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Arte contemporáneo: qué es, características, y movimientos principales

Repasamos qué se considera arte contemporáneo y cuáles son sus características esenciales.

Arte contemporáneo

Actualmente, vivimos en una época caracterizada por la rapidez. No solo aparecen y desaparecen modas en un visto y no visto, sino que también se propagan a la velocidad de la luz, gracias al auge de tecnologías como Internet, las aplicaciones móviles y las redes sociales. El arte contemporáneo, por supuesto, no puede entenderse al margen de esta realidad.

A pesar de que a partir de la segunda mitad del siglo XX ya no podemos hablar de movimientos artísticos como tal, sí que existen una serie de patrones que caracterizan el arte contemporáneo, y que vamos a analizar en este artículo.

¿Qué es el arte contemporáneo?

Se considera como arte contemporáneo aquellas manifestaciones artísticas que se engloban en la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI. La misma palabra, “contemporáneo”, conlleva una continua caducidad y renovación, puesto que, obviamente, de aquí cien años no podremos seguir denominando “arte contemporáneo” al arte actual.

El arte de la contemporaneidad se basa en la inexistencia de movimientos sólidos y representativos, como sí lo fueron los “ismos” de finales del XIX y principios del XX. Así, el arte contemporáneo es un claro hijo de su época, puesto que representa una libertad absoluta de creación. Casi podemos describir una corriente concreta por cada artista existente. Es el triunfo de la individualidad frente a la comunidad.

Aun así, y quizá paradójicamente, podemos distinguir una serie de características comunes, que trataremos en el siguiente apartado.

Características generales del arte contemporáneo

A grandes rasgos, podemos listar 4 características esenciales del arte que llamamos contemporáneo. Veamoslas a continuación.

1. El uso de nuevas tecnologías

Si bien en general toda nueva manifestación artística lleva de la mano una innovación técnica, es cierto que, en el caso del arte contemporáneo, la innovación es una característica básica para fundamentar su propia definición. Por ejemplo, en la gestación del arte flamenco del siglo XV fue muy importante la pintura al óleo, que se inventó en esa época; pero no podemos decir que esta nueva técnica constituyera algo esencial en el nacimiento de este nuevo estilo.

Sin embargo, sí podemos afirmar que las nuevas tecnologías tienen mucho que ver en la formación del arte contemporáneo. Por un lado, la fotografía y el cine, que fueron la base de muchas de las creaciones de las primeras vanguardias del XX; por otro, las técnicas digitales y las redes, imprescindibles para comprender el arte actual.

Así pues, una de los elementos más importantes que caracterizan el arte contemporáneo es el uso y la explotación de las nuevas tecnologías emergentes que, por cierto, ha dado origen al nombre de una de las corrientes más actuales (y también más heterogéneas) del arte de finales del XX y principios del XXI: el New media art o arte de los nuevos medios.

2. La viralidad y el consumo de masas

Otra de las características que fundamentan el arte contemporáneo es la viralidad y el auge del gran consumo o consumo de masas. No podemos entender el arte actual sin vincularlo con la rapidez en las comunicaciones y el acceso del gran público a las creaciones artísticas. Este es un hecho que ya empezó a notarse a principios del siglo XX, con la generalización de los periódicos y revistas y con el crecimiento de la sociedad de consumo; sin embargo, no es hasta la segunda mitad del siglo y, especialmente, a principios del siglo XXI, cuando este fenómeno se ha acrecentado gracias a Internet, los dispositivos móviles y las redes sociales.

Esta extraordinaria viralidad, nunca antes vista, facilita que la creación de un artista de la vuelta al mundo en apenas unas horas (a veces, minutos). Además, los altos índices de consumo que vive la humanidad actual provocan que exista una mayor “necesidad” de arte por parte del gran público, así como un mayor acceso.

3. El desarrollo de las “subculturas”

A finales del siglo XIX, y por primera vez en la historia del arte, aparecieron diferentes corrientes artísticas simultáneas conocidas como los “ismos”. A partir de entonces, la proliferación de corrientes estéticas avanzó cada vez a mayor velocidad, hasta el punto de que, a principios del siglo XX, encontramos vanguardias que se solapan unas con otras en el tiempo.

Esta multiculturalidad y simultaneidad de expresiones artísticas llega a su punto álgido a mediados del siglo XX con la proliferación de las llamadas “subculturas”, es decir, grupos sociales con expresiones culturales propias que se alejan considerablemente de las aceptadas por la “oficialidad”. Es el caso, por ejemplo, de los grafitis y el arte urbano.

4. La progresiva relativización del arte

Por último, pero no por ello menos importante, encontramos una relativización (cuando no banalización) del arte, que empezó a principios del siglo XX con las primeras vanguardias y ha seguido hasta nuestros días.

Durante toda la historia, los movimientos artísticos han tenido como guía una idea de belleza. Obviamente, esta idea ha ido variando a lo largo de los siglos y ha sido muy diferente dependiendo de cuál es la cultura que la emite. Sin embargo, el fenómeno de la negación artística, es decir, de la inexistencia de una estética-guía, es algo absolutamente reciente.

Quizá los primeros en establecer la negación del arte y, por tanto, de una estética, fueron los dadaístas, un grupo de intelectuales desencantados que se erigieron como movimiento en 1916. El movimiento Dadá no fue, por supuesto, la primera vanguardia, pero sí que fue la primera que negó de forma violenta y absoluta la creación artística.

