¿Cómo es la Psicoterapia para los Trastornos del Sueño?

Estas son las características y funciones de la terapia psicológica para los trastornos del sueño.

¿Cómo es la psicoterapia para los trastornos del sueño?

Los trastornos del sueño constituyen un problema muy frecuentes en la sociedad actual. Además, tienen una gran capacidad para dañar la salud física y mental; este tipo de alteraciones no solo provocan cansancio, sino que generan un efecto en cadena de afectaciones en ámbitos tan variados como la gestión de las emociones y de las relaciones personales, el rendimiento laboral, o incluso la predisposición a sufrir infecciones.

En este artículo explicamos cómo afecta la falta de sueño en la salud mental y cómo se trabaja desde la intervención psicológica para los trastornos del sueño.

¿Qué son los trastornos del sueño?

Tal y como indica su nombre, los trastornos del sueño son problemas de salud en los que se ve afectada la capacidad de la persona para dormir adecuadamente en su día a día. Esto puede implicar tanto no dormir lo suficiente (por cantidad de horas seguidas o por la mala calidad del descanso), como realizar conductas disfuncionales mientras se duerme.

En este sentido, los principales trastornos del sueño son los siguientes:

  • Insomnio: problemas para conciliar el sueño o para dormir lo suficiente.
  • Apnea de sueño: problemas para respirar mientras se está durmiendo.
  • Enuresis nocturna: tendencia a orinarse durante el sueño, muy frecuente en la infancia.
  • Narcolepsia: la persona se duerme de manera inesperada y en situaciones poco adecuadas.
  • Parasomnias: cadenas de movimientos anormales mientras se sueña (incluye el sonambulismo y los terrores nocturnos, entre otras alteraciones).
  • Bruxismo (rechinar de dientes mientras se duerme).

¿Cómo afecta la falta de sueño en la salud mental?

Todos los animales necesitan dormir bien para que su organismo funcione correctamente. El sueño permite a nuestro cuerpo regenerarse y recuperarse de los estímulos del día. Por eso, un exceso de tiempo de vigilia provoca alteraciones, no solo físicas, sino también psíquicas. Si la mala calidad de sueño o su falta se acumulan durante demasiado tiempo, las complicaciones pueden llegar a ser extremadamente peligrosas.

La falta de horas de sueño produce síntomas en el primer día: nos sentimos más cansados, rendimos menos y tenemos menos capacidad de retención. Sin embargo, es obvio que estos síntomas van aumentando a medida que pasan los días y nuestro sueño no mejora.

A continuación, encontrarás algunas de las consecuencias en nuestra salud mental que sobrevienen cuando nuestro sueño no es el que debería.

1. Ansiedad elevada

Los trastornos de ansiedad están muy relacionados con la falta de sueño. Sin embargo, antes de llegar a ello, podemos pasar por estados de ansiedad bastante elevada (sin que lleguen a ser trastornos) si no dormimos las horas suficientes o sin la calidad que necesitamos.

Pero ¿por qué existe esta relación tan estrecha entre el déficit de sueño y la ansiedad? Se ha estudiado que la falta de sueño repercute negativamente en el sistema inmune, lo que da pie al desarrollo de infecciones que hacen que el organismo esté activado en exceso. Este estado de hipervigilancia puede repercutir en un desarrollo de la ansiedad.

Por otro lado, el hecho de no dormir suficiente provoca que nuestra atención decaiga, por lo que nos cuesta mucho más realizar las tareas asignadas en nuestro día a día. Esto hace que se acumulen las obligaciones y se intensifique nuestra ansiedad.

2. Abulia e irritabilidad

La falta de sueño puede traer síntomas relacionados con la depresión, tales como la abulia, que es la incapacidad de motivarse para realizar actividades no obligatorias. Disminuye pues la iniciativa a la hora de acometer acciones, y el resultado es un estancamiento que puede empeorar la situación.

Además, dormir pocas horas de sueño conlleva un cansancio no solo físico, sino también emocional. Este agotamiento incapacita a la persona para reaccionar de forma mesurada y proporcionada, puesto que el cansancio activa un estado de irritabilidad que nos hace actuar de forma impulsiva y agresiva.

