Un proceso de integración en la comunidad.

Muchas personas sufren a lo largo de su vida alguna circunstancia, o bien realizan alguna acción, que les lleva a perder la libertad y a ver recortado su contacto con la comunidad. Si esta privación se produce durante largo tiempo, o los motivos para ello se derivan de un mal ajuste con la sociedad, puede ser necesario un proceso de reinserción social.

Dicho proceso es algo complejo y en ocasiones su efectividad es tema de controversia. Pero, ¿qué es?. A lo largo de este artículo vamos a hablar sobre el concepto de reinserción social, ámbitos en que puede requerirse y factores que pueden tanto dificultar como facilitar su éxito.

¿Qué es la reinserción social?

Se entiende por reinserción social al proceso mediante el cual un individuo que por algún motivo ha abandonado o sido privado de libertad y de vinculación y participación para con la sociedad intenta volver a formar parte de la comunidad.

Se trata de un procesos sistemático que buscan corregir y modificar todos aquellos elementos que han podido contribuir a que se genere dicha pérdida de libertad, e impedir y prevenir su recurrencia. Dicho de otro modo, se busca la readaptación a la sociedad de tal modo que se corrijan los errores o elementos que lo llevaron a delinquir o a padecer la privación de contacto con el medio.

Ámbitos y tipos de población que precisan reinserción

Generalmente hablamos de reinserción social en el ámbito penitenciario, en el caso de sujetos que han cometido delitos o crímenes por los cuáles han sido juzgados y condenados a prisión.

De hecho, técnicamente la propia condena de privación de libertad tiene un propósito teóricamente centrado en la prevención de reincidencia y reinserción social, además de retribución de los daños generados y la protección de los ciudadanos y el propio sujeto.

En este caso el proceso de reinserción social incluye una gran variedad de intervenciones, tanto a nivel terapéutico (en el caso de que lo precisen) como a nivel de formaciones que le permitan participar en la sociedad una vez termina su condena, que mejore su situación y aumente la prosocialidad y vinculación positiva con el medio a la par que busca reducir las posibilidades de reincidencia en la conducta criminal.

Pero no solo se reinsertan en sociedad las personas convictas y que han sido condenadas penalmente. Todo aquel que haya sido privado de libertad por algún motivo puede llegar a necesitar de un proceso de reinserción social. En este sentido pueden requerirlo personas que hayan sido ingresados en un hospital psiquiátrico o que hayan sido víctimas o testigos de eventos traumáticos, como secuestros o atentados.

En los programas de reinserción social suelen incluir formación y talleres a nivel ocupacional, programas de terapia para diferentes problemáticas psiquiátricas o para la prevención de comportamientos antisociales, orientación laboral y acompañamiento. También pueden incluir intervenciones familiares, formaciones para preparar al sujeto para la vida en libertad, asociación y vinculación con recursos comunitarios.

El entrenamiento en habilidades es habitual, incluyendo las sociales o las de búsqueda de empleo. También áreas como la sanitaria, el ocio o la formación académica son elementos a tratar.

Aspectos que facilitan reinsertarse en sociedad

Reinsertarse en sociedad es complejo, especialmente en aquellas personas que han sido privadas de libertad durante mucho tiempo o que tienen dificultades de ajuste psicosocial. Sin embargo, existen factores que pueden facilitar el proceso.

Uno de los principales factores que favorecen el éxito a la hora de reinsertarse puede encontrarse en la propia voluntad de cambiar del sujeto, además de la presencia de facultades cognitivas suficientes para comprender los propios actos y sus consecuencias y la concienciación respecto a la necesidad de cambio.

Otro de los mayores predictores de éxito se encuentran en la presencia de motivaciones personales y metas vitales. Dichas metas pueden incluir la recuperación de relaciones familiares (destacando especialmente la de los hijos), conseguir trabajo y estabilidad o cambiar por completo su vida. En el caso de sujetos convictos, la propia recuperación de su vida y la evitación de volver a verse privados puede ser un objetivo per se.

La presencia de apoyo social, la ausencia de conflictos con la familia y la percepción de apoyo por parte de esta son otros factores muy relevantes, siempre y cuando sean un apoyo en el cambio y no realicen actos de saboteo o sean fuerzas contrarias a la modificación del comportamiento. La presencia de una pareja es también por lo general positiva, siempre y cuando no se trate de una relación desigual en que exista una relación de dominancia/sumisión o existan vejaciones o malos tratos

Otros factores a tener en cuenta y que se han visto asociados a una mayor facilidad para la reinserción son los niveles socio-educativos medio-altos, la ausencia de consumo de sustancias o de problemáticas de salud mental no tratadas, la falta de tratamiento o intentos de reinserción previas, la no existencia de antecedentes al suceso que ha generado la privación de la libertad y no haber reincidido previamente en la conducta delictiva.

