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8 consejos para afrontar la muerte de un ser querido

Varios consejos para afrontar la muerte de un ser querido y superar el duelo.

Consejos para afrontar la muerte de un ser querido

La muerte de un ser querido es un proceso tan amargo y triste como natural, ya que forma parte de la vida de prácticamente todas las personas. Por ello, el dolor emocional que genera no es en sí una psicopatología, aunque dicha experiencia pone a prueba nuestra capacidad para gestionar los propios sentimientos.

Y de hecho, en algunos casos sí que surge una alteración psicológica que puede ser considerada un trastorno: se trata el duelo complicado, el cual ocurre cuando no somos capaces de superar la pérdida durante un periodo muy largo, o cuando nos afecta de una manera tan intensa que daña significativamente nuestra salud.

Ante esta realidad, es importante conocer algunas estrategias eficaces que ayudan a afrontar la muerte de un ser querido; veamos las más importantes.

Claves para afrontar la muerte de un ser querido

Cuando fallece alguien muy cercano a nosotros parece como si el mundo se detuviera; y en muchos sentidos, debemos “aprender” a vivir en un mundo en el que esa persona ya no está. Esto implica ser capaces de dejar ir ese pasado que ya no volverá y que a partir del momento de la muerte de esa persona pasará a ser real tan solo en forma de recuerdos.

Duelo

Puesto que no todos los seres humanos somos iguales ni encaramos de la misma forma los momentos difíciles de la vida, a continuación ofrecemos de manera resumida una serie de consejos generales que podemos aplicar diariamente para afrontar con éxito la muerte de un ser querido, y que deben ser adaptados a las características y necesidades de cada uno.

Se trata de un conjunto de directrices, pautas o estrategias que nos podrán ayudar a transitar de la manera más fluida posible a través de esta dolorosa experiencia, sin participar en dinámicas de auto-sabotaje emocional.

1. Intentar hablar sobre el tema

En lugar de ocultar lo sucedido y no comunicar a nadie lo que pensamos o sentimos, ante la muerte de una persona querida debemos hablar sobre lo sucedido, con amigos o familiares que puedan estar afectados igual que nosotros o con cualquier otra persona.

Algunas personas tienden a mantenerse en silencio sin comunicar aquello que pasa por sus cabezas ante una pérdida repentina, lo que acostumbra a complicar aún más las posibilidades de salir con éxito del duelo que están pasando y da lugar a un tabú. Ese tabú vuelve más complicado el proceso de superar la pérdida, porque nos lleva a intentar vivir como si esa muerte no se hubiera producido, exponiéndonos a situaciones de vulnerabilidad emocional cuando se evidencia que ese deseo no se corresponde con la realidad.

Además, plasmar en palabras nuestro malestar nos ayuda a ver con más neutralidad la situación, a percibirla tal y como es sin restarle o añadirle importancia, y sin tener miedo de esa clase de pensamientos, algo clave para pasar página. La comunicación de los propios sentimientos tiene también un efecto terapéutico que nos hará sentir mejor a largo plazo y que nos permitirá empezar a superar el duelo por el que estamos pasando.

Debemos evitar a toda costa encerrarnos en nosotros mismos y animarnos a hablar sobre la muerte que nos ha acechado tanto a nivel familiar como de amistad, algo que nos proporcionará un alivio terapéutico.

2. Aceptar lo que uno siente

Afrontar la muerte de alguien a quien queremos pasa por aceptar lo que sentimos y por sentir como propio todo el dolor que nos embarga en estos momentos tan duros. Es decir, que debemos renunciar a cualquier pretensión de “bloquear” ideas, pensamientos o imágenes mentales.

Aceptar los propios sentimientos consiste en no intentar reprimir ninguno de nuestros contenidos mentales (algo que de todos modos es imposible hacer eficazmente) y hacerlos aflorar.

3. Ayudar a otros que se encuentran en la misma situación

Un fallecimiento inesperado de alguien que era importante para nosotros, suele generar un gran impacto doloroso en otras muchas personas, además de en nosotros mismos.

