¿Qué tipo de trastorno es la dismorfia corporal?

Una reflexión sobre el modo en el que la dismorfia corporal interfiere en la salud mental.

¿Qué tipo de trastorno es la dismorfia corporal?

El espejo parece mostrar en detalle el aspecto de una persona. Sin embargo, la reflexión en torno al autoconcepto físico va más allá de aquello que muestra el reflejo en cada momento. Es decir, un ser humano puede observarse a sí mismo desde un enfoque positivo o, por el contrario, poner el acento en rasgos que percibe como defectos, carencias o imperfecciones.

El sufrimiento causado por una percepción negativa de la imagen corporal no es superficial. De hecho, llega a condicionar la calidad de vida cuando el sujeto siente una elevada inseguridad en sus relaciones personales y profesionales. La dismorfia corporal es, en definitiva, un tipo de trastorno mental.

Características del trastorno de dismorfia corporal

Allí donde se da esta alteración, el individuo tiene una imagen distorsionada del propio cuerpo. No observa de forma objetiva la belleza de aquellos rasgos y cualidades que forman parte de su imagen corporal. Por el contrario, se fija en exceso en detalles que se convierten en enormes defectos según su criterio. Esas características adquieren un enorme protagonismo cuando se visualiza a sí misma.

Este hecho hace que las creencias irracionales en torno a la apariencia física se conviertan en un motivo de preocupación, inseguridad e intranquilidad. Es decir, este trastorno impacta de forma directa en la autoestima personal y en las relaciones que se establecen con los demás. Por ejemplo, es posible que el paciente que padece dismorfia corporal no disfrute plenamente de su vida social. En algunos casos puede llegar a evitar aquellos planes que le hacen sentir estrés, inquietud o intranquilidad. En definitiva, crece el riesgo de sentir un mayor nivel de soledad.

Es habitual que la persona experimente una gran incomodidad al mirarse en el espejo. Le cuesta mantener la mirada durante mucho tiempo. Y tampoco disfruta al observar aquellos retratos familiares en los que está presente. El valor de la imagen personal y de la apariencia física parece tener una gran importancia en la sociedad actual, que es tan visual.

De este modo, una persona que se juzga a sí misma de manera negativa tiende a compararse con los demás, pero generalmente lo hace desde una posición de inferioridad. Es decir, no es objetiva en sus valoraciones, ya que magnifica y exagera sus posibles defectos (conviene recordar que no lo hace de una forma consciente e intencional). Además, cree que los demás también se fijan en esos detalles que le gustaría cambiar de sí misma.

Por el contrario, idealiza la belleza que percibe en los otros como si fuese la expresión de la máxima perfección. Actualmente, las comparaciones interpersonales pueden ir más allá del entorno más cercano e inmediato. Es decir, la persona puede percibir fotografías perfectamente cuidadas en las redes sociales. Imágenes que, en ocasiones, muestran una perspectiva de la belleza que es inalcanzable en la realidad. Y, sin embargo, ese contenido deja una huella emocional en quien se siente vulnerable cuando lo contempla desde una perspectiva idealizada. Es decir, la persona también puede compararse con gente a la que no conoce de forma presencial.

La atención a la imagen corporal se convierte en una preocupación recurrente para quien padece este trastorno. La persona mantiene un diálogo interno que presenta varias ideas repetitivas con un marcado tono negativo. Es decir, ha interiorizado la creencia de que no es lo suficientemente bella, guapa o atractiva. Y aunque otros amigos y familiares le digan lo contrario, no siente como ciertos los elogios que recibe cuando, por ejemplo, luce una nueva imagen o estrena un estilismo que le favorece. La dismorfia corporal impacta de manera significativa en la propia autoestima y en la autoconfianza. La persona cree que la imagen que percibe de sí misma es idéntica a aquella que ven los demás cuando le acompañan. Pero los demás le observan desde un ángulo totalmente diferente.

La ayuda psicológica es clave para el paciente con dismorfia corporal

Cada cuerpo es único y posee un atractivo que no debería estar condicionado por cánones de belleza exigentes que dan lugar a una imagen reduccionista del aspecto físico. Sin embargo, la visión negativa de los defectos corporales se convierte en una importante fuente de sufrimiento en el día a día. Tanto que el afectado revisa su imagen constantemente. Por ejemplo, es posible que se cambie de ropa en numerosas ocasiones antes de elegir un estilismo definitivo.

Esos defectos parecen convertirse en la principal causa de infelicidad. Pero el motivo de insatisfacción no está en el cuerpo, sino en la percepción de una imagen distorsionada. Por ello, es importante recibir ayuda psicológica, alimentar la autoestima y profundizar en las creencias interiorizadas en torno a la belleza física.

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