Las personas que se encuentran en este estado son prácticamente incapaces de contestar de forma asertiva, tienen brotes de ira que son aparentemente injustificados y sin sentido y pueden sentirse continuamente frustrados por cosas que, en otras circunstancias, no les afectarían tanto.

3. Hace más propensa a la persona a caer en adicciones

Este es otro de los aspectos que hacen más necesaria la intervención psicoterapéutica para los trastornos del sueño, ya que el trabajo de un psicólogo puede prevenir la aparición de adicciones.

Y es que al activar un estado de ansiedad y los síntomas depresivos, la falta de sueño puede conllevar una mayor vulnerabilidad a caer en adicciones. Esto es así porque las adicciones se viven como una forma rápida de solucionar la ansiedad. El problema es que, a largo plazo, esta “solución” acaba siendo mucho peor y puede traer complicaciones.

4. Predisposición a sufrir brotes psicóticos

Esta no es una consecuencia inmediata, por supuesto, pero está comprobado que, si la falta de sueño se alarga suficientemente en el tiempo, puede provocar síntomas de tipo psicótico. Estos síntomas son, generalmente, alucinaciones y delirios, parecidos a los que pueden provocar ciertas drogas.

Esto es debido a que la falta de descanso altera al cerebro, que no ha podido regenerarse debidamente. Si experimentas alguno de estos síntomas, es imprescindible que acudas de inmediato a un profesional, puesto que estos brotes psicóticos pueden dar lugar también ataques cardiovasculares.

¿Cómo es la terapia psicológica para los trastornos del sueño?

Como muchos de los trastornos del sueño manifiestan sus principales efectos y síntomas durante un momento de la jornada en el que la persona no se encuentra en un estado de consciencia en el que pueda realizar acciones voluntariamente o aplicar estrategias terapéuticas, la intervención psicológica se centra en generar cambios alrededor del momento en el que la persona está durmiendo, tanto justo antes como justo después, e incluso durante el día a día. Las principales metas son:

  • Establecer una serie de hábitos de vida saludable que promuevan una buena higiene del sueño. minimizando la probabilidad de manifestar una y otra vez el trastorno del sueño debido al desgaste físico y mental sufrido durante el día. Por ejemplo, en terapia se entrena al paciente en técnicas de gestión del tiempo, de manejo de la ansiedad, y de preparación de entornos en los que es fácil dormir mejor.
  • Aumentar el grado en el que el paciente comprende lo que le ocurre y deja de intentar combatirlo mediante acciones contraproducentes.
  • Adaptar el contexto de la persona (tanto el entorno físico como el entorno social, compuesto por amigos y familiares) para evitar problemas ligados a la mala calidad del sueño y a la falta de apoyo.
  • Corregir y rehacer hábitos diarios (a lo que te puede ayudar un terapeuta) es muy útil para mejorar tu descanso nocturno. Entre las herramientas que puede darte un psicólogo especializado están técnicas de relajación e inducción del sueño y unas buenas pautas de descanso. Estos ejercicios son aprendidos en las sesiones de psicoterapia y, una vez han sido puestos en práctica bajo supervisión profesional, pueden ser aplicados por el paciente en su vida diaria, de manera autónoma.

Las pautas de descanso se basan, principalmente, en irse a la cama siempre a la misma hora, no comer en exceso durante las dos horas previas y no entretenerse antes de dormir con aparatos electrónicos, especialmente móvil, tabletas o televisión. Piensa que este tipo de dispositivos excitan tu mente y, por tanto, dificultan la llegada del sueño.

Psicología Y Psicoterapia Miguel Ángel

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En casos extremos, los médicos pueden recetar algún medicamento que te ayude a dormir (recuerda que siempre debes tomarlo bajo supervisión médica, puesto que un mal uso puede generar efectos secundarios); en todo caso, los psicólogos no trabajamos recetando fármacos, sino ofreciendo estrategias de aprendizaje y autoconocimiento que pueden ser complementadas con las soluciones aportadas por el ámbito de la medicina.

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