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Suicidio en personas mayores: características y señales de alerta

Estas son las señales de alerta que ayudan a identificar y prevenir el suicidio en personas mayores.

Suicidio en personas mayores

Según fuentes como la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el mundo se producen cada año más de 800.000 muertes por suicidio. En España, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE), el suicidio es la primera causa de muerte no natural en España, por encima incluso de los accidentes de tráfico.

Por ello, es necesario que se instaure un plan de prevención para ayudar a las personas que lo necesiten, siendo especialmente vulnerables los jóvenes (entre 14 y 30 años) y las personas mayores, siendo este último un grupo muy vulnerable y en el que han aumentado notablemente el número de casos de suicidio.

Es por ello que a continuación hablaremos del suicidio en personas mayores, explicando los factores de riesgo y algunas pautas de prevención.

Características del suicidio en personas mayores

El suicidio siempre ha sido un tema del que se procura hablar poco, llegando a ser un tema tabú dentro de la sociedad, a pesar de que es hoy en día la principal causa de muerte no natural, superando a los accidentes de tráfico.

Hay algunos datos desalentadores relacionados con el suicidio en personas mayores, como los siguientes:

  • El número de suicidios en personas mayores ha aumentado en los últimos años.
  • Entre los suicidios producidos en España, un alto porcentaje fueron personas mayores de 60 años.
  • En los casos de suicidio en personas mayores, había un alto diagnóstico del Trastorno Depresivo Mayor.
  • El 15% de los ancianos con depresión llega a suicidarse.

Los factores más característicos del suicidio en personas mayores son los que se citan a continuación:

  • Llevan a cabo menos intentos de producirse autolesiones que otras personas jóvenes.
  • Cuando tienen la intención de suicidarse, utilizan métodos más letales que las personas jóvenes.
  • Suelen reflexionar y premeditar detenidamente antes de llevar a cabo el suicidio.
  • Suelen mandar menos señales de aviso que otras personas con menos edad.
  • Pueden optar por un suicidio “pasivo”, dejando de cuidarse (se dejan morir poco a poco).
Prevención del suicidio en la vejez

Principales factores de riesgo del suicidio en la vejez

A continuación explicaremos los factores de riesgo principales del suicidio en personas mayores, es decir, fenómenos que están probabilísticamente asociados a esta conducta a pesar de que no tienen por qué conducir a ella o ser la principal causa.

1. Factores médicos

Entre los factores médicos (alteraciones orgánicas del funcionamiento del cuerpo) asociados estrechamente con un riesgo de suicidio en personas mayores destacan los siguientes:

  • Enfermedades incapacitantes, dolorosas, crónicas o terminales.
  • Alta frecuencia de hospitalizaciones o tener que ser operado por motivos de salud frecuentemente.
  • Padecer enfermedades como Parkinson, cualquier tipo de demencia, arteriosclerosis, etc.

2. Factores psicológicos

Los factores psicológicos juegan un papel muy importante en el ruedo de suicidio en personas mayores, así como también en el resto de la población, destacando los siguientes cuadros psicológicos:

  • Padecer cualquier tipo de trastorno depresivo o un trastorno bipolar.
  • Abusar del alcohol y/o de cualquier tipo de droga.
  • Padecer algún tipo de trastorno crónico del sueño.
  • Sufrir una psicosis delirante paranoide, teniendo además gran desconfianza y agitación.
  • Sufrir confusión psicológica.
  • Padecer algún trastorno de la personalidad que repercuta gravemente en su día a día.
  • Tener sentimientos de inutilidad y/o de soledad, sin tener tareas que le hagan sentirse útil.
  • La inactividad y/o el aburrimiento.
  • Falta de proyectos y objetivos en su vida.
  • Tener deseos de morir porque piensa que la vida ya no merece la pena.
  • No tener relaciones sociales que sean satisfactorias, lo que puede aumentar su sentimiento de soledad.

Hay numerosos estudios que han documentado que la depresión está fuertemente asociada con el suicidio, siendo el principal factor de riesgo y la causa más frecuente entre los suicidios que se han llevado a cabo en todas las edades.

