Nos despertamos en un lugar que no nos resulta conocido. Vagamos por las calles, pero no estamos en nuestra casa, ni siquiera en nuestra ciudad. ¿Dónde estoy y qué hago aquí? Le preguntamos a un lugareño, que parece reconocernos y nos llama por un nombre que no el nuestro. Por lo visto llevamos un mes en la localidad. ¿Cómo es esto posible?

Una de las posibles respuestas a esta cuestión es que hemos experimentado un trastorno denominado fuga disociativa.

Fuga disociativa: definición y síntomas característicos

La fuga disociativa se define como un trastorno asociativo caracterizado por la realización de viajes inesperados lejos del entorno habitual del sujeto en los que el individuo es incapaz de recordar su pasado. Dicho viaje se realiza con aparente normalidad, no llamando la atención la conducta del sujeto y sin que aparezcan síntomas de un trastorno mental ni de alteraciones cognitivas. También es frecuente, si bien puede no ocurrir, que el individuo tenga dudas sobre su propia identidad, o bien perdiéndola o bien asumiendo una nueva.

En una gran mayoría de los casos la persona acaba recuperando su identidad anterior y su memoria. Sin embargo existen casos en que partes del pasado no llegan a recordarse e incluso en alguna ocasión ha ocurrido que el paciente no ha llegado a recordar su pasado previo a la fuga. En la mayoría de casos al recuperar la identidad puede presentarse una amnesia posterior al episodio en el que se olvida lo que ha ocurrido durante el mismo.

Tras recuperar la memoria el individuo suele sentir malestar, derivado tanto de la confusión por lo ocurrido como del deterioro en diferentes dominios vitales como trabajo o pareja. Puede experimentar culpabilidad, depresión, ansiedad, irritabilidad, impulsividad e incluso pueden presentarse intentos de suicidio.

En la actualidad, la fuga disociativa ha dejado de ser considerada como trastorno por sí misma, siendo un especificador de la amnesia disociativa o psicógena debido a que con la excepción de la presencia de la fuga en cuestión comparte la mayoría de características de ésta.

Subtipos de fuga

Si bien la mayor parte de los síntomas de la fuga disociativa son semejantes, este trastorno puede manifestarse de diferentes maneras y tener diferentes repercusiones. Concretamente pueden considerarse tres grandes subtipos de fuga disociativa.

Fuga clásica

En este subtipo de fuga disociativa se produce un viaje o fuga a un lugar desconocido, presentando amnesia autobiográfica y pérdida parcial o total de la propia identidad y la asunción de una nueva. El sujeto puede llegar a asentarse en el nuevo lugar con una nueva identidad, sin conocer su historia previa hasta recuperar la memoria.

Amnesia de identidad personal

Este tipo de fuga supone que el individuo tiene una pérdida de memoria autobiográfica junto con su identidad, si bien en este caso no se produce un cambio de ésta. El individuo no se cree otra persona, sino que sabe que no sabe quien és.

Regreso a periodo anterior de la propia vida

Este tipo de fuga disociativa se refiere a a la vuelta a nivel psíquico a un periodo anterior de la propia vida, presentando amnesia respecto al periodo de tiempo transcurrido desde el periodo en cuestión y la actualidad. Sin embargo, la identidad personal sigue intacta.

Causas

Las causas de la fuga disociativa se asocian a la vivencia de eventos muy estresantes y traumáticos. Por ejemplo, no es infrecuente que los sujetos hayan sufrido abusos sexuales o vivido desgracias como guerras o desastres naturales durante la infancia o a lo largo de su vida, de manera que su psique se escinde para evitar el dolor generado por el evento en cuestión.

También parecer predisponer a su padecimiento intoxicaciones o consumo abusivo de sustancias, traumatismos craneoencefálicos y determinados trastornos como la epilepsia.

A nivel biológico, se considera que pueden tener influencia los sistemas noradrenérgicos y serotoninérgicos, así como los opioides. Cerebralmente parece observarse la presencia de cambios en el sistema límbico y su conexión con la neocorteza.

Tratamiento

La fuga disociativa es un trastorno cuyo tratamiento está principalmente centrado en la recuperación y control de los síntomas. Se ha de tener en cuenta que, aunque generalmente solo se da un único episodio, es posible que aparezcan nuevas fugas, de modo que la prevención es otro aspecto a tener en cuenta.

Se hace necesario trabajar con el paciente las causas de esta amnesia, la situación que generó la huida y lo que dicha situación supone para el sujeto. La reestructuración cognitiva o el trabajo en la expresión emocional y la gestión del estrés pueden resultar de gran ayuda para este tipo de pacientes. Se ha empleado también la hipnosis y la sugestión para tratar de desbloquear los contenidos bloqueados de la mente del sujeto, así como la realización de entrevistas facilitadas mediante sustancias hipnóticas.

Es imprescindible trabajar no solo con el sujeto sino también con la familia y entorno. Dotarles de información respecto al trastorno y lo que ha ocurrido es tranquilizador y puede ayudar a tener en cuenta y controlar factores que puedan haber desencadenado el episodio. Asimismo la terapia de pareja o familiar de cara a ayudar a gestionar los conflictos que puedan haber desencadenado o pueden haberse producido por la fuga es también recomendable.

Referencias bibliográficas:

  • Asociación Americana de Psiquiatría (2002). DSM-IV-TR. Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Edición española. Barcelona: Masson. (Original en inglés de 2000).
  • American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona.
  • De Rezende, L.; Ramos, A. & González, J.C. (2011). La fuga disociativa. A propósito de un caso y una breve revisión bibliográfica. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría. 31 (112), 725-731.
  • Caballero, L. (2010). Trastornos disociativos y conversivos. En: Vallejo, J. y Leal, C. (eds.) Tratado de Psiquiatría. Barcelona: Ars Medica. p. 1311-1335