Sesgo de disponibilidad: qué es y cómo nos afecta

El sesgo de disponibilidad es una distorsión muy frecuente en nuestra manera de pensar.

Sesgo de disponibilidad

¿De estos dos países, ¿uál es el que tiene mayor población: Ucrania o Uganda?

Los seres humanos trabajamos con atajos mentales, procesos cognitivos que nos facilitan el complejo y pesado proceso de pensar. Esta forma de trabajar de nuestra mente nos sirve para juzgar la realidad de forma más rápida pero tiene como efecto que a veces erremos por causa de los sesgos cognitivos.

El sesgo del que vamos a hablar hoy es el de disponibilidad que tiene mucha relación con la pregunta que acabamos de hacerte. Si quieres saber tanto la respuesta como conocer de qué se trata el sesgo de disponibilidad, te invitamos a que sigas leyendo.

¿Qué es el sesgo de disponibilidad?

El sesgo de disponibilidad, también llamado heurístico de disponibilidad, es la tendencia que tenemos los seres humanos de juzgar la frecuencia o la probabilidad de un acontecimiento en términos de lo fácil que es pensar en ejemplos relacionados con el mismo. En el uso de este proceso mental, el factor más importante para los individuos no es el contenido del recuerdo, sino la facilidad con la que recordamos o nos imaginamos un determinado contenido.

Podemos definir al sesgo de disponibilidad como un atajo mental que se basa en ejemplos inmediatos que nos vienen a la mente cuando evaluamos sobre una determinada cuestión, temática, concepto, método o una decisión específica. Para que lo entendamos mejor, vamos a hablar de la pregunta que hemos hecho en la introducción: ¿qué país tiene más población? Lo más probable es que hayas pensado que es Ucrania. Si es así, te has equivocado: la respuesta correcta es Uganda.

El motivo por el que has pensado en Ucrania es por puro sesgo de disponibilidad. En estos momentos, este país de Europa oriental está en el foco de mira de los medios, siendo tema de debate en política internacional. En cambio, Uganda es un país africano que apenas llama la atención en política internacional, no suele hablarse de él en las noticias y no es tan famoso. De hecho, es bastante probable que te cueste ubicarlo en el mapa.

Características del sesgo de disponibilidad

¿Cuál es la función de este sesgo?

Como íbamos diciendo, el sesgo de disponibilidad actúa como un atajo, un proceso psicológico que nos ayuda a pensar de forma rápida y sencilla. Este sesgo sirve para ayudarnos en la toma de decisiones de manera rápida, teniendo en cuenta nuestra experiencia pasada propia o ajena, acontecimientos recientes e información de la que disponemos en nuestra memoria.

El sesgo de disponibilidad nos sirve como estrategia rápida y parcialmente eficaz (no siempre acertamos) para dar la mejor respuesta posible, o la que creemos que es la mejor respuesta posible, en una situación de la que disponemos escasa información. Este fenómeno está muy influenciado por las experiencias emocionales y las anécdotas fuertes, lo cual explicaría por qué en muchas situaciones el ser humano se fía más de un evento o dato vivido de forma muy personal que de información estadística de la que no entiende.

El objetivo del sesgo de disponibilidad es ahorrar tiempo y energía mental. Esto es confirmado por Scott Plous, psicólogo social y profesor de psicología en el Departamento de Psicología de la Universidad Wesleyan, uno de los investigadores que más conoce este heurístico. Él mismo indica que cuanto más accesible es un suceso, más frecuente y probable nos parecerá; cuanto más viva sea la información, más convincente y fácil de recordar será y, por último, cuanto más evidente nos resulte algo, más causal parecerá.

Efectos del sesgo de disponibilidad

Como su nombre sugiere, este sesgo funciona a partir de la información de la que uno dispone, sobre todo la más reciente. Nuestra mente funciona de tal manera que, si algo es fácilmente recordado, lo interpreta como más importante o determinante en la situación en la que nos encontremos. Las personas tendemos a orientar nuestros juicios en gran medida sobre los temas más recientes, generando nuevas opiniones condicionadas por las últimas noticias. Sería básicamente por este motivo que uno pensaría antes en Ucrania y no en Uganda en la pregunta con la que hemos comenzado el artículo.

Uno de los efectos que tiene el sesgo de disponibilidad es que influye sobre nuestras intuiciones. De hecho, podríamos decir que las intuiciones se basan en la información más reciente de la que disponemos o de aquella en la que más nos fiamos. Consecuentemente, tanto nuestros miedos como decisiones no se guían por cálculos o razonamientos, sino por información, de marcado carácter emocional, que tenemos disponible. Esto puede hacernos atribuir mucha importancia a una situación vivida y tener miedo de cosas que no conocemos.

A menudo, damos por válida la primera cosa que se nos viene a la cabeza, sin llegar a analizarla y mucho menos cuestionarla. Por culpa de este sesgo, tomamos decisiones sin reflexionarlas y, si bien no siempre tenemos que errar, desde luego incrementa la posibilidad de que metamos la pata.

El sesgo de disponibilidad y la publicidad

En 1970, Amos Tversky y Daniel Kahneman denominaron lo que ellos mismos definieron como heurística de la disponibilidad. Lo describieron como esas situaciones en las que, a la hora de analizar un determinado tema o cuestión, lo hacemos echando mano de la información que tenemos más accesible en nuestra mente. Damos mayor valor a la información más reciente y de mayor impacto emocional, algo que es aprovechado constantemente por el mundo del márketing.

El sesgo de disponibilidad nos permite entender por qué la publicidad funciona. Cuando nos encontramos en el supermercado, a la hora de comprar un producto se nos viene a la mente la marca que hemos visto en la televisión o en redes sociales. Como tenemos disponible en nuestra mente esa información, seremos más propensos a escoger productos de una marca que conocemos o que nos ha influido emocionalmente que no otra más anónima, incluso si tiene un precio más económico o mejor calidad.

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