Elementos que pueden dificultar la reinserción

Por otro lado, también existen factores que hacen más complicado reinsertarse. Uno de los principales es la ausencia de capacidad de autocrítica o la falta de concienciación de la necesidad de un cambio. La falta de empatía también representa una gran dificultad, así como la falta de responsabilidad personal y visión de futuro.

La falta de apoyo social o un entorno facilitador de la conducta delictiva o potenciadora de la causa de privación de libertad son también aspectos que pueden perjudicar la reinserción. La falta de recursos para introducir cambios, especialmente en lo que respecta a lo personal y cognitivo, así como la falta de metas vitales o de expectativas para lograr el cambio pueden complicar el proceso.

Otro de los elementos que pueden llegar a hacer difícil la reinserción social puede ser precisamente uno de los causantes de que precisen de dicha reinserción: el consumo de drogas. Dicho consumo es uno de los factores que pueden hacer que fracasen las medidas reinsertivas en contextos como el de las prisiones, mas si se tiene en cuenta el tratamiento de la dependencia y se implementan medidas psicoeducativas para provocar un cambio.

En el caso de sujetos consumidores, el tipo de sustancia y el tiempo de abstinencia son también elementos a considerar a la hora de tratar su reinserción a lo largo del tiempo. Por lo general esta puede tardar más en policonsumidores o dependientes a la heroína, mientras que los usuarios dependientes a drogas “blandas” tienden a ser reinsertables con mayor prontitud. Eso sí, siempre y cuando exista un compromiso con el cambio y un proceso terapéutico detrás. También el estado general de salud previo a la retirada o privación de libertad.

En lo que respecta a sujetos con trastornos mentales severos y que han precisado hospitalización, también cabe tener en cuenta el número de ingresos previos o la vivencia de situaciones como abusos sexuales o intentos de suicidio. Todo ello puede afectar negativamente o hacer más prolongado el proceso mediante el cual el sujeto deberá pasar si quiere volver a formar parte de la comunidad.

¿Todo el mundo se reinserta?

Por norma general, se calcula que al menos en España alrededor de un 69-70% de los presos consiguen reinsertarse con éxito en la sociedad sin volver a reincidir en la conducta que les llevó a prisión, algo que sin embargo deja en un tercio al número de convictos que sí lo hace. En este sentido, los programas de reinserción social pueden ser de utilidad en una gran variedad de sujetos, si bien a menudo se ha criticado la existencia de pocos programas y la presencia de unos recursos excesivamente limitados para llevarlos a cabo con éxito.

Sin embargo existen casos cuya reinserción suele ser mucho más complicada, revistiendo las técnicas actuales un éxito relativo. En este sentido destacan especialmente los sujetos con psicopatía, a los cuales con frecuencia se les ha considerado imposibles de reinsertar al carecer de empatía (a pesar de que otros estudios parecen señalar que sí es posible el cambio en diversos factores).

Otro de los sectores que peor pronóstico tiene es el de los agresores sexuales sistemáticos, siendo uno de los sectores con mayor probabilidad de reincidencia. Por lo general, además, a mayor nivel de reincidencia menor efectividad de las medidas reinsertivas.

En lo que respecta a los sujetos con trastornos mentales, adicción a sustancias o víctimas de eventos traumáticos el éxito de la reinserción puede ser muy variable dependiendo del caso, si bien por lo general puede ser también altamente exitosa siempre y cuando se lleve a cabo un proceso terapéutico adecuado y que este sea seguido por el sujeto.

Referencias bibliográficas:

  • García García, J. (1999). Modelo de reinserción social y tratamiento penitenciario, Drogodependencias y Justicia penal (pág. 308). Madrid: Ministerio de Justicia.
  • González, L.M. (2010). Reinserción social, un enfoque psicológico. Derecho y Realidad, 16.
  • Menéndez C. y García, E. (2018). Características predictoras de éxito en la reinserción social de personas drogodependientes. Pedagogía Social. Revista Interuniversitaria, 32: 107-125. Tercera Época.