Animia: características, causas de este síntoma y tratamiento

Veamos las características de la animia, alteración asociada al Parkinson y a la depresión.

Animia

Se dice que la cara es el espejo del alma. A través de la cara, o mejor dicho las caras, podemos expresar emociones y estados de ánimo: la risa, la tristeza, el enfado y la mayoría de sentimientos son visibles en nuestro rostro. Usamos distintas expresiones faciales para adaptarnos a las situaciones comunicativas, sea de forma consciente o no, mostramos los sentimientos que consideramos adecuados o nos interesan dependiendo del lugar y el ambiente en el que nos encontremos.

A esta capacidad de cambiar de cara se le denomina rostro social. Algunas personas no pueden expresar emociones a través de la cara. Esta condición se conoce como animia, y suele aparecer en algunos pacientes de esquizofrenia catatónica o diagnosticados con depresión mayor, además de ser un síntoma común en la enfermedad de Parkinson.

Un gran porcentaje de personas con la enfermedad de Parkinson presentan gran dificultad o la incapacidad total de usar expresiones emocionales en su comunicación e interacciones. Se desconoce la relación de la animia con otros síntomas que afectan a los músculos.

La animia es un trastorno motor que afecta a todos los músculos de la cara. Los cambios en el lenguaje corporal, combinados con la reducción de la expresión facial y los impedimentos del habla, pueden dificultar la comunicación y causar problemas en las relaciones sociales de las personas que padecen esta condición.

En este artículo hablaremos de la animia, sus principales eectos, causas y posibles tratamientos.

¿Qué es la animia?

La animia puede ser definida como la ausencia disminución de expresar emociones. Esta condición puede aparecer como síntoma de la esquizofrenia, en algunos pacientes melancólicos y es común en la enfermedad de Parkinson. A esta condición se la denomina también cara de piedra o cara enmascarada. El término científico para referirse a la animia es hipomimia.

Tenemos un total de 42 músculos faciales. Estos músculos se utilizan para mostrar multitud de estados emocionales y sentimientos distintos, a menudo esto ocurre sin que seamos realmente conscientes de ello.

El control del movimiento se ve afectado en todo el cuerpo en las personas que padecen la enfermedad de Parkinson. Esto incluye los músculos faciales que se necesitan para mostrar emociones. En algunos pacientes de Parkinson y a medida que avanza la enfermedad, los distintos músculos de la cara van perdiendo capacidad de respuesta: presentan rigidez y tardan en reaccionar, lo que hace que la expresión de la persona parezca inexpresiva y falta de emoción.

La afección implica una desconexión entre pensamiento y sentimiento, hace que el rostro se vea diferente de lo que realmente las personas están sintiendo, pensando o diciendo. Los pacientes con la enfermedad de Parkinson pueden parecer desinteresados o incluso indiferentes, cuando en realidad esto no es cierto. También puede parecer que no muestran emoción alguna o a veces transmiten la sensación de estar enfadados.

Todo esto puede ser fuente de problemas en las relaciones sociales con extraños y también en el entorno cercano, que a la larga pueden derivar en dificultades psicológicas internas. Es complicado para estos pacientes perder la capacidad de expresar amor u otras emociones a su familia o círculos más próximos. La persona puede presentar dificultad para reconocer la expresión de sus propias emociones en el espejo.

En el caso de los pacientes de esquizofrenia catatónica o diagnosticados con depresión mayor, la animia no afecta de forma problemática a su estado psicológico. Las personas no son conscientes de la pérdida de expresión facial que padecen, en estos pacientes pesan más otros síntomas psicológicos y alteraciones del estado de ánimo derivados de su condición patológica.

La animia puede diferir en su expresión de una persona a otra, según la gravedad de la afección subyacente. Los síntomas físicos asociados pueden causar que las personas tengan problemas para expresarse y mantener las relaciones con los demás. Algunos tratamientos pueden ayudar a mejorar el rango de movimiento de los músculos.

¿Cómo se manifiesta este síntoma?

El Parkinson es un trastorno del sistema nervioso que provoca deterioro cognitivo. La enfermedad de Parkinson, así como todos sus manifestaciones, incluida la animia, aparecen de forma progresiva y se describen una serie de fases. No todos los pacientes de Parkinson presentarán pérdida de expresión facial, aunque sí la mayoría.

A medida que avanza la animia, los ojos del paciente parecen más abiertos y la cara comenzará a exhibir movimientos anormales, acompañada de rigidez facial. La expresión de la cara es seria, incluso inexpresiva, cómo si fuera de caucho. Además, muchos pacientes con animia desarrollan bradicinesia, sus músculos reaccionan más lento de lo normal y tardan en moverse.

Poco a poco, con la pérdida de movimientos, va desapareciendo también la capacidad de mostrar emociones básicas, los pacientes ya no pueden sonreír o levantar las cejas para indicar sorpresa. Las etapas más avanzadas de la enfermedad pueden afectar a la deglución y la posibilidad de comunicarse de manera efectiva.