Es en estos casos cuando debemos brindar la ayuda y el apoyo emocional que puedan necesitar otras personas que puedan estar pasándolo igual o peor que nosotros en estas circunstancias.

Ayudar a amigos, familiares u otras personas que puedan estar pasando por un momento de dolor o sufrimiento también nos permitirá sentirnos mejor a nosotros mismos, sabiendo que estamos realizando una buena acción para otros y convirtiendo nuestra implicación emocional en el duelo, por un lado, en tareas de apoyo a gente que nos importa, por el otro.

4. Participar en las ceremonias

Participar en las ceremonias religiosas o civiles que se celebren por el fallecimiento de una persona querida también nos ayudará en gran medida a nivel psicológico y nos permitirá despedirnos de nuestro ser querido.

Este tipo de ceremonias, que pueden ser tanto memoriales como funerales tienen tanto la función de despedir a la persona fallecida como de recordarla y hacernos sentir mejor por simbolizar el fin de un ciclo de nuestra vida y el inicio de otro. Esto nos ayuda a cambiar de mentalidad y aceptar que esa etapa ha terminado.

De igual manera, son muchas las actividades que podemos realizar a título personal para recordar a la persona fallecida recientemente, como por ejemplo plantar un árbol, leer algún pasaje de un libro especialmente significativo o cumplir alguna promesa hecha a esa persona.

5. Conservar algunos recuerdos

Conservar recuerdos de la persona fallecida, sean del tipo que sean, nos ayudará a tener siempre presente a nuestro ser querido y obtener la felicidad de su recuerdo en los momentos más difíciles del duelo. Es una manera de integrar en nuestro día a día los recuerdos sobre ese ser querido, sin vincularlos necesariamente al dolor de la pérdida. Ahora bien, estos recuerdos deben ser escasos, ya que si intentamos conservar todas sus pertenencias, en realidad estaremos participando en la ilusión de que esa persona sigue viva.

Para conservar recuerdos es habitual habilitar una caja o cofre con fotografías o pertenencias de la persona fallecida.

6. Evitar el aislamiento

Algunas personas tienden, ante la muerte reciente de una persona querida, a aislarse socialmente y a recluirse en sus casas durante un tiempo por el dolor intenso que sienten diariamente.

Esta es una de las peores estrategias que se pueden poner en práctica para superar el duelo por una muerte de alguien importante para ti, ya que únicamente crea más dolor y sufrimiento al predisponerte a centrar tu atención en esos recuerdos dolorosos, sin ser capaz de integrarlos en un estilo de vida mentalmente saludable.

En lugar de aislarnos o recluirnos es necesario salir de casa con frecuencia, realizar distintas actividades que nos pueden distraer del dolor sentido y mantener el contacto con otras personas que podamos durante el día a día.

7. Cuidarse físicamente

Tras una situación de fallecimiento imprevisto muchas personas tienden a desatender sus cuidados más elementales y pueden llegar a adelgazar drásticamente o enfermar de una u otra manera. La falta de higiene o de hábitos saludables no solo dará lugar a afectaciones físicas, sino también mentales debido al malestar general y a la baja autoestima a la que esto da lugar.

8. Pedir apoyo

En caso de que la situación te sobrepase totalmente, lo mejor es acudir a psicoterapia.

Un profesional de la psicología cualificado te aportará todo tipo de estrategias y pautas prácticas de gestión emocional para superar el duelo.

En este sentido, si te interesa empezar un proceso de psicoterapia, ponte en contacto con nosotros; en Cribecca Psicología estaremos encantados de ayudarte.

  • Bonanno, G.A. (2004). Loss, Trauma, and Human Resilience: Have We Underestimated the Human Capacity to Thrive After Extremely Aversive Events?. American Psychologist, 59(1): pp. 20 - 28.
  • Navarro Serer, M. (2006). La muerte y el duelo como experiencia vital: acompañando el proceso de morir. Información psicológica (88)

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