Seguramente, alguna vez te habrás preguntado qué es la autoestima y qué tiene que ver con la persona y sobre todo con los problemas de adicción. Pues la respuesta es "mucho". De hecho, la autoestima está directamente relacionada con nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y nuestra propia percepción acerca de quiénes somos.

A veces puede ser más o menos fácil determinar si tu autoestima se encuentra en algún nivel concreto. Sin embargo, es muy posible que, incluso si la tienes por las nubes, en realidad esté en un nivel bajo, pero que te niegues a verlo y trates de compensarlo. Las adicciones suelen generar un bajo nivel de ánimo, y eso puede hacer que la autoestima se derrumbe.

¿Está afectada mi autoestima?

Para saber medir algo es necesario tener consciencia de qué es lo que medimos. Ahora bien, a continuación te dejamos algunas preguntas para que puedas dilucidar cuál es el nivel de tu autoestima:

  • ¿Crees que mereces que te quieran?
  • ¿Tienes algo positivo que puedes aportar para los demás?
  • ¿Sientes satisfacción contigo?
  • ¿Cómo es tu actitud hacia ti?
  • ¿Crees que eres capaz de hacer las cosas igual de bien que los demás por lo menos?

Si tu respuesta ha sido “Sí” a la mayoría de las preguntas, se puede decir que tienes la autoestima saludable. En caso contrario, sería bueno que aprendas a apreciarte, y si es necesario, que busques ayuda especializada para ello. Pero además, si sufres alguna adicción y las respuestas han sido afirmativas no dudes que pedir asesoramiento es lo mejor que puedes hacer.

Es muy común en personas adictas la negación del problema por falta de aceptación y la resistencia al tratamiento para la recuperación. De todos modos, si has llegado hasta aquí estás a un paso de cambiar de vida, para saborear la libertad y el bienestar, contigo mismo y con tus seres queridos. Confía en los expertos y no esperes más para salir del laberinto adictivo, independientemente de la respuesta a estas preguntas. El autoengaño característico de la adicción siempre intenta camuflar la realidad de cómo te percibes realmente.

Algunas claves acerca de la autoestima

Debes saber que en la autoestima influyen muchos factores que pueden llegar a ser determinantes. Básicamente, en la autoestima influyen factores externos e internos.

Cuando hablamos de factores externos, nos referimos a nuestra relación personal y familiar con otras personas, cómo nos han tratado, qué mensajes nos han transmitido y la confianza que han puesto en nosotros como individuos. Es decir, en el caso de que hayan depositado esa confianza, nos hayan hecho ver nuestros aspectos positivos y minimizado nuestros defectos, la autoestima será alta. Sin embargo, si la circunstancia ha sido la contraria (demasiadas críticas, juicios y exigencia), seguramente nuestra autoestima estará por los suelos.

Es importante señalar que solamente si tienes un nivel de autoestima razonablemente saludable podrás ayudar a otra persona a mejorarla. Es lógico pensar que si la tuya está baja, no puedas ensalzar las virtudes de otro, ni siquiera verlas. Es un círculo vicioso que hay que romper.

Respecto a los factores internos, la genética tiene mucho que decir. Existen muchos estudios que sugieren que los rasgos de nuestra personalidad tienen mucho que ver con cómo nos vemos nosotros mismos. Las personas que tienden a estar deprimidas o a sufrir ansiedad, por lo general, tienen más difícil el hecho de aceptarse tal y como son y evaluarse de manera positiva. Por esta razón, estas personas van a tener que hacer un esfuerzo grande para lograr que su autoestima esté en unos niveles saludables.

Así pues, y para concluir, diremos que la autoestima es la conjunción de ambos aspectos, herencia genética y factores externos. Esto es lo que determina el nivel real.

¿Por qué hay que tener la autoestima saneada?

A esta pregunta se puede responder que gracias a la autoestima, podemos conseguir tres beneficios principales para nuestra salud mental.

En primer lugar, contar con una buena autoestima nos permite hacer frente de mejor forma a las dificultades que encontramos en la vida. Al percibirnos nosotros mismos de manera positiva, somos más capaces de confiar en nosotros mismos para superar esos obstáculos. Seremos más resolutivos.

En segundo lugar, tendremos la capacidad de seguir avanzando en pos de nuestros objetivos con más posibilidades de conseguirlos. Estaremos creyendo en nosotros mismos y eso nos dejará acercarnos a lo que deseamos de una forma más sincera y más realista. Nos hará más capaces.

Las relaciones con los demás serán más saludables. La autoestima alta nos permitirá evitar las relaciones tóxicas y dependientes en exceso. Seremos capaces de escoger a quién queremos en nuestras vidas y el contacto con ellos será el que queramos tener. Seremos más felices.

¿Cómo podemos conseguir una buena autoestima si sufrimos alguna adicción?

Para ayudarte a que te quieras un poco más, desde Fromm Bienestar queremos proporcionarte algunas ideas que te pueden servir. Es importante que las trabajes a diario, basta con unos minutos para ello.

1. Eres una persona única

Nadie es como tú, y por eso no hace falta que siempre te estés comparando con los demás.

2. Ten tu propio criterio y no creas lo que dicen de ti a ciegas

Es necesario cuestionarse, pero hay que identificar los límites y sobre todo el medio adecuado para hacerlo. La terapia individual y grupal son muy eficaces.

3. Todo lo que has conseguido tiene un gran valor, no lo olvides nunca

Pero a veces puede aparecer simultáneamente sufrimiento, ansiedad o malestar. Por ello es importante supervisar tus metas y objetivos en base a otros parámetros personales e íntimos.

4. Es normal equivocarse y por eso tienes que ser tolerante, pero no con los demás, sino contigo

Todos nos equivocamos, y a veces el hecho de ser conscientes de nuestros errores daña nuestra autoestima y por eso intentamos esconderlos o pasar de largo sin analizar cómo hacerlo mejor la próxima vez, asumiendo la equivocación desde el aprendizaje.

5. Ten paciencia

No pretendas conseguir tu objetivo en poco tiempo. Es un proceso, y tiene su duración. Cada persona funciona de diferente manera, y por eso los tratamientos son individualizados y adaptados a cada caso.