Si bien es posible que en las primeras fases los pacientes de Parkinson no tengan problemas para reconocer o sentir sus propias emociones, en las etapas más graves puede resultar difícil transmitir, pero también comprender lo que otros sienten a través del rostro.

¿Qué causa la animia?

En la actualidad, se desconoce el motivo exacto que provoca la aparición de la animia. En el caso de la enfermedad de párkinson, esta condición afecta las vías motoras del cerebro, y se ha sugerido que podría deberse a la pérdida de células en la sustancia gris de la región cerebral. La hipomimia ocurre en el 70% de los pacientes de Parkinson.

Cuando las terminaciones nerviosas que producen dopamina se desgastan o se rompen, ya no se producen mensajeros químicos, como la dopamina. Esto resulta en la pérdida de la capacidad de controlar la función motora. La dopamina ayuda a controlar los movimientos musculares, y sin suficiente dopamina, la regulación del movimiento se ve afectada. La falta de esta sustancia afecta a los músculos de la cara, así como a los de todo el cuerpo.

Varias formas importantes en que la enfermedad de Parkinson puede afectar los músculos faciales incluyen:

  • Aparición de rigidez muscular: que puede impedir sonreír o levantar las cejas.
  • Desarrollo de bradicinesia: la disminución de la velocidad de movimiento puede hacer que parezca que una persona no tiene respuestas faciales visibles, lo que podría dificultar la interpretación precisa de una conversación.
  • Pérdida de control de los movimientos autónomos: La capacidad de mover involuntariamente la cara puede verse significativamente afectada por la enfermedad de Parkinson. Estos movimientos pueden ocurrir debido a estímulos emocionales u otras razones.
  • Alteración del estado de ánimo: La depresión y la apatía que ocurren frecuentemente junto a la enfermedad pueden afectar la apariencia del rostro de la persona.
Qué es la animia

Tratamiento

Como hemos visto, la animia suele ser un síntoma frecuente de la enfermedad de Parkinson. El tratamiento de la enfermedad requiere un enfoque multidisciplinar que incluye: tratamiento farmacológico combinado con fisioterapia, logopedia, técnicas de control de voz y comunicación.

Tratamiento farmacológico

Algunos medicamentos, que se utilizan en la enfermedad de Parkinson para tratar los problemas motores y ampliar el rango de movimiento, pueden ayudar a reducir también los síntomas de la animia como la rigidez facial.

El principal tratamiento farmacológico para el párkinson es la Levodopa, que ayuda al cerebro a producir dopamina, y combatir el déficit asociado a la pérdida de sustancia gris. Se ha demostrado la utilidad de este medicamento en la reducción de los síntomas de la pérdida de expresión facial. Normalmente, la Levodopa se combina con otros medicamentos para reducir sus efectos secundarios.

Otros fármacos pueden estimular la producción de dopamina u otras sustancias químicas neuronales en el cerebro agonistas de esta, es decir, que ayudan a aumentar su producción. Entre los que se incluyen algunos inhibidores que se utilizan para tratar la depresión.

Fisioterapia y logopedia

La fisioterapia y algunas técnicas también pueden ayudar a reducir la rigidez muscular y con el control de temblores. Otra opción de tratamiento altamente recomendado es la logopedia. Un terapeuta del habla puede ayudar con los problemas para tragar y otros síntomas derivados de la animia.

Técnicas de control de voz

Técnicas de control de voz pueden ayudar a las personas con Parkinson a hablar con mayor claridad o aumentar el tono. El proceso incorpora trabajo específico de voz y las articulaciones, así como otros comportamientos relacionados con el habla.

Técnicas de comunicación

Se puede intentar mejorar la comunicación directa con el círculo cercano, explicando la enfermedad y sus efectos en las expresiones faciales y permitiendo que otros hagan preguntas sobre las propias emociones. Participar en actividades creativas y físicas también puede ayudar a combatir la animia.

Todos los tratamientos explicados se realizan de forma conjunta. Es más que aconsejable también realizar algún tipo de terapia para enfrentarse a la animia y sobre todo en el caso del párkinson al diagnóstico y desarrollo de la enfermedad.

  • Goetz CG, et al. (2008). MDS-UPDRS The MDS-sponsored revision of the Unified Parkinson’s Disease Rating Scale.
  • Mair S. (2020). How does facial masking affect people with Parkinson’s?
  • Marneweck M, et al. (2014). Voluntary control in facial musculature in Parkinson’s disease.
  • Phinney, K. (2017). How facial masking influences perception and relationships.
  • Ricciardi L, et al. (2020). Hypomimia in Parkinson’s disease: An axial sign responsive to levodopa.

Valentín Elorza es estudiante de Medicina en la Universidad de Lieja y Graduado en Ingeniería Multimedia por la Universidad Ramón Llull. Trabajó varios años como programador web, pero siguiendo la máxima de "ahora o nunca", decidió dejar su querida Mallorca y mudarse a Bélgica para estudiar Medicina. Es redactor en MédicoPlus, AZ Salud, Estilo Next y Psicología y Mente.

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