Los trastornos del estado de ánimo son una forma de malestar muy habitual, y de estos, la depresión es uno de sus tipos más frecuentes. Esto se debe, entre otras cosas, en que existen una amplia variedad de experiencias que nos vuelven más y más vulnerables a esta psicopatología.

El conjunto de situaciones que hace aumentar nuestras probabilidades de desarrollar depresión actúa como una especie de embudo psicológico: muchas vivencias distintas, sumadas a ciertas predisposiciones personales, pueden llevar a resultados similares.

Sin embargo, a través de años de investigaciones acerca de este tema, la ciencia de la Psicología ha portado evidencias de que existen situaciones con mayor riesgo que otras a la hora de fomentar la aparición de la depresión. Y por desgracia, parece ser que la experiencia del confinamiento por pandemia, como la del coronavirus, está asociada a varias de ellas. Aquí hablaré sobre este fenómeno, la depresión por confinamiento.

¿Puede el confinamiento producir depresión?

Lo primero que hay que tener claro acerca de este tema es que aún no existen grandes investigaciones muy concluyentes acerca del impacto del confinamiento por COVID-19 en la salud mental de los españoles o de la población general; todo esto resulta aún relativamente reciente y es a la vez un fenómeno complejo, cuyo estudio requiere de muchos esfuerzos combinados. Sin embargo, eso no significa que no sepamos absolutamente nada acerca de lo que suele implicar para la mente humana someterse durante semanas o meses a experiencias de este tipo; existen precedentes similares, como la epidemia de síndrome respiratorio agudo grave de 2002-2004, entre otros.

Por otro lado, aunque sepamos que las medidas radicales para evitar contagios aplicadas sobre ámbitos territoriales amplios tienden a desgastar la salud mental de muchas personas, eso no significa que el confinamiento produzca depresión. Técnicamente, lo correcto es considerar que el confinamiento suele ir de la mano de factores asociados, que son los que hacen aumentar las probabilidades de sufrir este trastorno psicológico.

Y como siempre en estos casos, es necesario poner énfasis en la palabra “probabilidades”: en psicología casi siempre adoptamos un enfoque probabilístico al analizar las implicaciones que un fenómeno social tiene en la salud mental de la población. Nadie tiene garantizado sufrir o no sufrir depresión por el hecho de que esta psicopatología se asocie estadísticamente a aquello por lo que está pasando.

Finalmente, el término “depresión por confinamiento” no significa que exista un trastorno psicológico que tenga este nombre de manera oficial: el modo por el que se conoce a esta alteración del estado de ánimo es trastorno depresivo mayor, según los manuales diagnósticos más usados en psiquiatría y psicología clínica. Así, l depresión por confinamiento es simplemente la depresión entre cuyas causas destaca la importancia de factores vinculados al confinamiento y todo lo que lo rodea: un cierto aislamiento social, menos movimiento, etc.

Depresión por confinamiento: factores que fomentan este trastorno

Estos son los aspectos más importantes que caracterizan a la depresión por confinamiento

1. Reducción de la interacción social

Las interacciones sociales son experiencias que, en muchos casos, resultan mentalmente estimulantes y son capaces de aportarnos incentivos. Con el confinamiento, se reduce la exposición a esta clase de estímulos fuentes de pequeñas motivaciones cotidianas, y se sabe que un estilo de vida desprovisto de demasiadas vivencias ilusionantes o divertidas se asocia a la aparición de la depresión.

2. Sedentarismo

Un estilo de vida sedentario hace aumentar el riesgo de desarrollar depresión. Se cree que esto tiene que ver con el hecho de que empeora el estado de salud (a través de la falta de movimiento y de una alimentación adecuada), y la depresión se ve “alimentada” por los procesos inflamatorios del cuerpo que pueden afectar al sistema nervioso.

3. Demasiada exposición a la ansiedad

En un contexto de confinamiento por pandemia, es mucho más fácil sufrir problemas de ansiedad: mucha gente se siente impotente por no poder salir cuando quiera, por no poder ver a los seres queridos de manera normal, por lo que podría ocurrir con su trabajo o sus proyectos, etc. Relacionado con esto, se sabe que sufrir ansiedad también va asociado a mayores probabilidades de presentar síntomas depresivos, o incluso de desarrollar otras psicopatologías como por ejemplo las adicciones (las cuales, as su vez, también contribuyen a que surja el trastorno depresivo mayor).

4. Falta de sueño

Un cambio tan radical de hábitos como el paso a permanecer en situación de confinamiento, con frecuencia, produce desajustes en el horario de sueño. Esta desorganización, muchas veces, da lugar a problemas para dormir bien, o las horas necesarias. Y sí: dormir poco también va de la mano de un mayor riesgo de sufrir depresión.

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Tomás Santa Cecilia

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Referencias bibliográficas:

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