Un resumen de este concepto ligado a la xenofobia.

Es normal el hecho de sentir orgullo por el país de donde somos originarios, y por las cosas que en él se encuentran; playas, equipos de fútbol, costumbres, sistemas políticos, etc. Pero en ocasiones, este patriotismo se vuelve extremo, y conduce a una imposibilidad de ver las cosas tal y como realmente son.

El chovinismo puede ser entendido como una forma exagerada de alarde del país natal, que llega de la mano del repudio por otras naciones. Por ello, está relacionado con la xenofobia. En este artículo vamos a ver con detalle de que se trata este fenómeno psicológico y sociológico, y revisaremos algunas de sus características principales.

¿Qué es el chovinismo?

Cómo ya hemos visto, el chovinismo se entiende como la idea que tienen algunas personas de que su país o nación es de alguna manera superior al resto de naciones, y son capaces de defender esta idea por encima de cualquier argumento lógico que les sea planteado. El termino chovinismo es acuñado debido al apellido de un soldado francés de nombre Nicolás Chauvin; se dice que este personaje le fue fiel a Napoleón Bonaparte y a su natal Francia de una manera tal que todos se sentían inspirados por su devoción ciega a la patria.

El chovinismo es un patrón de conducta asociada al nacionalismo extremo, la cual genera en las personas un sesgo cognitivo que les imposibilita entender aspectos abstractos, como los matices y las diversidades culturales de cada país, etc. Las personas chovinistas únicamente se mantienen enfocadas en ver las cosas como ellos quieren que sean.

Por lo general, este tipo de comportamientos y actitudes pueden ser vistos por figuras públicas del ámbito político, como forma de promoción y una estrategia de campaña o la ideología de su partido. Frases como, “nuestro país es el más hermoso del mundo”, “tenemos a los mejores ciudadanos del mundo”, “somos un país modelo para el resto del mundo” pueden parecer inocentes, y en muchos casos no se usan con ánimo de crear confrontación, pero llevadas hasta sus últimas consecuencias, expresan chovinismo.

Estas y otras expresiones ideológicas son propias de un discurso chovinista, ya que están cargadas con la idea de que alguna característica o cosa proveniente del país de origen es superior a la de otros países. Estas ideas irracionales provocan discordia y generan enemistades entre personas de diferentes nacionalidades.

Características del comportamiento chovinista

El siguiente listado contiene algunas de las características y acciones más típicas de las personas que demuestran chovinismo a través de sus creencias y actitudes.

1. Pensamiento de túnel

La principal característica de las personas chovinistas es que poseen un estilo de pensamiento estrecho y rígido, y no son capaces ver otras perspectivas. Buscan demostrar que su nación es la mejor, sin importar las opiniones y argumentos de terceras personas.

2. Apego emocional

En este caso el apego emocional es hacia la nación y todo lo referente a esta; las personas, los equipos deportivos, las empresas nacionales, etc. Este apego hace que el sujeto no pueda y no quiera desprenderse de la idea de que todo lo que corresponde a su país es de mejor calidad que lo proveniente de otras partes del mundo.

3. Defensa de lo territorial

Las personas tienen dificultades para abandonar su territorio nacional extremo, sienten un nivel de angustia elevado ante la prespectiva de vivir en otro lugar, aunque sea por un tiempo. No son capaces de visualizarse a ellos mismos llevando una vida plena en otros territorios que no sean en de origen.

4. Defienden ciegamente al paisano

Los sujetos chovinistas no tienen problemas en hacer apología de cualquiera que comparta la misma nacionalidad que ellos, sin importar si la otra persona está en lo correcto o no, o si es una buena persona o no. Frente a los extranjeros, lo único que importa es que comparten la misma nacionalidad.

5. Ausencia de razonamiento lógico

Estas personas no basan la defensa de su país en argumentos razonables o lógicos. Independientemente de que el lugar del que provienen se encuentre en malas condiciones políticas, económicas, o de cualquier índole, estos hechos no afectarían la opinión de quien defiende irracionalmente su país, porque se trata de una defensa esencialista, dirigida a una realidad más allá de lo material.

6. Nostalgia por el pasado

La nostalgia por momentos vividos en el pasado intensifica la conducta y el pensamiento de chovinismo. El sujeto se aferra a su nación por motivos sentimentales más que lógicos, y esto genera una distorsión del pensamiento. Se busca repetir las mismas experiencias una y otra vez, sin cambiar demasiado el entorno.

7. Prevalecen las ideas tribales

Los instintos tribales son aquellos referentes a la pertenecía a una tribu o colectivo grupal cerrado. El sujeto tiene la necesidad de formar parte de un determinado grupo de personas, las cuales deben cumplir con el requisito de ser de su misma nacionalidad, y en algunos casos de pertenecer a una región específica dentro de la nación y presentar ciertas características etnolingüísticas o religiosas.

8. Prevalecen los instintos territoriales

Los instintos territoriales hacen referencia a la necesidad de las personas por mantenerse en un determinado espacio territorial, por creencias irracionales de seguridad o de beneficios subjetivos. Las personas defenderán afanosamente el lugar del cual no quieren irse, sin importar cuál es su situación real.

Causas de esta deriva social

La causa principal por la que una persona puede tener este patrón de pensamiento y conducta se fundamenta en un falso razonamiento que responde más que cualquier otra cosa a una falacia de tipo etnocéntrica (análisis desde la propia realidad).

La baja autoestima y las percepción de ser una víctima también pueden motivar al chovinismo, teniendo en cuenta que estas personas buscan una manera de refugiarse ante la baja valoración de uno mismo. Si los defectos del funcionamiento de la propia sociedad tienen su raíz en la influencia del resto de naciones, las imperfecciones del colectivo con el que nos identificamos pueden quedar excusadas. Por lo menos, ante nuestros ojos.

Los sujetos que afirman sin titubeos que podrían dar la vida por su nación por lo general han padecido carencias afectivas significativas durante el desarrollo de su identidad, lo cual predispone a atribuir el rol protector al concepto difuso de nación.

Por otro lado, la defensa ciega de la nación les resulta útil para sentirse parte de un grupo social estable que ofrece protección y estabilidad. Así, desplazan todos sus sentimientos de vacío y el resentimiento hacia una “causa justa” que puede ser alcanzada colectivamente.