Un repaso a las diferencias entre estas dos complicaciones neurológicas.

La amnesia es una manifestación clínica que implica la pérdida o la alteración de la memoria, y puede ocurrir debido a múltiples causas, como un traumatismo, una enfermedad neurológica o un trastorno mental. Esta afección puede formar parte de otra condición conocida como demencia, un cuadro clínico que incluye alteraciones cognitivas, motoras y funcionales que van más allá únicamente de la pérdida de memoria. Y aunque comparten algunas características, existen varias diferencias entre amnesia y demencia.

A lo largo del artículo te explicamos en qué consiste tanto la amnesia como la demencia, y abordamos las principales diferencias entre una y otra.

¿Qué es la amnesia?

La amnesia es una condición en la que la memoria de una persona se pierde o se altera. Esta afección puede tener causas orgánicas o neurológicas (por un daño cerebral, lesiones físicas, enfermedades neurológicas o el uso de ciertas sustancias) o por causas funcionales o psicógenas (factores psicológicos, trastornos mentales, estrés postraumático o mecanismos de defensa psicológica).

Existen dos tipos principales de amnesia: la amnesia anterógrada (donde la capacidad de memorizar cosas nuevas se ve afectada o se pierde porque los datos no se transfieren correctamente desde la memoria consciente a corto plazo a la memoria permanente a largo plazo); y la amnesia retrógrada (donde los recuerdos preexistentes de una persona se pierden en el recuerdo consciente, más allá de un grado ordinario de olvido, a pesar de que pueden memorizar cosas nuevas que ocurren después del inicio de la amnesia).

La amnesia anterógrada es la más común de las dos. A veces, estos dos tipos de amnesia pueden ocurrir juntas y reciben el nombre de amnesia total o global. Otro tipo de amnesia es la postraumática, un estado de confusión y pérdida de memoria que ocurre después de una lesión cerebral traumática. La amnesia que ocurre debido a factores psicológicos generalmente se conoce como amnesia psicógena.

Muchos tipos de amnesia están asociados con daños en el hipocampo y otras áreas relacionadas del cerebro que se utilizan en la codificación, el almacenamiento y la recuperación de recuerdos. Si hay un bloqueo en las vías a lo largo de las cuales viaja la información durante los procesos de codificación o recuperación de la memoria, o si regiones enteras del cerebro faltan o están dañadas, entonces el cerebro puede ser incapaz de formar nuevos recuerdos o de recuperar algunos antiguos.

Demencia: ¿en qué consiste este trastorno?

La demencia es el término empleado para definir una clase de trastornos caracterizados por el deterioro progresivo de la capacidad de pensamiento y la memoria a medida que el cerebro se daña. Generalmente, cuando la pérdida de memoria es tan grave que interfiere con el funcionamiento diario normal, la afección recibe el nombre de demencia. La pérdida de memoria menos severa se conoce como deterioro cognitivo leve.

La demencia se caracteriza por una pérdida severa de la memoria y la capacidad cognitiva (principalmente en las áreas de atención, lenguaje y resolución de problemas), junto con una o más de las siguientes alteraciones: afasia (pérdida de la capacidad de producir o comprender el lenguaje), apraxia (incapacidad para llevar a cabo movimientos aprendidos), agnosia (dificultades para reconocer e identificar objetos o personas sin que exista un daño en los sentidos) o disfunción ejecutiva (incapacidad para planificar, organizar o razonar).

El tipo de demencia más común es la enfermedad de Alzheimer, que representa el 50-75% de todas las demencias. El segundo tipo más común, que representa hasta el 20% de los casos de demencia, es la demencia vascular, que tiene síntomas similares a la enfermedad de Alzheimer pero generalmente resulta del daño causado al cerebro por un coágulo de sangre o una hemorragia que corta el suministro de sangre del cerebro debido a un traumatismo.

La demencia puede ser causada por eventos específicos como una lesión cerebral traumática o un derrame cerebral, o puede desarrollarse gradualmente como resultado de una enfermedad neurodegenerativa que afecta las neuronas del cerebro o como un síntoma secundario de otros trastornos como la enfermedad de Parkinson. Algunas drogas utilizadas para tratar otras enfermedades y afecciones relacionadas con la edad también pueden tener un efecto nocivo sobre la memoria y acelerar la aparición de la demencia.

Diferencias entre amnesia y demencia

Para abordar las diferencias entre amnesia y demencia debemos fijarnos en qué es lo que define a cada uno de estos cuadros clínicos. La amnesia es un síntoma que puede ocurrir en muchas situaciones y por causas diferentes, y esto es algo que la diferencia de una afección como la demencia, ya que esta última se define como un conjunto de trastornos que pueden derivar en otras enfermedades o cuadros más graves, y no únicamente como un síntoma o una manifestación clínica.

Otra diferencia clara entre amnesia y demencia es la variedad de síntomas cognitivos que se presentan en una y otra afección. En la amnesia, la memoria es por lo general la única función cognitiva que se ve alterada, mientras que en la demencia, como hemos visto anteriormente, pueden producirse alteraciones del lenguaje, la atención o la capacidad para resolver problemas, al margen de los problemas de memoria que pueda presentar el paciente demenciado.

Las personas que padecen demencia ven mermada su habilidad para ejecutar adecuadamente las tareas de la vida cotidiana, algo que no suele ocurrir de forma tan evidente en los sujetos que presentan cuadros amnésicos. Además, normalmente la demencia empeora con el tiempo y las capacidades cognitivas se reducen progresivamente; sin embargo, la gran mayoría de amnesias son reversibles, a excepción de aquellas que se presentan precisamente como un signo clínico de una demencia en curso.

En definitiva, la amnesia es más bien un síntoma que puede presentarse como parte de una demencia, pero no tiene que ser el resultado de la misma, y suele incluir únicamente la pérdida de memoria en sus distintas formas; y, por su parte, la demencia es una alteración mucho más global del funcionamiento del cerebro e implica la alteración de múltiples áreas cognitivas que van más allá de las capacidades mnésicas, e incluyen alteraciones a nivel motor y funcional.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona.
  • Belloch, A.; Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen I y II. Madrid: McGraw-Hill.