Licantropía clínica: personas que creen transformarse en animales

Este extraño fenómeno está vinculado a un curioso tipo de alucinación: transformarse en un animal.

Oscar Castillero Mimenza

Oscar Castillero Mimenza

Licantropía clínica
Una alteración mental del espectro psicótico.Black Swan.

La figura del hombre lobo es un clásico tanto de la ciencia ficción como de la mitología de diferentes culturas. Desde la antigüedad, el ser humano ha generado figuras en que se mezclaban características de humanos y diferentes animales, considerándolos desde dioses (como en el antiguo Egipto) hasta productos de una maldición (en la Edad Media o incluso en la Grecia Antigua).

También a lo largo de la historia han sido muchas las personas que han afirmado ser o transformarse en un animal, algunos viviendolo con auténtico temor. Se cree que muchas de estas personas padecieron un extraño trastorno mental denominado licantropía clínica, del que vamos a hablar en este artículo.

Licantropía clínica: definición básica

Se considera licantropía clínica o licomanía un trastorno mental caracterizado principalmente por la existencia de la alucinación de ser o estar transformándose en un animal. Esta alucinación se acompaña de la percepción de supuestos cambios corporales, notando muchos pacientes como su apariencia física ha ido variando con el tiempo. La forma y tamaño de boca o dientes o incluso la sensación de que estaban encogiendo o agrandando se ha manifestado en varios de los casos registrados. El periodo en el que estas personas consideran estar transformados varía enormemente, pudiendo estar comprendido entre el día y los quince años.

La licantropía clínica no se limita o no tiene por qué limitarse únicamente a una creencia, sino que también mantienen comportamientos típicos de los animales en que creen transformarse. Entre otras conductas, pueden desplazarse como ellos (a cuatro patas por ejemplo), gimen o aullan, atacan o incluso se alimentan de carne cruda.

Un trastorno extraño y poco reconocido

Estamos ante un trastorno extraño y no muy habitual, del que de hecho entre 1850 y 2012 uno de los autores que ha explorado el trastorno, Blom, sólo ha encontrado trece casos documentados. Si bien no es un trastorno reconocido internacionalmente dado que existen pocos casos y sus síntomas son en gran parte atribuibles a trastornos como la esquizofrenia a algunos brotes psicóticos, algunos autores han llegado a generar algunos criterios diagnósticos. Entre ellos se encuentra el hecho de que el paciente asegure ser un animal, asegurar en un momento de lucidez mental que a veces siente ser un animal y/o realizar conductas típicamente animales como las antes mencionadas.

Es importante tener en cuenta que a pesar de que técnicamente la licantropía hace referencia a los lobos, las personas que padecen esta alteración pueden creer estar transformándose en animales muy diferentes más allá de estos. Se han detectado casos en los que la persona creía estar transformándose en caballos, cerdos, gatos, aves, sapos o incluso en insectos como las avispas. Incluso en algunos casos se ha registrado que el paciente refiere ir transformándose progresivamente en diferentes criaturas hasta volver a ser humano.

Licantropía lo largo de la historia

Aunque son muy pocos los casos modernos de licantropía clínica que se consideran registrados y que cumplen los criterios estipulados por algunos autores, lo cierto es que la creencia en hombres lobo es muy antigua y compartida por gran cantidad de culturas. Hay que tener en cuenta que la creencia en elementos animistas y totémicos estaban mucho más extendidas que hoy en día, lo que explica porqué la mayoría de casos y mitos datan de la edad antigua. Pero no siempre se le dio a este fenómeno una explicación espiritual. De hecho, existen registros que indicaban ya en la época bizantina que existía algún tipo de alteración mental detrás de algunos de ellos.

Durante la edad media, sin embargo, muchos casos de personas que se consideraban o que otros consideraban licántropos fueron perseguidos y quemados, considerándolos en muchos casos ejemplos de posesión demoníaca. A pesar de ello incluso en esta época algunos supuestos casos eran tratados médicamente (si bien con poco éxito). Probablemente el elevado grado de creencia en elementos sobrenaturales facilitó la expansión del mito del hombre lobo y posiblemente ello pudo incidir en la aparición de un mayor número de casos.