En el caso de las personas de edad avanzada resulta más complicado diagnosticar un depresión que en personas más jóvenes, soliendo presentarse en personas mayores como una depresión atípica, por lo que se han detectado menos casos de depresión que los que se estima que hay en realidad, por lo que en muchos casos no es correctamente tratada y eso aumenta el riesgo de suicidio.

Para detectar un caso de depresión en ancianos, al ser una forma de depresión atípica, hay que estar atentos a diferentes aspectos que en las personas más jóvenes, como por ejemplo, los siguientes: apatía o falta de motivación para hacer cosas que antes le gustaba hacer, quejas de sentirse solo y de desesperanza, más quejas somáticas o de sentir más dolores de lo habitual, pudiendo haber una menor verbalización directa de sentir una tristeza vital, por lo que es más adecuado detectar la depresión de manera indirecta por esa serie de quejas.

3. Factores familiares

Las factores familiares son muy importantes sobre todo en estas edades en el que aumenta el grado de dependencia del resto, por lo que son también factores de riesgo de suicidio en personas mayores, cabiendo destacar los que enumeraremos a continuación:

  • Pérdida de sus seres queridos, especialmente si se trata de algún hijo.
  • Cambio continuo del lugar de residencia, cuando sus hijos se turnan para cuidarlo y tiene que mudarse.
  • Ingreso en una residencia para personas de edad avanzada, sobre todo cuando no se siente bien tratado.
  • Sufrir algún acontecimiento traumático en relación a un familiar (p. ej., accidente de un familiar).
  • Quedarse viudo.
  • Cuando los hijos y nietos no van a visitarlo.
  • Pasar la mayor parte del tiempo en soledad.
  • Sufrir malos tratos por parte de un familiar o de un cuidador.

4. Factores sociales, ambientales y económicos

Los factores socio-ambientales y económicos también son muy relevantes en la calidad de vida de una persona, por lo que también pueden ser factores de riesgo de suicidio en personas mayores, destacando los siguientes:

  • Estar en una mala situación económica, por lo que no pueda cubrir los gastos esenciales.
  • Tener una mala calidad de vida, teniendo carencia de bienes básicos.
  • No tener una vivienda digna o incluso dormir en la calle o en albergues.
  • No tener una autonomía suficiente como para hacer una serie de tareas básicas.
  • Sentir que ha perdido su dignidad al estar incapacitado para realizar tareas que antes hacía.

Suicidio encubierto en personas mayores

El suicidio encubierto es una forma de suicidio en la que resulta difícil distinguir si la persona ha fallecido a causa de un accidente o si en realidad se trata de un suicidio.

Se han detectado numerosos casos de suicidio encubierto en personas mayores, siendo las siguientes formas las más comunes de esta forma de llevar a cabo un suicidio.

1. Accidentes domésticos

Hay muchos casos de fallecimientos a causa de un accidente doméstico que podría haber sido causada de manera intencionada por la persona mayor, por lo que se trata de un suicidio encubierto y el forense, al no tener suficientes pruebas que demuestren la causa, podría declarar un accidente doméstico como causa de la muerte.

2. Sobredosis de medicamentos

Al igual que ocurre con el caso de los accidentes domésticos, cuando se produce una muerte por sobredosis de medicamentos, también es muy difícil saber si ha sido fruto de un despiste o lo ha hecho de manera intencionada con el fin de producirse lo que se puede denominar como suicidio encubierto.

Por otra parte, podría surgir lo contrario, y es que la persona de edad avanzada no se tome la medicación que necesita intencionadamente y descuidarse en más aspectos, por lo que esto poco a poco puede ir deteriorando su salud, causándole una muerte más prematura que si mantuviera un estilo de vida saludable y tomar la medicación tal y como le haya indicado su médico.

3. Ahogamiento

Hay estudios realizados sobre varios casos de ahogamiento en diversos países en los que se destaca un gran número de casos de suicidio encubierto por ahogamiento en personas mayores en Japón, detectando también casos en otros países

En todos los casos anteriores es muy difícil demostrar si el fallecimiento del anciano ha sido causado por un suicidio encubierto o, en cambio, la causa de la muerte sea un despiste que haya causado un accidente, por lo que en muchos casos de suicidio encubierto se ha declarado que la causa del fallecimiento ha sido por un accidente, mientras que también ha habido casos de muerte por accidente que se han llegado a declarar como un suicidio.

