Con frecuencia utilizamos los términos igualdad y equidad como sinónimos, o bien pensamos que significan lo mismo pero con matices. No obstante, son ideas diferentes con implicaciones diferentes a nivel social.

Aunque ambos términos son dimensiones de la justicia social, lo cierto es que hay diferencias entre igualdad y equidad, las cuales vamos a ver más a fondo a lo largo de este artículo.

Diferencias entre igualdad y equidad: ¿cómo distinguir entre ambos conceptos?

Las palabras igualdad y equidad suelen encontrarse conjuntamente, con lo cual no es de extrañar que mucha gente tienda a confundirlas, pensando que o bien significan exactamente lo mismo o bien tienen una definición similar con ciertos matices. Realmente ambas palabras hacen referencia a conceptos que, si bien está relacionados, no implican lo mismo y, de hecho, a nivel social implican diferentes consecuencias.

¿Qué es la igualdad?

La igualdad implica tratar a todas las personas por igual ante la ley, sin discriminar ni ofrecer privilegios a nadie. Es decir, un trato igualitario es aquel en el que se da a todo el mundo lo mismo sin importar sus diferencias como pueden ser el género, la raza, el estatus socioeconómico o cualquier otra característica diferenciadora.

La igualdad es un derecho humano, y está establecido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en 1948. En esa declaración los estados soberanos se comprometen a ofrecer a sus ciudadanos un trato igualitario ante las leyes, tanto para acceder a sus derechos como para hacer cumplir sus obligaciones.

¿Qué es la equidad?

La equidad es entendida como el principio o disposición a darle a todo el mundo el mismo trato ante la ley, sin discriminación, pero considerando su situación específica y sus necesidades. Es decir, dentro de la equidad estaría la idea de igualdad, pero teniendo en cuenta que no todo el mundo tiene la misma suerte y que, a veces, ofreciendo el mismo trato se sigue siendo injusto para con las personas más desafortunadas.

En la idea de equidad se pretende ser justo o impartir justicia, pero teniendo en cuenta que cada quien es diferente, tanto para bien como para mal, y que los seres humanos, aunque merecedores de los mismos derechos, tenemos necesidades individuales o vivir situaciones diferentes, en las cuales sea necesario un trato específico.

El caso del partido de béisbol

Para ver claramente las diferencias entre igualdad y equidad, vamos a poner como ejemplo gráfico una imagen que se ha popularizado mucho en los últimos años, la cual permite comprender muy rápidamente estas dos ideas y en qué se diferencian. La imagen, popularizada por las redes sociales, es la de tres personas con distintas alturas que intentan ver un partido de béisbol detrás de una valla. Hay una persona alta, una persona de estatura mediana y una de estatura pequeña.

De primeras, y sin tener ningún tipo de ayuda ni apoyo, la única persona que consigue ver el partido es la alta, dado que su altura supera a la de la valla. La persona mediana tiene dificultades y tiene que ponerse de puntillas para poder captar algo, aunque no lo consigue. La más desafortunada es la persona baja, dado que ni de puntillas puede ver nada del partido. Esta primera situación representa la injusticia social cuando no se interviene.

Acto seguido, tenemos una imagen que trata de representar la igualdad. Alguien les ha dado a estas tres personas tres cajas de madera iguales, una para que cada una de ellas se ponga encima. La persona alta ahora está todavía más por encima de la altura de la valla, mientras que la mediana por fin consigue ver bien el partido. Lamentablemente, la persona baja, aunque se ha puesto encima de su caja, no consigue ver nada: no se le ha dado suficiente como para poder estar a la misma altura, pese a que el trato ha sido igualitario.

Finalmente, tenemos la imagen que representa la equidad. En este caso se tienen en cuenta que las tres personas no son iguales, aunque tienen el mismo derecho a ver el partido. Para conseguir que lo puedan ver se reparten cajas, pero no tocan a una para cada una. La persona alta no necesita ninguna caja, dado que ya ve el partido sin ayuda. La persona mediana va a necesitar una caja para poderlo ver, pero la persona baja necesita dos cajas para conseguirlo.

Ahora las tres personas puede disfrutar del partido porque se han puesto a la misma altura. Cierto que el reparto de cajas no ha sido el mismo, porque a uno le ha tocado más cajas que a los otros dos. Sin embargo, dado que el resultado es el mismo, que las tres personas puedan ver el partido estando en la misma altura, se trata de una medida que contribuye a la justicia social, dado que todos reciben el mismo derecho, en este caso ver el partido de béisbol.

En base a este ejemplo, podemos entender que la principal diferencia entre igualdad y equidad es que la primera implica impartir justicia a todos los ciudadanos de manera uniforme, mientras que la segunda se pretende dar un trato justo a todo el mundo, pero teniendo en cuenta sus diferencias y situaciones excepcionales. En la equidad no se compromete el sentido de imparcialidad, pero sí que se comprende que no todo el mundo ha nacido igual y, por tanto, un trato demasiado igualitario implicaría injusticia social.