Sin embargo, los avances científicos y la progresiva decadencia de las creencias respecto a la magia y los espíritus fueron generando que cada vez resultara menos frecuente creer en la posibilidad de ser poseído y/o poder transmutar en animal. Los casos de licantropía han ido disminuyendo con el paso de los años, probablemente por este motivo.

Las causas de esta alteración mental

La licantropía clínica es un trastorno muy poco prevalente, encontrándose muy pocos casos en todo el mundo. Es por ello que la investigación de esta afectación es mínima, no existiendo teorías realmente contrastadas sobre los factores que pueden causarla.

Sin embargo, la presencia de lesiones neurológicas y deterioro cognitivo asociado a la evolución de diferentes enfermedades (incluyendo las demencias) podrían ser una de las posibles causas: Si bien el número de casos de licantropía clínica conocidos es escaso, en dos de ellas algunos investigadores han podido obtener imágenes de su cerebro y registros de su funcionamiento cerebral. Los registros cerebrales de estos dos sujetos parecen indicar que en los momentos en que creen estar transformándose se produce un patrón anómalo en su funcionamiento cerebral. En cuanto a la información obtenida por la neuroimagen, se ha observado la presencia de alteraciones en las regiones del encéfalo que procesan la propiocepción y la percepción sensorial, estando la corteza somatosensorial alterada.

Otras que diferentes autores han sostenido a lo largo de la historia han expuesto que esta alteración puede ser debida a algún tipo de remanente de la evolución sociocultural como especie, siendo frecuente en culturas antiguas que se imitaran al lobo o a otros animales con el propósito de obtener sus características asociadas (fuerza, velocidad, fiereza) de cara a que estas beneficiaran nuestra supervivencia. Quienes tienen dicha alucinación podrían estar buscando inconscientemente adquirir las cualidades de los animales con los que alucinan, como una manera de afrontar situaciones de frustración o estrés.

Desde el psicoanálisis también se ha explorado la visión de la transformación como el hecho de dejar que ser lo que somos, siendo dicha alucinación una forma de evitación de la culpabilidad o del afrontamiento de conflictos. También podría surgir como maximización mental de los cambios corporales que vivimos a lo largo de nuestro desarrollo evolutivo.

Trastornos a los que se asocia

Si bien la licomanía o licantropía clínica tiene características especiales en relación a otros trastornos (como la afectación de las áreas cerebrales que regulan la propiocepción), es posible considerarlo como parte o síntoma de otros trastornos mentales y neurológicos.

El trastorno con que más frecuentemente se ha asociado es con la presencia de una esquizofrenia, si bien las alucinaciones en este trastorno suelen ser auditivas y no tanto cenestésicas y hápticas como en la licantropía. Otra afectación a la que se asocia es al trastorno delirante crónico. En general, se considera un trastorno de tipo psicótico. Además de ello, se ha asociado a la experimentación de episodios maníacos, en que pueden aparecer diferentes tipos de alucinaciones.

Referencias bibliográficas

  • Blom, J.D. (2014). When doctors cry wolf: a systematic review of the literature on clinical lycanthropy. History of Psychiatry, 25 (1).
  • Díaz-Rosales, J.D.; Romo, J.E. & Loera, O.F. (2008). Mitos y ciencia: Licantroía clínica y hombres lobo. Bol.Mex.His.Fil.Med; 11 (2).
Oscar Castillero Mimenza

Oscar Castillero Mimenza

Psicólogo en Barcelona | Redactor especializado en Psicología Clínica

Barcelona

Graduado en Psicología con mención en Psicología Clínica por la Universidad de Barcelona. Máster en Psicopedagogía con especialización en Orientación en Educación Secundaria. Cursando el Máster en Psicología General Sanitaria por la UB.

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