Prevención del suicidio en personas mayores

Es importante detectar una serie de aspectos y conductas para prevenir el suicidio en personas mayores, destacando los siguientes:

  • Valoración por parte de un médico o psicólogo del riesgo de suicidio.
  • Detectar síntomas o conductas que hagan sospechar de una depresión.
  • Controlar y tratar en la medida de los posible cualquier enfermedad dolorosa, crónica o invalidante.
  • Asegurarse de que la persona mayor acude con un especialista en salud mental si es necesario.
  • Controlar que la persona mayor tome correctamente todos sus medicamentos.
  • Asegurarse de que el anciano no abuse del alcohol ni de ningún tipo de medicamento.
  • Asegurarse que el anciano mantiene un estilo de vida saludable.
  • Asegurarse de que el anciano haga visitas médicas regulares y no se salte ninguna cita médica.
  • Procurar que la persona mayor no se aísle, pudiendo participar en centros de día para mayores.
  • Procurar que el anciano se mantenga activo y realice actividades que le gusten.
  • Asegurarse de que la persona mayor tiene una vida social activa.
  • Que su familia se preocupe por la persona mayor y pase tiempo con ella es un factor de prevención.

Signos de alerta

Se debe estar atento a estos signos de alerta que pueden actuar como factores de riesgo de suicidio en personas mayores:

  • Expresa verbalmente que no quiere vivir más tiempo.
  • Se encuentra con frecuencia con nerviosismo, apatía o desmotivado.
  • Se queja verbalmente de que ya no vale para nada.
  • Se encuentra más cansado de lo habitual.
  • Se encuentra más irritable o inquieto de lo normal.
  • Ya no disfruta realizando actividades con las que antes disfrutaba.
  • Se queja verbalmente de que nadie le quiere.
  • Como menos o más de lo habitual
  • Se queja frecuentemente de dolores de estómago, de cabeza o dolor crónico.
  • Tiene frecuentes demandas de ir al médica, pudiendo no llegar a padecer nada.
  • Llora con mucha frecuencia, incluso a veces sin motivo aparente.
  • Se provoca autolesiones.
  • Cambios repentinos en su estado de ánimo.

Es importante tomarse en serio todos estos signos y hacerle caso e incluso buscar ayuda profesional. Hay que escucharlo e intentar comprender cómo se siente, de manera que se dé cuenta de que está arropado por sus seres queridos.

También es importante que estas personas no pasen solas mucho tiempo y procurar que sepan que estamos para lo que necesiten. Además hay que tener delicadeza a la hora de reñirle por algo que han hecho erróneamente, procurando no levantarles la voz. Hay que ayudar a las personas mayores a que se sientan válidas por sí mismas.

  • Al-Halabí, S. y García, J. M. (2021). Tratamientos psicológicos para la conducta suicida. En E. Fonseca (Coord.) Manual de tratamientos psicológicos: Adultos (pp. 639-675). Madrid: Ediciones Pirámide.
  • Consejo General de la Psicología (2013). El suicidio en ancianos. Colegio Oficial de Psicólogos: V Jornadas Mundial de la Prevención del Suicidio.
  • Martínez, R. y García L. M. A. (2018). ¿Realmente, aceptamos el paso del tiempo? El País.
  • Papalia, D. E. y Martorell, G. (2017). Desarrollo humano (13 ed.). México: McGraw-Hill Education.
  • Rockett, I. R. H. & Smith, G. S. (1993). Covert suicide among elderly Japanese females: Questioning unintensional drownings. Social Science & Medicine, 36(11), pp. 1467-1472.
  • Valls, J. M. (1985). Suicidio e identidad. Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiatría, 5(12), pp. 29-36.

Psicólogo

Mario Arrimada es Graduado en Psicología en la Universidad Pontificia de Salamanca y dispone de un Máster de Actualización en Intervención Psicológica y Salud Mental en la Universidad a Distancia de Madrid. Varios cursos de formación, entre ellos el de Experto en Trastornos de la Personalidad con la Asociación Española para el Fomento y Desarrollo de la Psicoterapia, de Experto en Mindfulness y de Experto en DSM5 y CIE11, ambos en la UDIMA.

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