Unos pocos años antes, los futuristas proponían una estética, un ideal de belleza, en este caso basado en la velocidad y el progreso. Eran transgresores en cuanto a la forma, pero en ningún caso negaban la existencia del arte. De hecho, hablaban de la “belleza de un coche de carreras a toda velocidad”. Los dadaístas, sin embargo, rompían con todo ideal. Sin saberlo, estaban sentando las bases del futuro arte contemporáneo.

La era de la “postmodernidad”

El arte contemporáneo fundamenta su discurso no ya en la transgresión (esto ya lo habían hecho las vanguardias), sino en la ruptura con el concepto mismo de creación y de autor. Se establecen preguntas acerca de la autoría, la validez del punto de vista del artista, la originalidad y el valor mismo de la obra de arte. Es lo que se ha venido llamando la “postmodernidad”.

Esta ruptura con las formalidades artísticas lo hacen entrar en franca contradicción, puesto que, al mismo tiempo que cuestionan la validez de las galerías de arte, las fundaciones, los artistas, etc., se valen de todo ello para legitimarse. ¿Legitimarse, por qué? Porque en la era de la postmodernidad, cualquier objeto puede ser considerado una obra de arte, por lo que necesita de una institución con suficiente autoridad y prestigio que la avale como tal.

Algunos de los movimientos de arte contemporáneo

A continuación vamos a repasar algunos de los movimientos más importantes del arte contemporáneo, desde su aparición en los años 60 hasta la actualidad.

1. El “pop art”

Surgido en la década de 1960 de la mano de artistas tan importantes como Andy Warhol, el “pop art” o arte popular reinventaba los objetos de consumo cotidiano y los convertía en objetos de arte. Así, cualquier elemento del día a día era susceptible de ser una obra de arte y, además, y gracias a la mejora de las técnicas de reproducción, cualquier hogar podía permitirse acceder a ellos. Era el alba del arte como objeto de consumo.

2. El “op art”

La denominación es la abreviatura de optical art, es decir, arte óptico. El término fue acuñado por la revista Time Magazine en 1964, y hacía referencia a los artistas que jugaban con las ilusiones ópticas para dinamizar sus creaciones. A pesar de que el “op art” tuvo su época de esplendor en la década de 1960, podemos encontrar su génesis en movimientos de vanguardia anteriores, especialmente en el surrealismo. Solo hay que recordar a Dalí y sus “imágenes-paranoicas”, como él mismo las denominaba, que hacían ver al ojo elementos que, en principio, no estaban representados en el cuadro.

3. El arte “psicodélico”

La riqueza creativa de los años 60 del siglo XX se manifiesta en todos estos movimientos que adquirieron un gran impulso durante estos años de manifestaciones, el movimiento hippie y el nacimiento de las contraculturas.

En concreto, el llamado arte “psicodélico” tiene mucho que ver con el auge del consumo de sustancias alucinógenas como el LSD (de hecho, esta corriente también recibe el nombre de arte “lisérgico” en “honor” de esta droga de diseño), y su estética recoge los estados alterados de conciencia producidos por su consumo. Así, el arte “psicodélico” presenta fractales y colores vivos y brillantes, así como efectos ópticos y fosfénicos (sensación de ver manchas de luz cuando se estimula adecuadamente la retina).

4. El “body art”

Se trata de la creación artística que utiliza el cuerpo humano como soporte. Así, se forman patrones estéticos a través de pintura, piercings o tatuajes, y fue particularmente popular en la década de 1970.

5. Los graffiti

La década por excelencia de los graffiti fue la de 1980. Se trata de un arte completamente libre (y, la mayoría de las veces, ilegal) que utiliza superficies públicas para su expresión. Generalmente se trata de composiciones de palabras con mensaje, pero también encontramos pintura figurativa de gran calidad. Habitualmente, estas representaciones se realizan mediante la técnica del aerosol.

6. Arte “pobre”

A finales de 1960 surgió un movimiento de artistas italianos que reivindicaban el arte fabricado con materiales “pobres”, es decir, de uso cotidiano y bajo o nulo coste. El artista “povera” creaba sus obras con madera, arcilla, hojas, telas, rocas y otros materiales que, en general, podían encontrarse en la naturaleza o en el paisaje urbano.

7. Hiperrealismo

En contra de lo que mucha gente cree, el arte contemporáneo no se fundamenta solamente en lenguajes absolutamente novedosos. Por ejemplo, en los últimos años ha obtenido especial trascendencia el llamado hiperrealismo, una expresión artística que imita la realidad con precisión milimétrica, de un modo absolutamente fotográfico.

8. New media art

Es el arte que hace uso de las tecnologías más punteras para desarrollarse y para acceder al público. El medio preferido de estos artistas es, por supuesto, Internet. El new media art o arte de los nuevos medios interactúa con el espectador, se apropia de obras ya existentes y realiza sus creaciones en colaboración con otros artistas. Algunos ejemplos son el arte interactivo y el metaverso.

  • Chipp, H.B. (1995). Teorías del arte contemporáneo. Fuentes artísticas y opiniones críticas, ed. Akal.
  • De Micheli, M. (2004). Las vanguardias artísticas del siglo XX, Alianza Editorial.
  • Vettese, A. (2013). El arte contemporáneo, ed. Rialp.
  • Wallis, B. (2001). Arte después de la modernidad. Nuevos planteamientos en torno a la representación, Ed. Akal.

Periodista

Licenciada en Humanidades y Periodismo por la Universitat Internacional de Catalunya y estudiante de especialización en Cultura e Historia Medieval. Autora de numerosos relatos cortos, artículos sobre historia y arte y de una novela histórica.

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