Ejemplos de igualdad

A continuación veremos algunos ejemplos de igualdad, muy mencionados en los movimientos sociales y promotores de la defensa de los derechos humanos.

Igualdad de género

La igualdad de género es una idea que defiende la equivalencia de los hombres y las mujeres en el disfrute de los mismos derechos. Es decir, se está en contra de que tener un género u otro sea motivo de disfrute de privilegios y ser víctima de discriminación. El género no debería ser un impedimento para tener acceso a las mismas oportunidades.

Esta idea está contemplada en la Declaración de los Derechos Humanos, además de haber sido defendida en otros documentos, como la Convención de los Derechos Políticos de las Mujeres (1954) y la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (1979).

Igualdad de oportunidades

La igualdad de oportunidades es una idea en la que se plantea que todos los seres humanos deberíamos tener las mismas oportunidades para poder desarrollarnos de forma integral.

Aunque en teoría todos los estados, o al menos los que se consideran democráticos, tratan de aplicar este tipo de igualdad, lo cierto es que en la práctica es más difícil de ejercer. Existen desigualdades sociales que impiden que todos podamos partir de una base común.

Por ejemplo, quienes han tenido la suerte de nacer en una familia de clase media alta tienen más posibilidades de disfrutar de una buena educación, recibir repaso en caso de no rendir académicamente y poder permitirse estudios universitarios, tanto de grado como máster.

En cambio, una persona de clase baja, aunque tenga la misma capacidad cognitiva, no se puede permitir el mismo tipo de educación, si tiene dificultades puede que no reciba la ayuda necesaria y, aunque lo valga, no podrá permitirse estudios universitarios.

En el caso de la persona de clase media alta, al haber tenido una vida muy privilegiada con respecto a la de clase baja, es predecible que vaya a conseguir un buen puesto de trabajo, ya sea por inercia o ya sea por su esfuerzo. En cambio, la otra no tendrá esta suerte.

Igualdad social

La igualdad social es una idea que se refiere a poder disfrutar de todos los derechos civiles, económicos, políticos y jurídicos. Dentro de esta igualdad tendríamos derechos como poder tener una casa, poder tener un sueldo, tener derecho al voto y participar en la política, ser igual ante la ley...

Ejemplos de equidad

A continuación veremos algunos ejemplos de equidad.

Equidad de género

La equidad de género es un concepto que se relaciona con el de igualdad de género, pero, aunque el objetivo común es el de que hombres y mujeres puedan disfrutar de los mismos derechos, en la equidad de género se opta por dar un trato preferencial a las mujeres en tanto que, tradicionalmente, han sido el género discriminado.

Así pues hablaríamos de equidad el ofrecer intervenciones dirigidas exclusivamente a las mujeres para que puedan tener el mismo peso social, económico, político y jurídico que los hombres.

Por ejemplo, la equidad de género se consigue cuando se promociona y facilita la incorporación al trabajo de las mujeres, el darles facilidades para alcanzar puestos laborales altos y luchar contra el techo de cristal.

Equidad social

Se entiende por equidad social al conjunto de medidas que se aplican para garantizar que todas las personas tengan acceso a las mismas oportunidades teniendo en cuenta sus diferentes circunstancias.

Por ejemplo, todos los niños tienen derecho a la educación, considerándolos iguales ante la ley en este aspecto. Es decir, ya se viva en el campo o en la gran ciudad, todos los niños y niñas tienen reconocido este derecho. El problema está en que reconocer el derecho no significa que la gente lo pueda disfrutar.

Si bien en los países desarrollados la dicotomía campo-ciudad en materia de educación está muy superada, siendo posible para quienes viven en áreas rurales acudir a la escuela con relativa facilidad, en los países subdesarrollados esto no es así. Vivir en el campo implica tener muchas dificultades para acercarse a la escuela, dado que lo más probable es que la más cercana se encuentre en la ciudad, y no sea fácil ir.

Para conseguir que todos los niños y niñas vayan a la escuela no basta con reconocer este derecho. Se deben movilizar los recursos necesarios para que las personas que viven en entornos menos favorecidos, en este caso el campo, puedan ir a las escuelas. Dos buenas medidas para conseguir tal propósito serían construir más escuelas en áreas rurales y habilitar transporte escolar para que puedan ir a clase.

Referencias bibliográficas:

  • Villegas-Arenas, G. y Toro-Gaviria, J. A. (2010). La igualdad y la equidad: dos conceptos clave en la agenda de trabajo de los profesionales de la familia. Revista latinoamericana de estudios de la familia, 2. 98-116.
  • Restrepo R., Dalia. (1999). Desigualdad de género, privilegios y derechos culturales en Caldas. ICFES. Bogotá: División de procesos editoriales, Secretaria General - ICFES.
  • Fernández-Enguita, M. (2001). Igualdad, equidad, solidaridad. Educação & Sociedade, 22(76), 278-294. https://dx.doi.org/10.1590/S0101-73302001000300015