Miedo a la intimidad: qué es, cómo nos afecta y cuáles son sus causas

Estas son las características del miedo a la intimidad, un fenómeno común en las relaciones.

Miedo a la intimidad

Si bien es cierto que no todas las relaciones entre seres humanos son iguales ni se viven de la misma manera por sus integrantes, la intimidad es uno de los elementos más importantes para que las relaciones se consoliden, prosperen y se mantengan vivas en el tiempo, al fundamentarse en un vínculo emocional fuerte que, a su vez, existe sobre la base del compromiso y un cierto grado de comprensión mutua.

La intimidad entre dos personas consiste en ser capaces de compartir todo tipo de información y experiencias privadas y personales con otra persona de manera bidireccional y recíproca: tanto sentimientos, como emociones, ideas, aspiraciones o sueños.

Aceptar al otro de manera incondicional y aprender diariamente sobre su forma de ser y su personalidad es otra forma de ganar en intimidad, algo que nos ayuda a mantener estas relaciones duraderas.

Sin embargo, algunas personas tienen, por diversos motivos, un miedo exacerbado a establecer una relación de intimidad con otra persona y se mantienen cerrados a progresar en la relación interpersonal. Así pues, veamos las características del miedo a la intimidad y sus implicaciones.

¿Qué es el miedo a la intimidad?

La intimidad es aquello que hace que las relaciones funcionen; una parte esencial en cualquier relación entre personas, ya sea en una pareja, entre amigos íntimos o bien con familiares cercanos.

Por otro lado, el miedo a la intimidad es una forma de “autosabotaje emocional” consistente en que una persona evita vincularse emocionalmente demasiado con una persona significativa por miedo a ser dañados en el futuro o bien por temer que la relación pueda terminarse a corto plazo.

Este fenómeno también es conocido como “ansiedad relacional” y se relaciona con la incapacidad de una persona por construir relaciones sociales significativas emocionalmente, así como por compartir todo tipo de emociones o sentimientos hacia otros.

Las personas con miedo a la intimidad sí desearían construir relaciones normales y plenas con sus parejas o amigos íntimos; sin embargo, les es imposible debido al miedo, la ansiedad y el malestar que les ocasiona la posibilidad de ser abandonados, dañados o traicionados.

¿Cómo se expresa el miedo a la intimidad?

Aunque cada persona vive de manera particular este fenómeno psicológico, estas son las manifestaciones principales del miedo a la intimidad.

1. Tendencia a tomar siempre las decisiones por uno mismo

Las personas que padecen un miedo a la intimidad tienen una tendencia notable a tomar todo tipo de decisiones importantes por sí mismo, sin consultar en ningún momento a su pareja.

Así mismo, suele existir un déficit comunicativo en la pareja debido a que estas personas nunca hacen nada de manera compartida ni piden ayuda o consejos al otro miembro de la relación.

2. Creer que expresar los sentimientos es un signo de debilidad

Otro de los signos clásicos de este trastorno consiste en creer que expresar los sentimientos es un signo de debilidad; por eso jamás se comparte ningún miedo, necesidad o dificultad emocional.

Es habitual que mostrar los sentimientos de cualquier tipo se perciba también como una ventana abierta hacia todo tipo de daños que puedan ser infligidos desde el exterior.

3. Dificultades sexuales

Tal y como indican los profesionales de la psicología y la sexología, el miedo a la intimidad también se relaciona de manera muy estrecha con las dificultades o disfunciones sexuales de todo tipo.

Esto tiene que ver con la ansiedad que experimentan estas personas, y al temor a revelar sus inseguridades relacionadas con la desnudez y el acto de mantener relaciones sexuales en sí, lo que se está asociado a la autoestima sexual.

4. Evitar hablar del pasado

En la línea de evitar compartir cualquier cosa, también es habitual que estas personas rehuyan hablar de su pasado o de acontecimientos traumáticos, difíciles o dolorosos que les haya tocado vivir.

Así pues, se evita en todo momento hablar de miedos pasados y experiencias angustiantes, incluso llegando a mentir sobre cualquier tema del pasado.

6. Vínculos personales débiles pero habilidades sociales adeuadas

Aunque las personas con miedo a la intimidad no sean capaces de establecer vínculos emocionales significativos, sí pueden tener habilidades sociales notables que les permite tener relaciones sociales diarias con otras personas de manera satisfactoria.

La característica principal de las relaciones sociales que establecen es que estas siempre son superficiales y casi siempre efímeras.

Causas

Aunque cada caso es único, las causas más habituales del miedo a la intimidad en sus versiones más extremas son las siguientes.

1. Entornos familiares disfuncionales

Crecer en un entorno disfuncional en el que los padres no pueden hacerse cargo de las necesidades de sus hijos (tanto a nivel emocional como físico o material) es una de las causas principales que puedan propiciar el desarrollo de este miedo a la intimidad.

Crecer con determinadas carencias emocionales, es decir, en un entorno en el que los padres no dispensan el cariño, el amor o la protección necesarias, puede acabar propiciando que los hijos acaben convirtiéndose en adultos que rechacen la intimidad emocional con sus parejas.

2. Situaciones de maltrato

En ambientes familiares caracterizados por el maltrato o el abuso hacia los hijos también es habitual que estos niños se conviertan en adultos con miedo a la intimidad.

Esto se relaciona directamente con el tipo de aspecto que desarrollan los niños maltratados: el apego evitativo, clave en la aparición del miedo a la intimidad en la edad adulta.

3. Haberse hecho cargo de los hermanos desde muy temprano

Algunas personas con padres mayores que han tenido que ocuparse desde muy jóvenes del cuidado de sus padres o de sus hermanos pequeños también suelen presentar este tipo de alteración psicológica.

Esto se explica por la percepción durante la mayor parte de sus vidas adolescentes de que solamente pueden confiar en sí mismos y que nadie más proveerá por su bienestar personal.

4. Traumas infantiles

Determinadas experiencias traumáticas vividas en la infancia, como puede ser la pérdida de un progenitor a una edad temprana, también pueden relacionarse con el miedo a la intimidad.

Las personas que viven este tipo de experiencias se suelen encerrar en sí mismas a lo largo de la vida adulta y tienen dificultades para relacionarse de manera satisfactoria con otros adultos.

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Me llamo Javier Ares, soy psicólogo especializado en problemas emocionales y de pareja, y atiendo de manera presencial y online.

  • Lepore, J. (2010). The rise of marriage therapy, and other dreams of human betterment. Nueva York: The New Yorker.
  • Lewis, M. & Haviland-Jones, J.M. (2000). Handbook of emotions. Nueva York: The Guilford Press.

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