendo así la mayor sensación de fatiga observada en el síndrome de abstinencia de la cafeína.

Del mismo modo, también favorecerá un mejor estado de ánimo, puesto que durante la práctica deportiva se liberan endorfinas, relacionadas con una menor sensación de dolor y una mayor facilidad para sentir placer.

3. Beber agua de manera regular

Mantenerse hidratado es un consejo a seguir de manera general. En referencia a la sintomatología de abstinencia y en concreto el dolor de cabeza, beber agua de manera regular puede ayudar a disminuir este malestar.

4. Sustituir la cafeína por otra bebida que también te dé energía

Con el propósito de poder reemplazar la cafeína, podemos probar con bebidas como los zumos, los licuados o batidos que aportan vitaminas y nutrientes al organismo, al mismo tiempo que también pueden favorecer la disminución del estreñimiento.

5. Dormir las horas necesarias

Un hábito que realizamos con frecuencia las personas que tomamos café o bebidas con cafeína es tratar de disminuir el sueño o el cansancio aumentando la dosis de cafeína consumida, pero de este modo solo estamos incrementando el problema. La intervención correcta consistiría en dedicar el tiempo pertinente a dormir y a descansar.

  • Álvarez, M. y Santos, J.L. (2018) Manual CEDE de preparación PIR: Psicología Clínica Vol.1. CEDE: 5ªEdición.
  • Budney, A. y Emond, J. (2014) Caffeine addiction? Caffeine for youth? Time to act! Addiction.
  • Jain, S., Shanker, A., Prasad, R. y Maggu, G. (2019) Caffeine Addiction: Need for awareness and research and regulatory measures. Asian Journal of Psychiatry.
Erin Sánchez

Erin Sánchez

Psicóloga

Erin Sánchez es graduada en Psicología con mención en Psicología Clínica infantil y de adultos por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente estudia para las oposiciones de Psicólogo Interno Residente (PIR) y es voluntaria en AVAN, asociación que acoge a personas con afectaciones neurológicas, con sede en Sabadell (Barcelona).

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