Imagina tener un dolor constante durante más de 3 meses. ¿Crees que afectaría a tu estado ánimo? ¿Piensas que la terapia psicológica podría ayudarte?

La psicóloga malagueña Ana Claudia Alda, del gabinete Psicólogos Málaga PsicoAbreu, nos informa sobre cómo la Psicología puede ayudar a las personas que sufren dolor crónico.

¿Qué es el dolor crónico? Consecuencias psicológicas

El dolor crónico es aquel que dura más de 3 meses y está asociado a alguna enfermedad crónica (osteoartritis, fibromialgia, etc.). Este tipo de dolor conforma una experiencia estresante para la persona que lo padece, por tanto, la persona sufre cambios a nivel psicológico:

  • Área emocional. Aparezcan emociones como el miedo o la ansiedad ante esta situación. Se comienza a desarrollar miedo por la aparición del dolor y se experimenta ansiedad anticipatoria. Es frecuente que también aparezca la tristeza por la situación vivida.

  • Área cognitiva. Existen patrones cognitivos que es frecuente que el paciente con dolor crónico presente y que, además, aumenta y mantiene el dolor. La interpretación catastrofista del dolor y de sus consecuencias, las expectativas irrealistas sobre el avance del dolor o la enfermedad y la creencia de que es adecuado evitar actividad para disminuir la posibilidad de dolor son algunas de las cogniciones que intervienen en el mantenimiento del dolor.

  • Área conductual. Una de las respuestas más frecuentes ante el dolor crónico es la evitación. La persona evita situaciones o conductas debido a que piensa que si las realiza el dolor aumentará. Esto supone una desactivación total de la persona, disminución de actividades agradables y la debilitación de los músculos.

Psicoterapia dolor crónico

Efectos a nivel social y laboral

La persona también sufre cambios en el área familiar, social y laboral. Ante una situación como la de dolor crónico, es esperable que la vida social y familiar de la persona que lo padece se vea modificada: disminución de actividades, sensación de incomprensión por parte de los demás, etc.

Del mismo modo, es frecuente que la persona tenga que dejar de trabajar o disminuir las horas de trabajo. La persona siente que ya no es útil, que no es tan válida como antes y, además, estos cambios influyen en el ámbito económico. Todo esto se convierte en factores estresantes que aumentan el malestar emocional de la persona y el dolor.

¿Qué papel tiene la psicoterapia?

El abordaje de este problema médico se realiza desde el modelo biopsicosocial. Este modelo establece que no sólo hay que atender a las variables de tipo médico o biológicas, sino que también tienen un gran papel en la modulación del dolor otras variables como las psicológicas y las sociales. Así, se instaura que la mejor forma de trabajar en estos casos es con una intervención multidisciplinar, incluyendo la Psicología.

Como ha comentado anteriormente la psicóloga Ana Claudia Alda, el dolor crónico provoca cambios a nivel psicológico (emocional, cognitivo y conductual) que pueden mantener o aumentar el dolor. El papel de la psicoterapia consiste en ayudar a la persona a la adaptación de esta nueva situación mediante estrategias de afrontamiento eficaces como el afrontamiento activo o la aceptación.

¿Qué intervenciones psicológicas se utilizan en el dolor crónico?

La intervención psicológica que clásicamente se ha utilizado en dolor crónico para conseguir la adaptación de la persona ha sido la Terapia Cognitivo-Conductual.

No obstante, en los últimos años ha aparecido otra aproximación que comienza a tener evidencia en este ámbito, se trata de la Terapia de Aceptación y Compromiso.

1. Terapia Cognitivo-Conductual

Desde esta perspectiva, se trabaja la comprensión de cómo los pensamientos y creencias disfuncionales afectan a las emociones y a las conductas que aparecen ante el dolor.

Buscan cambiar o modificar las creencias y pensamientos desadaptativos y entrenar a la persona en conductas adaptativas en el afrontamiento del dolor mediante el empleo de técnicas como: reestructuración cognitiva, relajación, exposición conductual, entrenamiento en habilidades comunicativas y en resolución de problemas.

2. Terapia de Aceptación y Compromiso

Este tipo de abordaje se centra en la aceptación del dolor para cambiar los patrones de evitación conductual. El terapeuta expone a la persona la aceptación como una forma de afrontamiento activa, que permite la implicación en metas vitales ajenas al ámbito del dolor.

De esta forma, entraríamos en el campo del compromiso. El objetivo es que la persona tenga una vida con sentido, comprometida, a pesar de que el dolor, los pensamientos negativos y las emociones desagradable estén presentes. Es frecuente el uso de metáforas que faciliten la comprensión de lo que está ocurriendo.

Además, se utilizan técnicas conductuales y de relajación como en la Terapia Cognitivo-Conductual como mejora de las habilidades de comunicación, entrenamiento en resolución de problemas y relajación progresiva.

Referencias bibliográficas:

  • Esteve, R. y Ramírez C. (2003). El desafío del dolor crónico. Málaga: Aljibe.
  • González, M. (2014). Dolor crónico y Psicología: actualización. Rev. Med. Clin. Condes, 25(4), 610-617.